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El hambre como oportunidad: la teoría de José Andrés para los fogones y la vida

José Andrés anima en La Vega a los estudiantes asturianos a encontrar la “receta” de su vida: “Ante un problema, hacedlo propio y empezad a arreglarlo”

La lección de José Andrés a los escolares asturianos: "El éxito es ir de fracaso en fracaso sin perder el entusiasmo" Amor Domínguez

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La lección de José Andrés a los escolares asturianos: "El éxito es ir de fracaso en fracaso sin perder el entusiasmo" Mariola Riera

Contento como unas castañuelas se fue de las naves de La Vega, en Oviedo, este martes por la mañana Rodrigo Martínez Tejerina, alumno del flamante Instituto de La Fresneda (Siero) y uno de los elegidos para participar en el encuentro con José Andrés (José Ramón Andrés Puerta, Mieres, 1969).

El cocinero se ha llevado el premio “Princesa de Asturias” de la Concordia por su labor al frente de su fundación World Central Kitchen (WCK), dedicada desde 2010 a repartir comida en zonas afectadas por desastres naturales y en situaciones de emergencia. La alegría del joven Rodrigo se debió a ver cumplido su objetivo: que el chef le firmara el rodillo de cocina que se llevó de casa.

No lo tuvo difícil, la verdad. Porque José Andrés se apunta, por decirlo de alguna manera, a un bombardeo. Aparte de cocinero, filántropo y empresario de éxito, es ante todo un gran comunicador y un talentoso showman.

Tan pronto firma un rodillo de cocina, como que recoge una botella de vermú (se la regaló una estudiante a su llegada a La Vega), graba y fotografía con su móvil el acto del que él mismo es protagonista, o lanza como el que no quiere la cosa un zasca a la Fundación “Princesa” por los fallos en las videoconferencias que se acaba convirtiendo en un reproche mundial por la globalización sin pies ni cabeza: “Lo digo en muchos sitios a los que vamos con la última tecnología. Muy bien, sí, pero luego no hay donde enchufar el cargador de un móvil. Eso es empezar a arreglar los problemas por el tejado”.

Precisamente de esto, de arreglar problemas, es de lo que habló en el acto “Toma la palabra” en la antigua fábrica de armas, estos días la Fábrica de los Premios, a 75 jóvenes del citado instituto de La Fresneda y del colegio Dulce Nombre de Jesús de Oviedo, además de los que se conectaron vía internet desde otros diez centros educativos de toda Asturias. 

Todos trabajaron en los últimos meses en plasmar en dibujos la labor del popular chef, quien dijo sentirse “emocionado” al verlos allí expuestos. Se metió en el bolsillo nada más llegar a los jóvenes: “Un millón de gracias, porque sé que muchos os habréis olvidado del trabajo en clase. Yo tuve vuestra edad y sé lo que era cuando te encargaban algo así, a veces un rollo...”.

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José Andrés: "El hambre no es un problema, sino una oportunidad” Miki López / Luisma Murias

Empezó José Andrés contando a qué se dedica con World Central Kitchen, organización con la que acaba de ayudar a los afectados por el volcán de La Palma, a los que anunció que donará el dinero del premio: “No luchamos contra el hambre, sino que creemos que con un plato de comida podemos mostrar el camino a la gente que lo ha perdido todo, que no tiene voz, que está sola. Les ayudamos a empezar a retornar a su vida de antes. Creemos que a grandes problemas se pueden aportar soluciones fáciles. Plato a plato se puede luchar por un mañana mejor”.

Considera que los estudiantes asturianos han entendido bien su iniciativa, tal y como lo demostraron en sus dibujos. Así que animó a estos a no ver el hambre como un problema, sino como “una oportunidad”, un mensaje que es toda una lección de vida: “Cuando veáis un problema, hacedlo propio y empezad a arreglarlo”.

Más lecciones: el respeto “a los diferentes”. Los estudiantes se interesaron por su faceta de emigrante -dejó Mieres con sus padres para irse a Cataluña con 5 años, en la década de los 70, “cuando moverse 200 kilómetros era hacer el viaje más largo del mundo” y hoy es toda una celebridad en Estados Unidos- y José Andrés les dio un mensaje rotundo: “Los que no son como nosotros te enriquecen, te amplían conocimiento, te dan apertura de miras. De la gente que no piensa como tú y que es distinto se aprende”. 

Habló José Andrés de la empatía, “necesaria para hacer un mundo mejor, pues solo respetando al prójimo se harán las cosas bien”; de la necesidad de encontrar el camino propio “y escribir en la vida escribir tu propia receta”; de las mujeres, “las que alimentan al mundo” y de la necesidad de respetarlas, “un aviso en especial para los chicos que estáis por aquí, ¿os queda claro?”. Pero sobre todo habló de lo fácil que en ocasiones resulta ayudar, porque su mantra es “a grandes problemas, soluciones sencillas”.

Y no hay nada más sencillo en el mundo que la comida. Hay que ir “plato a plato” repite en cuanto puede. Porque detrás de la alimentación puede haber muchos problemas de salud (hambre u obesidad) o medioambientales. Incluso políticos, “si la gente que manda no toma decisiones adecuadas” para lograr que la comida llegue a todo el mundo.

Rápido echó el freno ante tanta negatividad y cambió de tercio. Porque al final lo que quiso es dejar un buen mensaje, un mensaje positivo y optimista. Así que le dio la vuelta. “La alimentación debe y puede ser la solución a los males del mundo, porque una buena gestión de la alimentación genera empleo, contribuye a mejorar el clima, la salud...”

Se trata al fin y el cabo, como él dice y como él ha hecho, de encontrar la receta adecuada.  

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