El 13 de octubre se cumplirán 1.200 años de la consagración de la Catedral de Oviedo. Por ese motivo, y como antesala de los actos conmemorativos que prepara el cabildo metropolitano, LA NUEVA ESPAÑA se suma a la celebración de un aniversario fundamental para la historia de Oviedo y de la Iglesia asturiana. A lo largo de cuatro sesiones, el Club Prensa Asturiana de LA NUEVA ESPAÑA, el foro cultural del periódico, acogerá tres conferencias y una mesa redonda en las que se pondrán de relieve aspectos que atañen directamente a la Catedral, a su relación con Oviedo y a su evolución. Todos los actos serán a las 19.00 horas. El ciclo lo inaugura esta tarde Jorge Manuel Rodríguez Almenar, presidente del Centro Español de Sindonología, que hablará sobre el Santo Sudario, en una charla organizada en colaboración con Fundeso.

–El Santo Sudario lleva en la catedral más de 1.000 años y fue hace unos 30 años cuando se decidió investigar. ¿Por qué y quién tuvo la iniciativa?

–La idea de estudiar del Sudario de Oviedo es anterior a la fundación del Centro Español de Sindonología (CES). Nuestra asociación se creó en 1987. Antes ya había visitado Oviedo el padre Giulio Ricci, que creó el Centro Romano de Sindonología. Ricci se enteró de la existencia del Santo sudario y fue a Oviedo pensando que podía ser el “soudarion” que cita San Juan. Una tela complementaria de la Sábana Santa, que él imaginaba en forma de mentonera, y que habría sido utilizada en el entierro de Jesús. Cuando lo vio se dio cuenta de que existía una relación entre las manchas principales del lienzo y el rostro de la Síndone que conocía milimétricamente. Al fundarse el CES se puso en contacto con nuestro fundador, el ingeniero de caminos Guillermo Heras, que propuso que el CES asumiera la investigación multidisciplinar. Gabino Díaz Merchan aceptó la propuesta supeditándola a la aprobación del cabildo catedralicio quien concedió su permiso al CES para una investigación “completa y multidisciplinar” el 9 de noviembre de 1989; investigación que, a pesar de su profundidad, no se puede considerar todavía cerrada.

–¿Cuál es el perfil científico de los componentes del grupo?

–El grupo inicial de investigadores, en el primer viaje, estaba formado por miembros del laboratorio central de Hidroeléctrica Española. Más adelante se incorporó José Delfin Villalaín, de Luarca, quien había sido director del instituto anatómico forense de la Complutense de Madrid, que aportó varios miembros de su equipo. Muy pronto se añadieron historiadores y otros expertos. Más adelante contamos con la intervención de miembros de la Universidad de Turín, dos asesores de la NASA doctores en física, y varios investigadores de Estados Unidos, Reino Unido y Alemania.

–Existe escepticismo porque el carbono 14 data tanto la Sábana santa como el Sudario en una fecha posterior al siglo I, cuando murió Jesucristo ¿no cree que eso es definitivo para rechazar su autenticidad?

–Las estadísticas nos muestran que el carbono 14 falla una de cada cuatro dataciones. No es lo mismo datar un hueso recién encontrado en una tumba que nunca ha sido violada que intentar datar un trozo de tela manipulado exhaustivamente a lo largo de los siglos, cuya contaminación orgánica es altísima. La datación del carbono 14 la realizó Beta Analytics, una de las mejores empresas de Estados Unidos en la materia. En su página web afirman que no están dispuestos a hacer dataciones a telas a no ser que sean parte de un estudio multidisciplinar, en el que se puedan conocer los distintos contaminantes que han podido alterar el resultado.

–Aseguran que las manchas que aparecen en el sudario son de sangre…

–Que son manchas de sangre es algo indudable. Es una de las primeras conclusiones que obtuvo el doctor Villalaín, que estaba más que acostumbrado a presentar ante los tribunales de justicia pruebas de este tipo. Todos los reactivos utilizados tanto por el equipo de Villalain como por un equipo en Roma y otro en Turín dieron positivo. Sabemos que es sangre humana del grupo AB. Tenemos fotografías de glóbulos rojos conservados entre restos de mirra y aloe que han sido publicadas tanto en los dos congresos internacionales que se celebraron en Oviedo en 1994 y 2007, como en el libro de divulgación publicado por la Universidad de Navarra, del que soy autor. Villalaín deja claro, además, que es sangre mezclada con edema de pulmón agudo, propio de una muerte como la del caso de Jesús. Y reconstruyen a partir del tiempo de secado de unas manchas sobre otras los tiempos y los movimientos que se hicieron con el cadáver hasta dejarlo en la sepultura.

–¿Cuáles son las principales conclusiones a los que ha llegado el Equipo de Investigación del Centro Español de Sindonología?

–Es imposible reducir a unas pocas frases 30 años de investigación. Podemos asegurar que el hombre del sudario tenía pelo largo, barba y bigote, que fue coronado de espinas, que sufrió un edema de pulmón agudo, que murió en vertical, que el líquido que salió por la nariz y por la boca en tal cantidad exigen que tuviera un orificio de entrada de aire en un pulmón, que la posición de la cabeza es explicable si el cuerpo estuviera colgado de los brazos y con un apoyo en los pies, y que fue golpeado con unas bolitas que causaron heridas lacero-contusas. Estamos ante un caso en todo similar y solo similar al caso de Jesús. Y tenemos argumentos científicos para asegurarlo.

–¿Entonces, el hombre que tuvo su cabeza envuelta en el Sudario es el mismo que fue enterrado, posteriormente, en la sábana de Turín?

–Miñarro, el mejor imaginero que existe en estos momentos, profesor del Departamento de escultura de la Universidad de Sevilla, ha trabajado con los forenses y los especialistas de nuestro equipo y ha logrado reconstruir los puntos craneofaciales que se deducen de ambas cabezas. La comparación entre ambos rostros es absolutamente apabullante. Al colocar una reproducción del sudario sobre el rostro en 3D de la sábana santa encajan totalmente todas las heridas en todo el desarrollo de la cabeza. La única conclusión lógica es que el hombre de la Sábana y el hombre del Sudario son la misma persona.

–¿Qué relación mantienen con los investigadores de la Sábana Santa de Turín?

–Nuestros estudios han causado admiración en el ámbito de los estudiosos de la Sábana Santa, hasta el punto de qué en todos los congresos, cuando se habla de la Síndone se habla también del Santo sudario de la Catedral de Oviedo. Prueba de lo que digo es que actualmente cuatro de nuestros investigadores del EDICES pertenecen al comité científico internacional para el estudio de la sábana santa creado en el interior del Centro internacional de Sindonología de Turín. (Centro asesor de la diócesis de Oviedo y de la Santa Sede para el estudio de la Síndone).

–¿Usted está convencido de que la tela que conserva la Catedral cubrió la cabeza de Jesucristo tras su muerte, y antes de su entierro?

–Lo que pueda pensar no deja de ser una mera opinión. Lo más importante es lo que se puede deducir de las investigaciones realizadas. Yo soy profesor de Derecho Civil en la Facultad de Derecho de la Universidad de Valencia, y los juristas estamos acostumbrados a la valoración de las pruebas. Esa es una de nuestras funciones. Hay algo que cualquier persona puede entender. Si los restos que aparecen en la Sábana de Turín y el Sudario de Oviedo nos permiten deducir que se trata de la misma persona solamente puede ser Jesús de Nazaret.