Suscríbete

Contenido exclusivo para suscriptores digitales

Özlem Türeci Copremiada con el “Princesa de Asturias” de Investigación Científica por las vacunas contra el covid

“Me honra que me consideren embajadora de la causa que el premio representa”

“Compartir el galardón con colegas subraya que la colaboración y la asociación están en el corazón de la ciencia y la innovación”

Özlem Türeci.

Özlem Türeci.

El premio “Princesa de Asturias” de “Investigación Científica y Técnica 2021” distinguió a los padres de las vacunas contra el covid-19: Katalin Karikó, Drew Weissman, Philip Felgner, Ugur Sahin, Özlem Türeci, Derrick Rossi y Sarah Gilbert. Sahin y su esposa Özlem Türeci, ambos médicos, de origen turco y emigrantes en Alemania, son los fundadores de BioNTech, el laboratorio que, mediante un acuerdo con Pfizer, desarrolló la primera vacuna contra el nuevo coronavirus. Türeci responde por correo electrónico a LA NUEVA ESPAÑA.

–¿Son las vacunas seguras?

–La seguridad sobre nuestra vacuna ha sido nuestra máxima prioridad desde el principio. En consecuencia, estamos comprometidos para seguir la ética mas elevada, con estándares científicos y reguladores. Nuestra vacuna se sometió a tres etapas de rigurosos ensayos clínicos para garantizar que sea bien tolerada y eficaz. Todos los datos disponibles de esos ensayos fueron revisados por las autoridades reguladoras; en Europa es la Agencia Europea de Medicamentos (EMA). Dado que nuestra vacuna se utiliza en todo el mundo, no solo continuamos con nuestros propios estudios, sino que también monitoreamos y evaluamos constantemente todos los datos disponibles en el mundo real relacionados con nuestra vacuna. La seguridad de los destinatarios es y siempre será nuestra principal preocupación.

–¿Está trabajando en una nueva generación de vacunas?

–En BioNTech estamos evaluando continuamente la evolución de nuevas cepas del virus corona. Hasta ahora, nos complace mucho decir que todos los datos disponibles muestran que nuestra vacuna sigue siendo eficaz contra todas las variantes conocidas de preocupación. Sin embargo, estamos bien preparados, en caso de que surja una nueva variante en la que nuestra vacuna actual ya no sea tan eficaz como antes. Ya se están probando nuevos candidatos a vacunas para allanar el camino para las adaptaciones de vacunas y los refuerzos con el fin de preservar los niveles más altos de eficacia protectora. Lo atractivo de nuestra plataforma de ARNm es que podemos comenzar inmediatamente a diseñar una vacuna para una mutación que nuestra vacuna ya no aborda adecuadamente. Este proceso debería llevarnos unos 100 días desde el diseño técnico, hasta la fabricación y la aprobación final por parte de las autoridades. Ya hicimos esto para la variante Beta y delta: diseñamos candidatos de vacuna de ARNm adaptados que se dirigen específicamente a las proteínas de pico de la variante respectiva. La prueba con la variante Beta ya ha comenzado. La variante candidata de Delta se probará a partir de agosto.

–Usted y su esposo son científicos y empresarios. ¿La colaboración entre ciencia y empresa ha sido decisiva para conseguir las vacunas tan rápidamente?

–Sí, definitivamente. Siempre quisimos traer nuevas terapias desde los bancos de los laboratorios hasta la cabecera, a quienes más las necesitan. Un factor decisivo ha sido el riesgo empresarial. En BioNTech, por ejemplo, probamos cuatro candidatos a vacunas en la clínica en paralelo y expandimos nuestra capacidad de producción bajo nuestro propio riesgo en muy poco tiempo. Hicimos esto incluso antes de saber si alguna vez tendríamos éxito en desarrollar una vacuna eficaz y bien tolerada.

–La pandemia amenaza con ampliar las diferencias sociales. ¿Habrá vacunas para ciudadanos de países del tercer mundo?

