Suscríbete

Contenido exclusivo para suscriptores digitales

Pablo Remón Autor de “Sueños y visiones de Rodrigo Rato” y de “Doña Rosita Anotada”

“Rodrigo Rato es un símbolo de esa España que triunfó y ahora ha caído”

“Lo que hago con ‘Doña Rosita la soltera’, la obra de Lorca, en realidad es una intervención”

Pablo Remón. | Mara Villamuza

El dramaturgo y director de escena Pablo Remón (Madrid, 1977) hace doblete este fin de semana con “Sueños y visiones de Rodrigo Rato” y “Doña Rosita Anotada” en el Centro Niemeyer (viernes y sábado a las 19.00 horas). En el teatro Jovellanos, sin embargo, no. Sólo se verá “Doña Rosita Anotada”. Será mañana viernes, a las 19.30 horas.

–Ya vuelven a Asturias de nuevo.

–Es la tercera vez que nos programan. Gracias al empeño de Antonio Ripoll por fin podemos ir este fin de semana. Habíamos vivido momentos complicados, como el resto de los oficios, claro. Hablo de bolos anulados, perdidos o cancelados. Pese a todas las inclemencias, sin embargo, hemos logrado mantener viva las obras.

–En Avilés le programan dos obras seguidas.

–Tenemos una relación con Avilés muy especial. Es una suerte y un privilegio poder representarlas. “Sueños y visiones de Rodrigo Rato” la coescribo con Roberto Martín Maiztegui. No la dirijo yo. Lo hace Raquel Alarcón, que es mi ayudante de dirección. Nació la obra con un objetivo documental, pero se desarrolló de forma más juguetona. Luego está “Doña Rosita Anotada” que, claro, guarda relación con la de Lorca, pero es muy mía.

–“Doña Rosita la soltera o el lenguaje de las flores”.

–Eso es. Pero lo que yo hago es una intervención sobre ella. Lorca decía que de las suyas era la que prefería. Me habían pedido hacerla y me planteé aceptar, pero me di cuenta que no sabía si hacerla tal cual o cambiarla de arriba a abajo. Así que ideé al anotador.

–Explíqueme.

–Cuando me puse a estudiar, me hice con un montón de ediciones críticas, de esas con notas a pie de página. Se me ocurrió montar eso sobre la escena, pero unas notas llevadas desde lo personal. Así que mi anotador es un personaje más en la función, el tipo al que le encargan adaptar a Lorca y tiene dudas. Justo lo que me pasó a mí. No había encontrado el sentido.

–Su “Rodrigo Rato”, ¿ha ido cambiando con la evolución del caso?

–La primera versión, con la que ganamos el premio “Jardiel Poncela”, se llamó “El milagro español”. Partió de un deseo de hacer un documental, algo así como “Ruz / Bárcenas”, pero se nos quedó corto. Rodrigo Rato es un símbolo de esa España que triunfó hace veinte años y ahora ha caído. El tratamiento que le hacemos es literario, como hacía Shakespeare con sus personajes históricos.

–¿Hay una nueva eclosión de dramaturgos?

–Coincide con los años del Pavón, con Avilés, con el teatro Central de Sevilla...

Compartir el artículo

stats