España vivió en los últimos meses un fenómeno similar al que ya se da desde hace años en otros países de la Unión Europea y de América. La proliferación de plataformas de música, series y películas y la extensión de los muros de pago en los periódicos digitales ha hecho que la piratería se transforme. El problema del robo de contenidos disminuyó en 2020 en el sector de la música, las películas y los videojuegos mientras que creció en el de los periódicos y las revistas. La pandemia ha agudizado además las necesidades informativas de la población, que busca en los medios noticias fiables con las que tomar decisiones. En total los accesos ilegales provocaron unas pérdidas el año pasado de más de 30.000 millones de euros al sector de la cultura y la información según los datos que se acaban de hacer públicos en el Observatorio de la piratería y hábitos de consumo de contenidos digitales 2020. Un estudio de una consultora independiente (GFK) impulsado por la coalición de Creadores e Industrias de Contenidos, de la que forman parte empresas como Mediapro, la Sociedad General de Autores o LaLiga.

La piratería de contenidos no solo afecta a las empresas a las que se les roba contenido. Es un fenómeno que también sufren las arcas públicas al no recaudar impuestos. La caja común perdió el año pasado unos 682 millones de euros entre el IVA, el IRPF y las cotizaciones a la Seguridad Social. Una ingente cantidad de dinero que defraudaron empresa privadas situadas al margen de la ley. El Observatorio de la piratería denuncia que detrás de 9 de cada 10 portales de internet en los que se ofrecen gratis contenidos protegidos por derechos de autor se encuentran empresas piratas que generan importantes beneficios gracias a esos contenidos y que, además, en muchas ocasiones también venden los datos personales de los propios usuarios de la red que acceden a ellas.

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Según el Observatorio, la industria del libro es la más afectada por la piratería. El 33 por ciento de los internautas realizan accesos ilícitos. Los periódicos (con un 25 por ciento de accesos ilegales) van justo por detrás en la estadística y se sitúan al mismo nivel que la música, que consigue ganar terreno tras años en los que esta industria fue la más castigado de todas por la proliferación de programas como Napster, en las que los internautas descargaban discos enteros generando un gran daño a los autores. El año pasado se descargaron 334 millones de contenidos de periódicos de toda España de forma ilícita. El valor de estas descargas asciende a 501 millones de euros.

El estudio ahora publicado pone también de manifiesto la necesidad de los editores en particular y los creadores de contenido en general de controlar las grandes plataformas como Facebook para frenar la piratería. Más de la mitad de los que accedieron a algún contenido ilegal lo hicieron a través de redes sociales. La otra mitad lo hizo gracias a Google, en el que 4 de cada 10 "piratas" buscaron un tutorial para acceder a contenidos ilegales.

Las empresas de nuevas tecnologías están comenzando a darse cuenta de que la información no es gratis cuando es buena. Si es veraz, rigurosa y con honestidad profesional está sustentada por compañías que precisan contar con capital que sólo se puede sustentar con el respaldo de los lectores.  En este sentido, los editores llevan meses advirtiendo de que compartir contenidos protegidos por derechos de autor (aunque sea entre amistades y por redes “privadas” como el Whatsapp) es delito. Va contra la ley de Propiedad Intelectual, que reconoce al autor y al medio para el que trabaja los derechos de reproducción, distribución y comunicación de la obra.

La repercusión de la piratería digital en el empleo es, quizá, la parte más preocupante de todo el estudio del observatorio. La empresa auditora señala que sin piratería se podrían crear mas de 20.000 puestos de trabajo directos. Si sumamos los indirectos la cifra superaría los 130.000 usuarios.