El “Merlí” gijonés que saca la Filosofía de las aulas
El profesor Eduardo Infante, del colegio San Eutiquio, imparte algunas clases con los alumnos en la calle: “La Filosofía y la vida nunca debieron desconectarse”

Los alumnos con Infante. / Pablo PALOMO,

Aunque Eduardo Infante tiene acento andaluz y no catalán, este profesor de Filosofía del colegio San Eutiquio es el “Merlí” gijonés. Como el maestro interpretado por Francesc Orella en la popular serie de televisión, Infante convierte la clase de Filosofía en un espectáculo. Un espectáculo pensado para que sus alumnos reflexionen y piensen. Por algo Infante, que publica sus artículos en LA NUEVA ESPAÑA, se convirtió en un superventas con su primer libro, “Filosofía en la calle”, al que luego siguió “No me tapes el sol: Cómo ser un cínico de los buenos”.
Infante no quiere que la Filosofía se quede en las aulas. Por eso, aprovechando que ayer, jueves, se celebró el Día Mundial de la Filosofía, se llevó a sus alumnos de primero de Bachillerato a dar la lección a la plaza Mayor de Gijón. Sentados en círculo, los estudiantes debatieron sobre el aborto. “La Filosofía nació en las plazas y hay que reivindicar su papel”, afirma.
Nacido en Huelva hace 44 años, Infante cambió su enfoque docente tras la respuesta de una alumna. “La vi mirando por la ventana, distraída, y le pregunté que si era eso más interesante que el examen del jueves. Me dijo que estaba mirando la vida. Me desarmó”, recuerda el profesor.

El profesor con uno de sus libros. / Pablo PALOMO,
Por entonces ejercía en Sevilla. Cambió su método. “Los llevé a un parque y fueron los alumnos los que me empezaron a dar clase. Tomé nota de sus problemas y empecé a pensar cómo resolverlos. Al final, la Filosofía y la vida nunca debieron estar desconectadas. Como decía Sócrates, filosofar es examinar la vida”, indica.
Y así hasta hoy. Infante llegó a Gijón hace dos décadas y ejerce en el San Eutiquio desde hace once años. Sus clases se salen de lo común. Cuando explica a Aristóteles, se lleva a sus alumnos a caminar por Cimadevilla como los discípulos del pensador griego, los peripatéticos, que acostumbraban a darle al coco mientras andaban. Si toca Sócrates y su muerte, la clase la imparte en el Palacio de Justicia, para “que vean el que fue el primer gran juicio de la democracia”, detalla.

La lección de ayer de Eduardo Infante en la plaza Mayor de Gijón. / Pablo PALOMO,
La pasión docente de Infante la agradecen los alumnos. Lo cuentan Lucía Rubiera, Claudia Cuesta y Alea Ponte, tres bachilleres que destacan las bondades de este método educativo. “Es nuestro ‘Merlí’ particular. Nos hace entender la filosofía de otra manera y nos saca de nuestra zona de confort de otras clases”, razonan estas tres jóvenes. Infante también es muy activo en redes sociales, especialmente en Twitter, donde acostumbra a colgar una pregunta diaria para hacer reflexionar a sus estudiantes. “Es buena idea reivindicar el papel de la Filosofía en nuestros días. Sin ella no habría ciudadanos. Hay que recordar que en las aulas sirve para formar ciudadanos, no solo trabajadores. Al final, ser filósofo no es más que luchar contra la estupidez”, zanja el “Merlí” que enseña en Gijón.
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