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Carrère: “Escribir es mi manera de relacionarme con el mundo, si no sería autista”

“La opinión no es lo mío, soy de los periodistas que se sumergen en las vidas de la gente”, afirma el autor en un acto con lectores en Oviedo

Emmanuel Carrère conversa con Antonio Lucas, ayer al mediodía, sobre el escenario del Palacio de Congresos de Oviedo. | Julián Rus

Clubes de lectura de toda Asturias, casi un millar de personas entre las que predominaba y por mucho el género femenino, asistieron ayer a un encuentro con Emmanuel Carrère, ganador del “Princesa de Asturias” de las Letras, en el Palacio de Congresos de Oviedo. El francés, controvertido autor de novelas como “El Reino”, “El adversario”, “Una novela rusa” o “Yoga”, conversó con el periodista y escritor Antonio Lucas, que se lo presentó al expectante auditorio como un autor “de los que meten los pies en el barro” y practicante de “una literatura de precisión”. Carrère se sinceró: “Escribir es mi manera de relacionarme con el mundo, sin ella yo no sabría como desenvolverme con la vida. Sin la escritura sería un poco autista”.

Carrère, aplaudiendo al público. | Julián Rus

Carrère compareció de negro, en camiseta y cazadora, despojado de la formalidad del traje que eligió la víspera para la ceremonia de los premios, y se tomó el tiempo necesario para responder a las preguntas de su interlocutor, unas veces tajante y otras demorándose para recatar una cita de Simone Weil de su discurso en el Campoamor. “No me evado de la realidad con la literatura. La escritura no es una doble vida para mí, es una manera de ahondar en la vida, de experimentarla. Escribirla es vivirla”, aclaró Carrère, despejando la duda de uno de sus lectores, que le llegó a través de su entrevistador.

“La escritura y la vida”, el encabezamiento bajo el que se celebró el encuentro, dio pie al escritor y periodista francés a mencionar a Jorge Semprún, autor de un libro con el mismo título. También se refirió a Javier Cercas y a su “Anatomía de un instante”, al explicar que lo que tiene en mente hacer con las crónicas del juicio por la matanza de Bataclán, que pública en “Le Nouvel Observateur” y algunos otros periódicos, si es que se decide a darle forma de libro, es algo similar a lo que él hizo con la tentativa de golpe de estado en España de 1981. Sus artículos a dos páginas sobre el atentado de París es, dijo, “una forma de armar sus apuntes”. “Va a ser un libro pero no tengo idea de cómo será, porque la cantidad de personas implicadas es inmenso”, dijo, y el asunto requiere de “toda la delicadeza posible”. Hasta tal punto que a veces vacila: “No sé, tal vez no escriba nada”. “Este juicio te fagocita, te come el corazón, la cabeza”, confesó y reveló que si llegó con tan poca antelación a la ceremonia de los premios, el día anterior por la noche, fue por perderse las menos sesiones posibles del juicio. De paso se disculpó por lo apresurado de la visita.

Carrère no distingue entre su escritura literaria y periodística. “No veo diferencia en lo que escribo como periodista y como novelista, solo la longitud. ‘Limónov’ empezó como un reportaje y luego quise ir más lejos”, explicó, refiriéndose a su libro sobre el disidente ruso. El ganador del Goncourt, uno de los premios literarios más deseados en lengua francesa, contó cómo se inició en la prensa con sus críticas cinematográficas. Luego explicó cuál es su sitio en ese mundo. “Existen dos familias de periodistas. Una se sitúa del lado de la opinión, del editorial, lo respeto, pero eso no es lo mío; yo me sitúo más del lado del reportaje, ir al lugar, encontrarme con gente, intentar entender cuáles son sus problemas pero sin ideas preconcebidas, sumergirse en sus vidas. Yo pertenezco a esta segunda familia”, declaró. “El periodismo ha sido el único trabajo remunerado que he hecho”, contó, y habló de cómo ha cambiado el oficio desde que el se inició, en los 80, años de bonanza económica donde los profesionales viajaban a los confines del mundo para escribir sus reportajes. “Hoy eso es impensable”, señaló, y además están las redes sociales, a las que él dijo sentirse ajeno. “El espacio es un lujo y el lujo de escribir un reportaje con tiempo y mucho espacio es algo que tengo que agradecer a los periódicos para los que he trabajado”, admitió.

Carrère dio por superada hace tres años una grave depresión que le obligó a internarse en un hospital psiquiátrico y confía en no recaer. Ayer, cuando Antonio Lucas le comentó que uno de los asistentes opinaba que se parecía a Lou Reed, Carrère contestó: “Take a walk on the wild side”.

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