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Menchu Álvarez del Valle: "La radio es auténtica magia"

"Observo ahora que todas las cadenas, tanto de radio como de televisión, tienen un mismo formato; me gustaría más diversidad"

Menchu Álvarez del Valle, en sus años de estrella de la radio.

Menchu Álvarez del Valle, en sus años de estrella de la radio.

Antes de ser abuela de la Princesa de Asturias, Menchu Álvarez del Valle (Santander, 1928) tuvo una vida profesional intensa y larga como radiofonista en Asturias, tierra a la que llegó en 1945. Dos años después, empezaba a trabajar en la radio, y lo hizo durante cuarenta y dos años y medio. Hasta el año 1990, en que se jubiló. Viuda de José Luis Ortiz, el matrimonio tuvo tres hijos: Henar, Jesús y Cristina, esta última fallecida en 2001. La Academia de las Artes y las Ciencias Radiofónicas le entregará el próximo día 13 el Premio Nacional de Radio, que compartirá con su hermana, la también locutora Marisol Álvarez del Valle.

–¿Sienta bien recibir un premio?

– Me hace mucha ilusión, pero lo que másme gusta es que voy a recibirlo con mi hermana Marisol. Vamos juntas. Le llevo ocho años y fui yo la que la llevé a la radio por primera vez para hacer programas infantiles.

–¿De quien heredaron esas voces, de su madre o de su padre?

–De mi madre. Murió a los 97 años con una voz fresca y limpia.

–Mire hacia atrás. ¿Cómo era la radio de sus primeros años?

–Maravillosa, había mucho entusiasmo, mucha ilusión. Trabajábamos sin medios, no había magnetofón, no podíamos autocorregirnos, nos corregíamos unos a otros.

-Era una época de gran creatividad, bonita. Recuerdo que cuando nos llegó el primer vinilo, « Los chavalillos de España», lo mirábamos con adoración. Yo asistí al nacimiento del hilo magnético, y si rompía teníamos que volver a grabar, después llegó el magnetofón pequeñito. Lo que sí noto es que antes en las comunidades autónomas hacíamos más radio, ahora son un poco poste repetidor y apenas tienen programación regional.

–¿Trabajó siempre en Radio Oviedo?

–Al principio fue Radio Oviedo FT22, luego La Voz del Principado, Radio Oviedo, Red de Emisoras del Movimiento, La Voz del Principado, Radio Oviedo de nuevo, Radiocadena y Radio Nacional de España.

No salí de la calle Asturias, número 9, quinta planta, en Oviedo.

–¿Le gusta la radio que se hace ahora?

–Al principio de mi jubilación la escuchaba poco, pero ahora ya lo hago con normalidad. Está bien, los avances tecnológicos se notan, pero lo que observo es que todas las cadenas, tanto de radio como de televisión, tienen un mismo formato. Me gustaría que hubiera más diversidad. Escuchas a los contertulios en una emisora y en otra diciendo las mismas cosas, a lo mejor es bueno, pero a mí me agota un poco.

–¿Quién o quiénes fueron sus maestros?

–Tuve un único maestro, el fundador de la radio y director de LA NUEVA ESPAÑA Paco Arias de Velasco. Era bastante malo hablando, pero muy bueno corrigiendo, y mi madre, que nos echaba a Marisol y a mí unas broncas impresionantes.

–¿Dónde reside la magia de la radio?

–Es auténtica magia. A veces tenía la sensación, cuando estaba sola en el locutorio, de estar un poco loca, hablando conmigo misma. La radio es creatividad permanente, no contábamos las horas que estábamos allí, hacíamos 14 o las que fueran, y todos éramos amigos y compañeros. Había mucha unidad, y nos encantaba lo que hacíamos. A mí me hubiera encantado ser actriz, y la radio me permitió desarrollar también esa faceta emitiendo obritas. Era pura creatividad.

–Cuente alguna anécdota.

–Tengo miles, pero ahora mismo... Siempre me salían tacos, en una ocasión dije «leche puta de vaca» en vez de «leche pura de vaca».

–¿Fue fácil conciliar la vida laboral y la familiar?

–No, pero mi madre me ayudó mucho. Y tuve el apoyo de mi marido, que además era un crítico estupendo. Siempre dije que sin el sostén de mi marido no hubiera podido hacer lo que hice.

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