–Salvar a la humanidad es una tarea de todos. Por esa razón, es importante garantizar un acceso equitativo y asequible a las vacunas en todo el mundo. El primer hito importante lo han logrado científicos como nosotros y nuestros colegas. Como desarrolladores de vacunas, estamos haciendo nuestra parte al proporcionar dosis a un precio sin fines de lucro a países de ingresos bajos y medianos. Este año proporcionaremos a los países de ingresos bajos y medianos bajos mil millones de dosis de nuestra vacuna. Trabajamos activamente con gobiernos de todo el mundo y con socios de salud global para encontrar soluciones sostenibles. A medio y largo plazo, queremos permitir que los socios de todos los continentes fabriquen nuestras vacunas para sus países capacitándolos, transfiriendo conocimientos y estableciendo la infraestructura necesaria.

–El premio “Princesa de Asturias de Investigación” es un premio compartido, ¿no hay ciencia sin colaboración?

–Recibir este premio con varios colegas que conozco desde hace más de una década está subrayando lo que está en el corazón de la ciencia y la innovación: la colaboración y la asociación científicas. Cada uno de nosotros ha contribuido con su trabajo para abordar esta pandemia. Se necesitan muchas mejoras para que una nueva clase de fármaco esté disponible. Cuando comencé a investigar a fines de la década de 1990, no muchos en la industria creían en el ARNm como una nueva clase de fármaco. El ARNm era demasiado inestable, no había una solución adecuada para administrarlo. Hubo una falta de respuesta inmune, la producción de las proteínas entregadas fue demasiado baja. Para resumir: la comunidad científica encontró soluciones. Nuestra plataforma de ARNm.g. tiene más de 20 características optimizadas que lo hacen efectivo y bien tolerado. Solo la combinación de esas características condujo a una eficacia de la vacuna del 95%. Si sacara una innovación, toda la tecnología no funcionaría tan bien. Por tanto, es un honor estar entre los galardonados con el “Princesa de Asturias”. Me siento profundamente honrada de ser considerada una digna embajadora de la causa que este premio representa: la mejora de la vida como el objetivo más noble de la ciencia.

–Los científicos son cada vez más visibles. ¿Se ha logrado la igualdad en la ciencia?

–Como científica apasionada, estoy muy feliz de ver que la ciencia ha tomado un lugar más central en el ojo público recientemente. Estoy firmemente convencida de que la investigación y las innovaciones científicas, en todos los campos, tienen un potencial increíble para brindar soluciones a muchos desafíos que enfrentamos a nivel mundial. Sin embargo, también estoy firmemente convencida de que se necesita un equipo de personas de diferentes orígenes para aprovechar este potencial. Nuestro desarrollo de la vacuna es una prueba de ello. Mis colegas de BioNTech provienen de más de 60 países diferentes, y las mujeres representan más de la mitad de nuestra fuerza laboral y ocupan casi la mitad de los puestos de alta dirección en el nivel inferior a nuestro Consejo de Administración. Creo firmemente que tener un equipo con equilibrio de género fue un factor de éxito crucial en el desarrollo de nuestra vacuna en un tiempo récord.

–¿Imaginaba que su trabajo tendría aplicación en una pandemia de tales proporciones?

–Desde el principio, el propósito de mi trabajo estuvo dedicado a ser aplicado para una pandemia: el cáncer. Cada año, a casi 20 millones de personas se les sigue diagnosticando cáncer, y alrededor de 10 millones de personas mueren cada año. Como médico e investigadora, sentí que debe haber mejores formas de tratar a los pacientes con cáncer. Quería transformar la ciencia en supervivencia. Demasiadas veces tuve que decirles a nuestros pacientes con cáncer que no quedaba ninguna otra opción de tratamiento. Para cumplir con nuestra misión, creí que el ARNm tiene un gran potencial. Continuaré dedicando mi trabajo a la visión de mejorar la salud de muchos pacientes en todo el mundo y encontrar mejores formas de tratar diversas enfermedades

Compartir el artículo

stats