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Sitkovetsky: “El público no acepta que la música clásica cambie de formato”

El violinista dirige a “New European Strings” mañana en Oviedo, en los Conciertos del Auditorio

Dimitry Sitkovetsky.

Dimitry Sitkovetsky.

El ciclo de Conciertos del Auditorio encara su recta final con el penúltimo concierto de esta temporada 2020-2021 marcada por la pandemia y un sinfín de reprogramaciones. Lo protagonizan la agrupación “New European Strings” y su fundador, el violinista y director Dimitry Sitkovetsky, que ofrecerán un concierto en el Auditorio de Oviedo mañana a las 19.00 horas. En el programa figuran dos adaptaciones de las “Variaciones Goldberg”, de J. S. Bach, y de “La muerte y la doncella” el célebre cuarteto de Schubert, arregladas para orquesta de cuerda por Sitkovetsky y Mahler respectivamente.

El conjunto fue fundado en 1990, y los arreglos de obras musicales famosas para una agrupación de cuerda es la base. Sitkovetsky, su fundador y responsable del gran número de estos arreglos, lo tiene claro. “El público es todavía muy conservador en algunos casos, y no siempre acepta que las obras puedan cambiar de formato”, explica al referirse a las múltiples controversias que han generado algunos de sus trabajo, entre ellos las “Variaciones Goldberg” que interpretarán mañana, una adaptación que cuenta con numerosas versiones grabadas desde que se estrenó en 1984.

“Cuando hablamos de adaptaciones de grandes obras de la música clásica parece que no hay término medio, o las adoras o las odias hasta el final”, comenta entre risas. “Si lo pensamos con perspectiva histórica, Bach era un gran transcriptor, ¿por qué no hacer algo similar son su música?”. Pone además el ejemplo del propio Gustav Mahler “muy criticado por su adaptación del cuarteto ‘La muerte y la doncella’, pero hasta el punto de que Viena y los músicos de la Filarmónica le ignoraron como compositor durante muchas décadas; no se lo tomaron en serio hasta los años 70 cuando Leonard Berstein lo recuperó. Por eso yo siempre digo que Viena fue la capital de la música en el pasado, pero hace tiempo que ya no lo es”, afirma.

La orquesta “New European Strings” está formada por músicos de distintos países de Europa, que no han querido desaprovechar la oportunidad de pasar por Oviedo después de que sus actuaciones se pospusieran en varias ocasiones a causa de la pandemia. “Nunca llegamos a parar, ni durante los días más grises, en los que la recuperación se veía aún muy lejana, y desde nuestras casas, grabamos, editamos y producimos varias actuaciones que retransmitimos por streaming, gracias a un equipo estupendo de ingenieros de sonido y productora, y fuimos capaces de llegar a una audiencia de más de 250.000 personas en todo el mundo. A veces se nos escapa el poder que tiene la música”.

Sitkovetsky, que también participa como jurado en numerosos concursos internacionales de violín tiene muy claro que “los jóvenes músicos deben buscar su propia voz en este mundo en el que la competencia es muy dura. No tiene mucho sentido ya en que los jóvenes artistas se esfuercen por tocar de nuevo el concierto para violín de Chaikovski cuando son muchos los violinistas del siglo XX que han dejado el listón muy alto”, y prosigue: “Las casas discográficas se han dado cuenta de esto, y por este motivo estamos asistiendo a un sinfín de nuevas grabaciones en las que esta nueva generación de artistas interpretan obras muy conocidas, muchas veces bordeando los límites de la música clásica, con la intención de acercarse a un público más amplio”. Argumenta, en este sentido, que las generaciones jóvenes son “las de la inmediatez, siempre sujetas a las pantallas de los dispositivos móviles”, y que “aunque la pandemia nos les ayuda, quizá el principal problema a solventar es el de empatizar con otras personas, mirarles a los ojos y establecer un vínculo”.

“Necesito rodearme no solo de buenos músicos, sino de buenos músicos que compartan mi misma visión en lo que a la música se refiere. Por ejemplo, yo no podría viajar y subirme a un escenario en este proyecto con músicos que no tuvieran inquietudes por descubrir la historia que se esconde detrás de las partituras o por traspasar las fronteras de la literatura escrita para un instrumento”, concluye.

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