El “Cuarteto Quiroga” abre mañana la edición número 30 de las Jornadas de Piano “Luis G. Iberni” en el Auditorio de Oviedo (20.00 horas) con un recital para piano y cuarteto de cuerda en memoria del violinista asturiano José Ramón Hevia, profesor en el Conservatorio Superior de Música de Oviedo y fallecido el pasado año a los 73 años.

Además del “Cuarteto Quiroga”, con el asturiano Aitor Hevia al frente, para celebrar el 30 aniversario de las Jornadas de piano ovetenses, intervendrá el pianista francés David Kadouch, que debuta en el ciclo. Su relación con España es muy estrecha desde que completase sus estudios en la Escuela superior de Música Reina Sofía, donde precisamente entabló su relación con los miembros del Cuarteto Quiroga, a quienes respeta por su implicación en los distintos ámbitos de la música, “su inconformismo y ganas de seguir aprendiendo”.

El programa de este primer concierto de la temporada se ha diseñado “como un diálogo entre el piano y el cuarteto de cuerda durante la primera parte, y luego abordamos el ‘Quinteto’ de Schumann en mi bemol mayor en la segunda”, explica Kadouch. “En la parte que me toca, he querido incluir una composición de Clara Schumann, porque hoy en día ya no se puede negar su importancia y debemos programar las obras de estas autoras”. Se ha comprometido consigo mismo a que en todos sus recitales incluirá música escrita por mujeres.

El pianista francés sacará su próximo disco en abril de 2022 precisamente centrado en composiciones para piano solo de creadoras que, en muchos casos son totalmente desconocidas para el gran público. Con respecto a las “Variaciones sobre un tema de Robert Schumann”, de la propia Clara, apunta Kadouch que “se pueden apreciar los sentimientos de amor y de dolor que la propia compositora y pianista siente hacia su marido. Es un amor muy intenso, que trascendió décadas de tiempo”, e insiste en que “en la actualidad, esa complejidad emocional que supone abandonar una carrera de éxito para llevar una vida más familiar y la devoción por su marido es muy difícil de encontrar en la actualidad”.

El pianista considera estas variaciones como una obra “fundamental a la hora de cerrar el círculo de este concierto, porque se escribió justo antes del quinteto, donde el amor llega al más alto grado de optimismo y felicidad, así que contrastaría también con la ironía de ver cómo su mujer, Clara, cedió su carrera en favor de su marido, que era la estrella, y a quien le convenía que el sistema de desigualdad permaneciese inmóvil”, explica. Los nocturnos de Chopin op.9, con los que se abre esta primera jornada son una declaración de intenciones por parte de Kadouch. “Quería empezar tocando una música que fuese un remedio al corazón, por eso los elegí precisamente a Chopin”.