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Canogar: “Dicen que la pintura está agotada, yo creo que nunca se agotará”

El último integrante vivo de El Paso entrega a la Universidad de Oviedo su escultura “Greco II” y sigue trabajando “en culminar su proyecto artístico”

A la izquierda, Ladislao Azcona, y en el centro, ante la escultura “Greco II”, Rafael Canogar e Ignacio Villaverde, junto a varios patronos de la Fundación Azcona. | Víctor Alonso

La escultura “Greco II” de Canogar quedó instalada e inaugurada oficialmente ayer en el campus de Llamaquique, en los jardines de la Facultad de Ciencias de Oviedo. Rafael Canogar, su autor y todo un emblema del arte contemporáneo en España, uno de los integrantes del grupo El Paso y Premio Nacional de Artes Plásticas de 1982, viajó a la capital asturiana y compartió con la comunidad universitaria y con el público que asistió a los diversos actos organizados durante la jornada algunas reflexiones sobre sus avances creativos. “La frontera entre mi escultura y mi pintura es muy tenue, casi desaparece”, comentó y afirmó ser “tanto pintor como escultor: el bulto lo hago por necesidades expresivas”. “Siempre estoy buscando la esencialidad. Dicen que la pintura está agotada, pero yo creo que nunca se va a agotar”, añadió.

El acto inaugural de “Greco II” –una escultura de gran formato de acero corten oxidado al ácido– se celebró ayer al mediodía y se trasladó al salón de grados de la Facultad de Ciencias para evitar la amenaza de lluvia. El artista toledano, de 86 años, estuvo acompañado por el presidente de la Fundación Azcona y ex presidente del Consejo Social de la Universidad de Oviedo, el empresario ovetense Ladislao Azcona.

La Fundación Azcona tuteló el proyecto del escultor acompañándolo durante los cinco meses que dedicó a las esculturas “Greco I” y “Greco II”, desde los bocetos hasta su culminación, y donó a la Universidad de Oviedo la obra que ha quedado instalada en Llamaquique. El proceso creativo quedó recogido en un libro de edición no venal y un corto documental. “Hemos plantado una escultura muy especial”, comenzó su intervención, ayer, Ladislao Azcona, y citando un comentario previo del director del Museo de Bellas Artes de Asturias, Alfonso Palacio, sentado entre el público, hizo ver a la audiencia que “hace 60 años Rafael Canogar estaba transformando radicalmente el arte contemporáneo español”.

Canogar era el más joven de aquel movimiento que revolucionó el arte español, que inició junto a Luis Feito, Juana Francés, Manolo Millares, Antonio Saura, Manuel Rivera, Antonio Suárez, Martín Chirino, Manuel Viola y el escultor Pablo Serrano. Azcona recordó que se incorporó a El Paso con 22 años. Ahora, como apostilló ayer el artista, es “el mayor”. Tras el fallecimiento de Feito, a los 91 años, solo queda de su generación artística Gordillo, que es un año mayor que él.

“Soy consciente de que no me queda tanto tiempo. Quiero culminar mi proyecto artístico”, informó Canogar. El año pasado, reveló Azcona, pintó 50 cuadros y entre los dos últimos años unos 150. Su arte siempre ha sido, según el asturiano, “valiente, arriesgado” y en sus inicios no fue “complaciente con el sistema político ni con el arte de aquella época”.

La escultura de Canogar donada a la Universidad de Oviedo ha quedado “plantada en el centro del conocimiento”, dijo Azcona, “para que os llene de luz para el futuro” y su ubicación, próxima a la calle, simboliza la apertura de la Universidad a la sociedad, como hizo notar el rector de la Universidad de Oviedo, Ignacio Villaverde. “El espacio donde hemos ubicado la escultura no es cualquier espacio, y como la Universidad la obra tiene que entregarse a ese entorno”, añadió.

Canogar habló brevemente de cómo en los años 60 dejó el formalismo por el realismo, que conectaba mejor con su propósito y con la denuncia política. En los 80 quiso hacer un homenaje al escultor Julio González. “Tengo varios periodos, que son como cuentas de un collar”, dijo sobre su trayectoria. Y Ladislao Azcona evocó su infancia y adolescencia en Oviedo, en su casa de Pérez de la Sala y luego en Alférez Provisional, de los caballitos y el circo que se instalaban en las inmediaciones durante las fiestas de San Mateo. “Mi patria de verdad, mi infancia”, declaró.

Tras el acto en la Facultad de Ciencias Rafael Canogar se trasladó a la biblioteca del campus de El Milán para participar en una conversación pública con las profesoras María Soledad Álvarez y Ana María Fernández, ambas catedráticas de Historia del Arte de la Universidad de Oviedo.

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