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Republicanos versus antisatánicos: homenaje a Berlanga en la Escandalera

Un grupo contrario al premio a Marina Abramovic se infiltra en la protesta contra la monarquía

Juan Carlos, con el crucifijo, y otra participante en la protesta contra Abramovic, con manifestantes republicanos detrás, ayer, en la plaza de la Escandalera. | Julián Rus

Juan Carlos, con el crucifijo, y otra participante en la protesta contra Abramovic, con manifestantes republicanos detrás, ayer, en la plaza de la Escandalera. | Julián Rus / Franco TORRE

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Franco Torre

Franco Torre

Oviedo

A Marina Abramovic hay quien la acusa de ser satánica, pero este viernes obró un milagro en la plaza de la Escandalera. En plena manifestación republicana, los allí congregados olvidaron por un momento las soflamas contra la monarquía para volcarse en el rechazo a un pequeño grupo de “antisatánicos” que protestaba por la concesión del premio de las Artes a la madrina de la performance. Así, durante un buen rato, los habituales gritos contra los Borbones o augurando el advenimiento de la Tercera República dejaron paso a una proclama clara y simple: “¡Fuera frikis de la Escandalera!”.

La plaza ya bullía cuando los Reyes estaban aún a hora y media de distancia del Campoamor. No había el llenazo de otras ediciones, cuando convergían en la Escandalera los genuinos republicanos con protestas obreras, pero había gentuca y una banda de viento y percusión, que siempre viste. Junto al batallón republicano, ocupando una parcela en la vanguardia de la protesta, destacaba un pequeño grupo que, megáfono en mano, rezaba sin parar, ahora un padrenuestro, ahora un avemaría. Entre ellos estaba Juan Carlos (“no quiero decirte el apellido”), que blandía un crucifijo formato “cuarto de la abuela”.

–Yo republicano no soy, que conste.

–Bueno, llamándose Juan Carlos es evidente...

–¡Pero de ese tampoco! Juan Carlos es el mayor traidor que ha tenido este país. Nos ha robado.

Más allá de la valoración del rey emérito, Juan Carlos (“a secas, Juan Carlos a secas”) y sus correligionarios no tenían mucho en común con sus “compañeros” de manifestación.

–Nosotros venimos aquí a protestar por la concesión del premio a la “Abranovich”, que es una satánica y una sinvergüenza. Y contra los premios a abortistas.

La buena vecindad entre republicanos y antisatánicos no duró mucho. Tanto padrenuestro terminó por incomodar a los primeros, que respondieron con los proverbiales “cagamentos” y, al rato, mandando a la banda desde la retaguardia, para amortiguar los rezos con la Internacional. Involuntariamente (o no), unos y otros compusieron el homenaje definitivo a Luis García Berlanga (ojo, premio “Príncipe de Asturias” de las Artes en el 86) en el centenario de su nacimiento.

Tensión entre antisatánicos y republicanos al ritmo del "Dios te salve María" y "La internacional" en La Escandalera

C. F. T.

El movimiento alertó a la Policía Nacional, que primero acordonó a los antisatánicos y después los desplazó hasta el paseo anexo. Con la escisión de la protesta, la representación republicana pudo por fin retomar sus proclamas habituales (“No hay dos sin tres”, “Los borbones a los tiburones” y el hit “¡Llambiones, llambiones!”) mientras los antisatánicos crecían en número hasta alcanzar los once efectivos, a solo uno del apostolado. Pero ambas facciones se unieron de nuevo en sus pitidos, unos con la cruz en alto y otros con banderas tricolores, cuando llegaron al Campoamor Marina Abramovic y la Familia Real. Los premios hacen extraños compañeros de marcha.

Con el inicio de la ceremonia, se acabaron las protestas. Republicanos y antisatánicos se fundieron en una misma marea humana que abandonaba la Escandalera, mientras la banda los despedía con lo que parecía ser una versión de “Djindji Rindji Bubamara”, la icónica canción del “Gato negro, gato blanco” de Kusturica. Y hasta ese toque final parecía un guiño eminentemente berlanguiano.

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