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Juan Carlos Rodríguez-Ovejero Presidente de la Fundación Ópera de Oviedo

“Esperamos que las administraciones nos apoyen con un incremento de ayudas”

“Planteamos al INAEM un reparto más equitativo a las óperas: vamos a pelear por conseguir lo que creemos que nos corresponde en justicia”

Juan Carlos Rodríguez-Ovejero, en La Escandalera, con el Campoamor al fondo. | Irma Collín

Juan Carlos Rodríguez-Ovejero, en La Escandalera, con el Campoamor al fondo. | Irma Collín

Juan Carlos Rodríguez-Ovejero Alonso (Oviedo, 1952) cumplirá este otoño tres años como presidente de la Fundación Ópera de Oviedo, cargo al que accedió tras la renuncia del añorado Jaime Martínez. Durante su mandato, ha tenido que afrontar momentos de gran complejidad, desde la sustitución del director artístico hasta los estragos causados por la pandemia, pasando por la reclamación de la Seguridad Social que ha obligado a cambiar el modelo del coro. Pero en medio de todas estas dificultades, la institución ha demostrado también una gran fortaleza, que tuvo su mejor plasmación el pasado mes de diciembre, cuando la ópera logró representar en paralelo dos títulos de la temporada, encadenando once funciones en doce días. Un “tour de force” que a la postre permitiría que la Ópera de Oviedo fuese la única del país en completar toda su temporada. En vísperas del estreno de “Nabucco” –cuya primera representación será mañana (19.30 horas) en el teatro Campoamor–, el título que abre la 74.ª temporada de Ópera de Oviedo, Rodríguez-Ovejero se reúne con LA_NUEVA_ESPAÑA_para hablar del presente y el futuro de la institución.

–¿Qué expectativas tienen ante esta nueva temporada?

–Las mejores. Estamos muy ilusionados, y refuerza esa ilusión ver cómo tenemos ahora mismo las oficinas, con llamadas continuas. Es impresionante y nos hace afrontar la nueva temporada con un cierto optimismo cara a la recuperación de la afición y la asistencia a la ópera.

–¿Cómo va la campaña de abonados?

– Tenemos aproximadamente unos 270 nuevos socios, sobre los 2.500 que ya teníamos. Hablamos de un incremento de un 12%. Y a la vuelta de agosto, estamos viendo un pico importante en la venta de entradas libres. Ha habido una reacción gracias al esfuerzo de la casa, y también al apoyo de los medios de comunicación, sin los que no sería posible mantener la ópera.

–¿También se ha incrementado el mecenazgo?

–Exacto. Es otro elemento de satisfacción, porque proactivamente nos están llamando muchas personas para ver cómo pueden echar una mano._Ahora mismo tenemos unos 70 mecenas individuales, que se elevan a 100 si sumamos a los niños del Club de Amigos Junior. Y en cuanto al patrocinio empresarial, tenemos tres patrocinios nuevos, y además algunas empresas han tenido la generosidad de subir este año su aportación para ayudarnos. Yo creo que todo esto es un gesto que indica el reconocimiento social importante que tiene la Ópera en Asturias.

–¿Siguen con el planteamiento de tratar de captar abonados en las regiones limítrofes?

–Estamos en ello. Nuestro sueño, que no lo olvidamos, es ser la ópera del Noroeste de España. Es el sueño de Celestino (Varela, el actual director artístico), y también lo era de Javier (Menéndez, anterior director, ahora en La Maestranza de Sevilla) cuando estaba aquí, y hemos hecho diversas acciones en ese sentido. La pandemia, indudablemente, nos frenó de forma radical en esas iniciativas, y ahora mismo estamos muy centrados en la temporada, en hacerla bien y con seguridad. Una vez que superemos esta etapa, estaremos de nuevo lanzados a expandir nuestras actividades.

–En el horizonte está el 75 aniversario, con la presidencia de honor del rey, Felipe VI.

–Ese ha sido un espaldarazo muy importante._En el éxito de la gestión con la Casa Real, creo que hay que dar las gracias a personas cercanas y que tienen una gran simpatía y cariño por Asturias y por lo que aquí se hace. Estamos también trabajando en la declaración de especial interés público, pero es muy complejo, tenemos que ver cómo lo hacemos. Volviendo a la presidencia de honor, estamos en contacto con la Casa Real para ver cuáles son los siguientes pasos.

