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Gil Morán renace en La Caridad

El artista presenta en As Quintas sus “Pinturas doradas”, creadas en la pandemia y en las que da un giro a su carrera

Gil Morán, en su exposición en As Quintas. | T. C.

Gil Morán, en su exposición en As Quintas. | T. C.

Estaban previstas treinta, pero finalmente son veinticuatro las obras que Antonio Gil Morán (León, 1959) expone en la sala de exposiciones de As Quintas, en La Caridad, en una muestra patrocinada por LA NUEVA ESPAÑA. Es así porque así lo pidió el espacio franquino, que, para este artista leonés afincado en Asturias desde su infancia, es “magnífico” y no tiene nada que envidiar a las grandes salas del país.

Gil Morán regresa tras el parón de la pandemia con la serie “Pinturas doradas”, creada en su práctica totalidad durante esta larga crisis sanitaria. Cuenta que esta colección marca un punto de inflexión en su trayectoria artística reciente y recalca tres novedades: una explosión de color frente a sus grises y negros habituales, un cambio de soporte al emplear telas industriales y también la presentación de un motivo creativo, en concreto, una referencia clara “a la germinación, a la tierra”.

De As Quintas destaca la distribución en dos espacios diferenciados, que le han permitido descubrir que “Pinturas doradas” tiene dos gamas cromáticas. “No sabía ni que existían, pero al colocarlas ves que en parte de las obras hay mucho azul, mientras que hay una segunda gama donde manda más el beis, el ocre”, apunta. Recalca también la “luz impresionante” de la sala franquina, hecha “para que la obra se vea bien”, y se deshace en elogios al buen equipo que la dirige, con el escultor Herminio a la cabeza.

“Pinturas doradas” es la decimoséptima exposición de Gil Morán, en la que, según señala en el catálogo el conservador del Museo de Bellas Artes de Asturias, Gabino Busto, el artista tiende a una “estetización barroquizante de las formas”. “Ciertos ejemplares parecen reinterpretar la opulencia y vistosidad de las pinturas barrocas de flores y floreros, hasta el punto de recordarnos vivamente antiguos espacios ilusorios como el Camón Dorado del Alcázar de Madrid”, añade Busto, que en unos días dará una conferencia en La Caridad.

En el acto inaugural de la exposición, que se podrá visitar hasta el 25 de julio, estuvo presente el crítico de arte Luis Feás, que apunta que esta serie de Gil Morán tiene un antecedente en el gran tapiz que presentó en la exposición colectiva sobre Fuenteovejuna, de 2018. No obstante, explica que, pese a las novedades creativas que presenta Gil Morán, “mantiene esa fuerza que él tiene”. Y concluye: “Es una obra muy diferente, pero sigue reconociéndose a Gil Morán. Además, tiene el toque sanador de la belleza, que te reconcilia con el mundo”.

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