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El Bellas Artes reivindica a Navascués

El museo anima a redescubrir la figura del artista con el catálogo razonado sobre la obra del escultor y pintor en la pinacoteca asturiana

Alfonso Palacio y María Soto, ayer, en la presentación del catálogo de Navascués. | Irma Collín

“Navascués es sin duda una de las figuras clave de la plástica asturiana del siglo XX y, paradójicamente (y aunque se le han dedicado estudios y exposiciones), todavía es a día de hoy un artista a reivindicar y por redescubrir”, afirma la historiadora del arte María Soto Cano, autora del catálogo razonado de las obras de Navascués en el Museo de Bellas Artes de Asturias. La pinacoteca regional, cuya sala de exposiciones temporales lleva el nombre de Espacio Navascués, ha querido saldar esa suerte de deuda histórica con esta nueva y esclarecedora publicación.

La obra de Navascués ha estado presente en el Bellas Artes desde sus orígenes, en los años ochenta, como se detalla en el catálogo. Solo el Museo Casa Natal de Jovellanos, de Gijón, con 700 referencias del artista, entre obras y documentos, tiene una colección más extensa. Pese a ello, faltaba ese análisis que realiza ahora María Soto Cano, quien ha catalogado, contextualizado y subrayado la obra de “Navascués en el Museo de Bellas Artes de Asturias”, que así se titula el catálogo presentado ayer. Es la forma que la institución tiene, dice la experta, de “reivindicar y redescubrir” al artista.

Soto Cano ve en Navascués “un artista personal, inclasificable, único, un artista global esencialmente autodidacta y de recorrido independiente”, y detalla que en su corta aunque intensa vida “practicó la pintura, la escultura, el dibujo, la fotografía, el grabado, el diseño industrial, de interiores y de mobiliario, e incluso la escenografía y la crítica de arte”. “Su producción más reconocible y reconocida la desarrolla entre 1969 y 1979”, añade.

La escultura “Madera + color”, de 1978. | LNE

La escultura “Madera + color”, de 1978. | LNE

El artista logra crear, en palabras de Soto Cano, “un lenguaje personal impregnado de las teorías estéticas y de los referentes artísticos internacionales que conmovieron los años setenta del pasado siglo”. También es de reseñar, subraya, “su original sistema de trabajo con la madera, que parte de la formación que recibió en el Seminario de Generación Automática de Formas Plásticas de la Complutense y que patentaría en 1978”. En el catálogo se incluyen varias citas del artista, extraídas de sus cuadernos de notas, en las que se explican claramente sus ideas artísticas. Así, Navascués afirma: “Yo daría tanta importancia en un caso a la obra llamemos ‘pictórica’ como a la escultura. Son dos campos que tienen mucho que ver entre sí. Los hallazgos en un campo detectan trayectorias en el otro”. Sí, pero en 1974 afirma en un periódico gallego: “Me apetecía que la obra de arte pudiera palparse, que se pudiera vivir. El cuadro no me bastaba, la pintura solo entra por los ojos”. En el cuidado volumen editado ahora por el Bellas Artes se analiza tanto la obra pictórica como la escultórica. A destacar son las fichas documentadas de cada una de las 29 obras de Navascués propiedad del Bellas Artes, entre las que hay pintura, escultura y obra sobre papel.

“Piloto”, de 1975 .

“Piloto”, de 1975 .

El catálogo incluye también una breve pero documentada biografía del autor. Son 18 páginas en las que se narra su trayectoria vital hasta el 11 de noviembre de 1979: “Fue precisamente en el transcurso de uno de esos cursos (de control mental), cuando, el 11 de noviembre de 1979, fallecía en Oviedo tras precipitarse por la ventana de un patio de luces en un edificio de la calle Fray Ceferino de Oviedo (un local de la parroquia de San Juan). Su muerte, rodeada de un aura de misterio, truncaría su entonces prometedora trayectoria. Al día siguiente fue enterrado en el panteón familiar de Pola de Siero”. Esta biografía se cierra con unas palabras del poeta Antonio Gamoneda sobre Navascués: “Había llevado sus obras y sus actos a una significación límite en la que se confundían la desesperación y la esperanza”.

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