–¿Sería un objetivo que el Rey estuviese aquí para la inauguración de la temporada.?

–Con la Casa Real hay que ser extremadamente flexibles, porque tienen muchas demandas, en un número espectacular, y han de afrontar muchas situaciones. Y lo que hay que hacer es estar abierto para todo tipo de planteamientos.

–En todo caso, el primer gol ya lo han hecho ustedes.

–El gol ya está metido. Los informes entraron, tienen el sello y la garantía de la Casa Real y además la contestación fue rapidísima, a las dos semanas de escribirles, el Jefe de la Casa Real nos contestó afirmativamente.

–Empiezan la temporada con “Nabucco”, una ópera que arroja lecturas muy actuales.

–Cada ópera tiene un mensaje, y en el caso de “Nabucco”, Celestino Varela lo ha comentado en alguna ocasión, que es un símbolo de lo que está ocurriendo ahora mismo, con los refugiados procedentes de Afganistán, que los vemos todos los días tirados en aeropuertos, en barracones... eso es “Nabucco”, una reflexión sobre la patria perdida. Para la sociedad y para las personas, la ópera tiene que ser un elemento de reflexión. Hay que disfrutar de la música, claro, pero a veces también hay que pararse a pensar un poco en lo que, en ese momento, suponía esa obra, y lo que supone a día de hoy.

–Es el primero de los dos títulos de Emilio Sagi que se representarán esta temporada.

–Sagi es un lujo asiático que tenemos en Asturias, un asturiano y ovetense universal. Yo creo que tenemos que valorarlo así. Él quiere seguir siendo un apoyo para nosotros y es un privilegio que tenemos que extender y popularizar. Porque además, a través de Sagi tenemos a todos los asturianos que están en este mundillo: hay que engancharlos y ayudarlos en su lanzamiento, encontrando algún papel para los asturianos con potencial.

–Esta temporada, en todos los títulos hay asturianos en papeles relevantes, ¿no?

–En todas, exacto. Y es algo importante, pero es que tenemos un elenco importante de cantantes aquí. Llevamos muchos años de actividad lírica y eso se tiene que notar. Tenemos que apoyar a la gente que tenemos en activo, y a los que ya no están en activo tampoco podemos perderlos, porque aportan mucho. En todo caso, quiero destacar otros dos aspectos de esta temporada: tenemos un gran porcentaje de cantantes no solo asturianos, sino españoles, y formando además grandes planteles. Y tenemos además, en dos óperas distintas, a dos mujeres al frente de la dirección de escena. Eso, en un mundo que ha sido siempre muy masculino, me parece algo muy importante.

–“Nabucco” supone además el estreno del nuevo coro, gestionado por Intermezzo, en una ópera además con un coro muy potente. ¿Cómo afrontan este cambio?

–Los motivos del cambio son conocidos. Había una situación que llegó a nosotros y que nos disgustó mucho, pero teníamos que seguir adelante. Gracias a que tenemos a Celestino Varela, que tiene una experiencia probada en coros, y a otros contactos, pudimos buscar un sistema de gestión del coro profesionalizado y que no está ligado a otras eventualidades. No inventamos nada, es similar a modelos que existen ahora mismo en otros teatros, como el Real. Se abrió un proceso en el que se presentaron diez candidaturas, y se eligió aquella que, según una evaluación técnica realizada desde las bases de la convocatoria, era la más adecuada, que era esta de Intermezzo.

–¿Y cómo suena?

–¡Muy bien! Lógicamente no estamos todo el día por allí, porque tienen que trabajar con tranquilidad, pero todavía el otro día, después de uno de las primeros ensayos, Celestino (Varela) nos mandó un mensaje. Decía: “Esto suena bien”. Hay que decir que hay un porcentaje de componentes que proceden del anterior coro, con lo cual es sobre todo un cambio de modelo de gestión que creemos que será mejor para ellos, porque les permitirá progresar profesionalmente, y que a nosotros nos permite tener un coro integrado en otros sistemas. Pero vamos, por lo que hemos oído el coro suena bien, y cuando se levante el telón esperamos que el público coincida con nosotros. En cualquier caso, como decíamos, “Nabucco” es la prueba definitiva. Empezamos fuerte.

