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La vieja formalidad y un achuchón que llama la atención

Los premios “del reencuentro y la esperanza” recuperan el ritual del contacto en una versión próxima a la de antes de la pandemia: “Son un símbolo de la recuperación”

La Reina Sofía en el Reconquista; detrás, Meritxell Batet | Irma Collín

Un abrazo, un apretón de manos, una palmada en la espalda, un par de besos. Un punto de agarre en el hombro, un dedo índice en la solapa, un brazo alrededor del cuello para hacerse un selfi con el presidente del Principado…

Mirada por encima de la mascarilla, resulta que de pronto la mañana de los Premios se parece mucho a la mañana de los Premios. La alfombra del vestíbulo del hotel de la Reconquista, hervidero intermitente de protectores, patronos y jurados, premiados e invitados de premiados, vuelve a reconocer estas horas previas a la ceremonia de entrega más o menos como fueron antes del frenazo del mundo.

Pablo Junceda, director general del Sabadell-Herrero, ayuda bautizar los que ya son, en dos palabras, los Princesa “del reencuentro y la esperanza”. Son los del retorno al ritual de los besos y los abrazos, ni “chocapuño”, ni sutil toque de codos, ni circunspecta mano en el corazón; los del corrillo desenvuelto, las confidencias y las conversaciones, también los de la estricta mascarilla para el código de vestimenta y la ventilación cruzada que intenta abrirse paso entre la puerta de entrada del hotel y las que dan al patio del viejo hospicio de Oviedo. La nueva normalidad tiene un aire a vieja formalidad.

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El Reconquista, epicentro de los Premios Princesa antes de la ceremonia Luisma Murias / Miki López / Julián Rus / Irma Collín / Agencias

Fuera, el día plomizo y gris, lluvioso, también se parece más al otoño ovetense que el resto de una semana inusualmente cálida. Lo dicho, que todo vuelve a parecer normal y que en todo esto asoma una suerte de celebración colectiva de la supervivencia con alto valor simbólico. Sigue Junceda. “Hay un reencuentro de miradas desde detrás de la mascarilla que es muy importante”, que sirve para “darse cuenta de que la sociedad, cuando trabaja bien y unida, es capaz de superar cualquier dificultad”.

A su alrededor, mientras el salón bulle por momentos en un desfile de personalidades acaso más autóctono que en la costumbre prepandémica, la directora de la Fundación Princesa, Teresa Sanjurjo, constata con satisfacción este cierre del paréntesis en el que otra vez, de pronto, esto “tiene cierto aspecto de normalidad” y da satisfacción a una curiosa añoranza de la rutina en la que se perciben las ganas. Ya no sólo de esto, “de volver a encontrarse con el otro, de volver a escuchar la música en un auditorio con más gente, de regresar a la actividad cultural y a tantas cosas de la vida”.

Volver significa aquí que al aire lánguido de convención que tuvo la ceremonia disminuida del año pasado –“Afortunadamente, pudimos mantener la esencia de los premios y se escuchó lo importante, la voz de los premiados y lo que el Rey tenía que decirnos”– ha sucedido una semana casi normal, con mucha más compañía y el retorno a la pequeña “frustración” de que vuelve a haber gente que se queda fuera de los actos. También, “desde un punto de vista material, supone que la Fundación genera mucha actividad económica que repercute en muchas pequeñas empresas y autónomos, que genera movimiento y, por tanto, empleo y riqueza. Eso es una buena noticia para todos, para Oviedo y para toda Asturias”.

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Así se vivió, entre bambalinas, el ambiente de reencuentro en el hotel de la Reconquista Irma Collín

Desde que es noticia lo que era normal, el achuchón de José Andrés a Adrián Barbón, y viceversa, llama la atención. El chef de Mieres premiado con el premio a la concordia ha predicado con el ejemplo y ha prodigado saludos y discursos durante toda la mañana. El presidente del Principado viene de confesar ante un enjambre de micrófonos que viene llorado de casa. Que “puedes llorar, pero no te puedes rendir”. Ha declarado su “inmenso placer” por el reencuentro con los premios de antes, ha reprendido a Pablo Casado por bajarse del coche sin mascarilla y ha proclamado que con el retorno a las viejas costumbres de la vida social de esta semana frenética “estamos dando paso a la normalidad”…

Es un síntoma. “Un símbolo de la recuperación”. El presidente de la Junta General del Principado, Marcelino Marcos Líndez, no habla sólo de los premios, añade “muchos otros eventos que de unas semanas para acá se vienen celebrando en Asturias” y llega a la conclusión de que este lento retorno a 2019, más o menos, “va a trasladar optimismo a la sociedad asturiana”. “Había pasado poco tiempo, pero empezábamos a perder la memoria de algunas cosas habituales”, aporta el expresidente del Principado Antonio Trevín. Todavía no da para “pasar de la emoción contenida a la desbordante, pero sí para ir dando pasos paulatinos hacia la normalidad”, apunta. “Somos latinos y necesitamos la relación personal y el lenguaje corporal para entendernos. Ésta es una forma de indicarnos paso a paso que volveremos otra vez a esas viejas y buenas costumbres”.

Daniel López Acuña y María Neira. | L. Á. V.

Neira y Acuña coinciden sobre el covid: la situación es favorable, pero no hay que confiarse

La situación epidemiológica es positiva y no hay especiales motivos para la inquietud, pero no conviene confiarse porque el virus sigue ahí. En este diagnóstico confluyeron ayer una alta directiva de la Organización Mundial de la Salud (OMS), la asturiana María Neira, y un ex alto directivo de la OMS, Daniel López Acuña, afincado en Gijón desde 2014. Ambos estuvieron ayer por la mañana en el hotel de la Reconquista de Oviedo, con motivo de la entrega de los Premios Princesa. “En España y en los países europeos con una cobertura vacunal alta podemos tener una serena tranquilidad. De otros países no se puede decir lo mismo”, indicó la doctora Neira, directora del Departamento de Salud Pública y Medio Ambiente de la OMS. “Es muy evidente que vacunarse es muy eficaz y funciona. Hay que seguir insistiendo en que se vacune todo el mundo que pueda”, agregó María Neira. Entre tanto, Daniel López Acuña señaló que “es más que razonable tener preocupación y cautela”. Al especialista en salud pública le inquietan los repuntes que se observan en algunos países europeos, y en particular lo que sucede en Reino Unido, “que sigue con incidencias muy altas porque relajó medidas tempranamente y no ha querido dar marcha atrás”. A juicio de López Acuña, “sigue siendo muy importante vacunar todo lo que podamos con pauta completa en España, y nos faltan todavía cinco millones de personas”. Sobre Asturias, el médico asturmexicano indicó que “la situación es buena: por lo tanto, intentemos mantenerla”.

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