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Ugur Sahin Copremiado con el “Princesa de Asturias” de Investigación Científica y Técnica

“Se debe fomentar el talento científico en torno al espíritu empresarial”

“Lo que hemos aprendido el año pasado nos ayudará a afrontar las amenazas para la salud existentes y potenciales en el futuro”

Ugur Sahin.

Ugur Sahin.

El doctor Ugur Sahin y Özlem Türeci son cofundadores de la empresa alemana BioNTech, cuya vacuna de Pfizer contra el coronavirus fue la primera aprobada para uso comercial con ARN mensajero. Sahin, premiado con el premio “Princesa de Asturias” de Investigación Científica y Técnica junto a Katalin Karikó, Drew Weissman, Philip Felgner, Türeci, Derrick Rossi y Sarah Gilbert, responde a LA NUEVA ESPAÑA por correo electrónico.

–¿Qué significa el premio?

–Para nosotros, como científicos, el premio es uno de los galardones más prestigiosos que recibir. Representa el objetivo más noble de la ciencia: el avance y el bienestar de la humanidad. Me siento honrado y agradecido de haber podido contribuir a este noble objetivo junto con mis compañeros. Es un reconocimiento a nuestra contribución y un recordatorio de que nuestro trabajo aún no ha terminado. Continuaré dedicando mi trabajo a la visión de mejorar la salud de las personas en todo el mundo.

–¿Cómo se fabricó vacunas en tan poco tiempo?

–Poder desarrollar una vacuna en menos de un año ha sido posible por dos razones: la primera es nuestra investigación de una década sobre las vacunas de ARNm. Inicialmente, mi esposa, Özlem Türeci, y yo, y luego junto con nuestro equipo de BioNTech, hemos estado trabajando en vacunas de ARNm durante más de 20 años. Hemos tenido éxito en el desarrollo de tecnologías de vacunas de ARNm altamente potentes que permiten que pequeñas cantidades de ARNm de la vacuna logren fuertes respuestas inmunitarias. Además, hemos establecido herramientas que nos permiten desarrollar, producir y probar vacunas de ARNm en cuestión de semanas. Con estas herramientas, ya hemos producido cientos de vacunas contra el cáncer. Cuando nos enfrentamos al brote de coronavirus, pudimos aprovechar nuestra tecnología y experiencia de vacunas de ARNm. Rápidamente lanzamos un programa de investigación de vacunas de ARNm en el que se desarrollaron, fabricaron y probaron múltiples candidatos a vacunas de ARNm en paralelo. La otra razón es el esfuerzo de colaboración internacional dedicado a desarrollar una vacuna segura y eficaz. El tremendo logro del año pasado fue el resultado de un esfuerzo global de gobiernos, reguladores, instituciones internacionales, empresas y la comunidad científica que se unieron. Juntos, hicimos posible lo aparentemente imposible. Todos trabajaron con el mismo objetivo y concentraron los recursos. Esto nos permitió desarrollar vacunas en el menor tiempo posible sin atajos. Lo que hemos aprendido el año pasado nos ayudará a afrontar las amenazas para la salud existentes y potenciales en el futuro.

–¿Imaginaba que su trabajo tendría aplicación así?

–Estaba convencido de que el ARNm era adecuado para combatir una pandemia. Es preciso, flexible, fácil de personalizar y el ciclo de producción es corto y escalable, por lo que elegí el ARNm hace 20 años para desarrollar vacunas individualizadas contra el cáncer. Para los pacientes con cáncer, cada día cuenta. La vacuna debe adaptarse y producirse rápidamente. La respuesta inmune debe ser poerosa para combatir el crecimiento del tumor. Estas son exactamente las características que hicieron que nuestra tecnología fuera ideal para combatir también la pandemia. Sentí que era mi deber utilizar nuestra tecnología y conocimiento para marcar la diferencia. Sin embargo, como científico, nunca se puede estar seguro de tener éxito cuando se enfrenta a una situación completamente nueva. La comunidad científica no sabía mucho sobre el SARS-CoV-2, el enemigo que todos queríamos derrotar. No estaba claro si una vacuna funcionaría y si la pandemia terminaría cuando recibiéramos una vacuna. En contra de estas incertidumbres, comenzamos a probar a 20 candidatos a vacunas para identificar los mejores y llevamos cuatro de ellos a ensayos clínicos. Al final, los datos de nuestro candidato BNT162b2 confirmaron lo que habíamos soñado: alta eficacia y un perfil de seguridad favorable. El día en que se publicaron los datos de la fase 3 fue un gran día para la ciencia y la humanidad.

–Habrá nuevas epidemias y pandemias...

–Creo que el mundo está mejor posicionado que nunca para resolver los problemas de salud global a través de la ciencia, la tecnología y la innovación. Un acceso rápido a la información permite un desarrollo más rápido de las vacunas. Durante la pandemia, el mundo compartió más información que nunca sobre el desarrollo de vacunas y el virus y estableció nuevas formas de hacer que los datos sean accesibles para todos, por ejemplo, a través de servidores de preimpresión. Y una red de fabricación establecida significa un aumento más rápido de la capacidad de producción. Hoy, en BioNTech tenemos una red global de expertos para el desarrollo y producción de vacunas. Esta infraestructura se construyó y amplió durante el año pasado. En 2019 teníamos capacidad para fabricar unas diez mil dosis de vacunas. Actualmente, planeamos fabricar tres mil millones de dosis este año. Si actuamos como una comunidad global con el mismo objetivo y guiados por los datos y la ciencia, estaremos en una posición ideal para abordar futuras amenazas para la salud.

–¿Qué hemos aprendido?

–La pandemia ha acelerado las tendencias tecnológicas y los cambios estructurales que ayudarán a mejorar la salud mundial y la sociedad. Los investigadores, desarrolladores y emprendedores conocen la importancia de la apertura hacia las innovaciones, así como la cultura del fracaso para tomar nuevos caminos y atreverse a innovar. Además, también se debe fomentar el talento científico en torno al espíritu empresarial. Necesitan tener la oportunidad de prosperar y sobresalir. En los últimos años, ya se ha hecho mucho y la pandemia ha demostrado lo que es posible cuando el sector público y los empresarios trabajan juntos. Tenemos que mantener este impulso y ahora debemos seguir aprovechándolo para forjar conjuntamente un futuro más brillante para la humanidad.

–¿No hay ciencia sin colaboración?

–En efecto. Una sola persona o una sola institución no puede resolver un problema global. Lo que esta pandemia nos ha enseñado más que nada es que la colaboración es la clave del éxito. Todos los esfuerzos para abordar esta pandemia han sido el resultado de una colaboración internacional sin precedentes entre la comunidad científica, el sector empresarial, clínicas, reguladores, gobiernos y todas las demás organizaciones e industrias que se unieron para hacer que las vacunas estén disponibles lo más rápido posible. Sin este esfuerzo global, no hubiéramos podido desarrollar, autorizar y fabricar una vacuna en menos de un año, el desarrollo más rápido de una vacuna en la historia.

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