–¿Lograremos para el próximo año que las administraciones incrementen las ayudas a la Ópera de Oviedo?

–La próxima temporada es la del 75 aniversario. Y teniendo en cuenta esa celebración, estamos picando en la puerta de todas las administraciones. El Ayuntamiento de Oviedo es muy receptivo y tenemos un apoyo importante del alcalde, Alfredo Canteli, del concejal, José Luis Costillas, y de toda la gente de allí. Con el Principado lo mismo, hay una relación cordialísima con Berta Piñán y con el resto del Gobierno, y nos han dado algún signo de que van a tomarlo en consideración. Veremos la realidad den los presupuestos. Nosotros, en cualquier caso, estamos en contacto con todos los grupos políticos del Parlamento regional para que vean qué es la Ópera de Oviedo y explicarles lo que hacemos, y también con el Gobierno de la nación. Percibimos que hay una receptividad alta, y yo creo que nos ayudarán tanto cara a un incremento normal de temporada como en las asignaciones especiales para el 75 aniversario. Esperemos que sí.

–¿Tienen alguna esperanza en que, desde el Gobierno central, se haga un reparto un poco más equitativo entre las temporadas de ópera del país?

–Estamos en ello. Lo hemos planteado al Gobierno de la nación a través del Instituto Nacional de las Artes Escénicas y de la Música (INAEM) y volveremos a plantearlo ahora. Es complicado, lo sabemos. Tenemos la esperanza de que nos ayuden cara al 75 aniversario, eso sí, y ya será un paso. Pero en cualquier caso, pelearemos por conseguir lo que creemos que nos corresponde en justicia.

–Este año tenemos función première y un aforo en el Campoamor del 60%. Con esas funciones y esa capacidad potencial de público, ¿es suficiente para cuadrar cuentas y recuperar un poco el dinero perdido por la pandemia?

–Estamos en el camino de la recuperación._Si conseguimos llegar a una presencia importante de gente, estaremos en vías de conseguirlo. La deuda probablemente la tengamos que ir pagando en un período de tiempo mayor, y ya estamos en conversaciones con el INAEM para eso, que no deja de ser lo que tienen las empresas, que es poder pagar en varios ejercicios las pérdidas acumuladas, en este caso, en un ejercicio, que fue este de la pandemia. Lo hemos planteado ya y estamos en ello. Pero la Ópera de Oviedo tiene pulso, y estamos en un año con grandes producciones y elencos pese a que hemos hecho una reducción de costes y con la confianza de que con el año próximo y el 75 aniversario podamos entrar en una dinámica normal.

–Si a lo largo de la temporada se ampliaran los aforos sería una ayuda, ¿no?

–En esto hay que ser prudentes. Estamos a lo que digan las autoridades sanitarias. No se esperan situaciones anómalas, pero hay que estar preparados. A no ser que cambie la situación creo que debemos seguir como estamos hasta enero. Si antes se liberase algo más de aforo, reconsideraríamos la situación, pero lo primero es la salud y la seguridad de todos, en el backstage y delante.

–La función première, ¿ha venido para quedarse o con la recuperación de aforo volveremos a las que había?

–Tenemos que situarnos: estamos en Asturias y ahora mismo tenemos 28 funciones. No creo que haya ningún sitio con nuestra población y tantas funciones, es un hito tremendo. Pero nuestra idea es retornar a la situación original cuando esto acabe. Si vemos que hay más opciones, las exploraremos. Pero nuestro objetivo, antes que meter otra función más, sería poder hacer cinco funciones en cada título mediante la ampliación del “Viernes de la Ópera”. Lo que queremos es ampliar nuestro público, y sobre todo atraer al público joven. Nuestro objetivo, antes que ampliar títulos o funciones, sería ese: “Viernes de la Ópera” en todos los títulos._Y también nos gustaría llevar algo físicamente a otras localidades, a otros territorios, y unirlo a iniciativas educativas. Necesitamos patrocinadores para lograrlo, pero sería algo importante.

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