En la cuatro veces centenaria historia de la Universidad de Oviedo, hay una fecha aciaga: el 13 de octubre de 1934. Aquel aciago día, con la ciudad dominada por la furia revolucionaria, la sede de la institución, lo que hoy se conoce como el Edificio Histórico, quedó destruido casi por completo por un incendio. Pero los daños en el inmueble fueron menores en comparación con los que sufrió su bien nutrida biblioteca: el fuego borró de la historia más de 10.000 obras entre libros, manuscritos e incunables.

En ese aciago momento, acaso el más bajo de la historia de la institución, comienza Ramón Rodríguez, director del Real Instituto de Estudios Asturianos (RIDEA) su crucial estudio histórico “La Biblioteca de la Universidad de Oviedo, 1934/2020”. Un volumen presentado ayer en el Aula Magna de la Universidad por el propio autor, que estuvo flanqueado por el rector de la universidad, Ignacio Villaverde.

Rodríguez, que dirigió durante 33 años la biblioteca hasta su jubilación el pasado año, esbozó en la presentación la historia de estos 86 años cruciales en la historia de la biblioteca, repasando el papel crucial que jugaron en su recuperación la Asociación de Antiguos Alumnos de la Universidad, así como donantes particulares como los Condes de Toreno, cuyo legado destacó por su relevancia entre los que han dado forma a la actual biblioteca, que cuenta con 14 sedes repartidas por los diferentes campus.