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Primeras consultas en las notarías para la aplicación de la ley de eutanasia

Los asturianos preguntan tanto por los pasos a dar para acceder al suicidio asistido como por la forma de impedir que se les aplique

Manifestación en Oviedo en favor de la eutanasia en diciembre del año pasado. | Irma Collín

Manifestación en Oviedo en favor de la eutanasia en diciembre del año pasado. | Irma Collín

Hace poco más de una semana, el pasado 25 de junio, entró en vigor la ley orgánica de regulación de la eutanasia, aprobada hace tres meses y que convirtió a España en uno de los seis países del mundo en los que el suicidio asistido es legal. La legislación ha sido impulsada por el PSOE.

Eutanasia significa etimológicamente buena muerte y se puede definir como el acto deliberado de poner fin a la vida de una persona, por voluntad expresa del interesado y con el objetivo de evitar su sufrimiento. La “prestación de ayuda a morir”, como se denomina en el texto de la ley, consiste en proporcionar los medios necesarios a una persona que cumple los requisitos previstos y que ha manifestado su deseo de morir.

Esos medios consisten en una sustancia que provoca la muerte y que podrá ser administrada por un profesional sanitario o autoadministrada bajo supervisión médica en un centro sanitario, público o privado, o en el propio domicilio del paciente.

Pero, para tomar esa decisión, el paciente enfermo debe estar en plenas facultades o haber dejado muy claro y certificado cuáles son sus últimas voluntades, tanto si quiere hacer uso de ese derecho a la muerte digna que ahora contempla la ley, como si quiere impedir que, una vez perdida la capacidad de decisión, sus familiares o personas más cercanas puedan recurrir a una medida que él nunca habría aprobado, de estar consciente.

Es en este punto es donde entran los notarios. Vicente Martorell, con despacho en Oviedo, ha recibido en los últimos días algunas llamadas solicitando información sobre la ley de eutanasia. En concreto han sido tres personas, las tres mujeres, las que se han interesado por esta cuestión, “una de ellas para dejar constancia de que quería acogerse al suicidio asistido, otra que dejaba claro que no quería que se lo aplicasen ni aunque lo pidiesen sus seres queridos, y una tercera que simplemente solicitó información”.

En el artículo que acompaña esta información, Martorell explica el procedimiento que deben seguir los pacientes que quieran acogerse a la ley de eutanasia, tanto si es para que un profesional sanitario les administre en un momento determinado un medicamento para acabar con su vida, como si es para que ese mismo profesional le entregue el medicamento y sea el propio paciente el que termine con su vida. Todo ello restá regulando y controlado por una comisión que en Asturias aún no se ha creado.

El Gobierno del Principado deberá poner en marcha este organismo teniendo en cuenta que el Colegio de Médicos de Asturias ya ha reclamado una amplia representación en la Comisión de Garantía y Evaluación, que valorará las solicitudes de los pacientes y que estará formada por médicos y juristas.

Rafael García, responsable de atención al ciudadano del Colegio de Notarios de Asturias, apunta que aunque en la organización colegial aún no han recibido consultas concretas sobre la nueva ley de eutanasia, sí que llevan tiempo trabajando sobre el testamento vital. García aclara que antes de que el cliente decida sobre la posibilidad de dejar constancia de su intención de acogerse a la ley de eutanasia, o de todo lo contrario, “lo primero que tiene que hacer el notario es juzgar la capacidad de decisión de la persona que acude al despacho”.

García señala que es pronto para hacer una valoración sobre una ley que ha entrado en vigor hace tan solo unos días, pero sí señala que las notarías pueden colaborar en que las decisiones de las personas que quieran acogerse a la nueva normativa sean completamente conscientes y queden certificadas de manera fehaciente por un profesional.

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