Suscríbete

La Nueva España

Contenido exclusivo para suscriptores digitales

Maite Capín, la asturiana cuyos trajes dialogan con la Edad Media

La diseñadora, que fue candidata al premio “Goya”, aporta su arte a la exposición “Camino Primitivo. Oviedo”, donde se exhiben cuatro de sus diseños

Capín, a las puertas de “Camino Primitivo. Oviedo”, con dos de sus trajes. | L. Murias

En la entrada de “Camino Primitivo. Oviedo”, la gran exposición de LA NUEVA ESPAÑA que explica el origen en la capital asturiana del Camino de Santiago, dos maniquíes introducen al visitante a ese viaje a milenario que propone la muestra. En las figuras se muestran sendas vestimentas de noble, de un hombre y una mujer, tal cual se verían en la Alta Edad Media. Son dos de los cuatro trajes que la diseñadora Maite Capín ha cedido para formar parte de la muestra.

“Parecen hechos ex profeso para esta exposición, que es fantástica y refleja el mismo rigor histórico que yo trato de trasladar en mis diseños”, reflexiona Capín, durante una visita a “Camino Primitivo. Oviedo”, muestra comisariada por María Álvarez y patrocinada por el Ayuntamiento de Oviedo y la Consejería de Cultura, Política Llingüística y Turismo –dentro del programa de promoción de Oviedo como Origen del Camino–, el Banco Santander y la Fundación EDP.

Además de los dos trajes que se muestran en la fachada de La Sala de LA NUEVA ESPAÑA (c/ Calvo Sotelo, 5, Oviedo), Capín aporta otras dos creaciones a la exposición: los trajes de un fraile y de un peregrino, que se han incorporado al recorrido expositivo. “Si un fraile o un peregrino de aquella época vistiesen uno de estos trajes, pasarían desapercibidos. Podrían llevarlos sin problema, no desentonarían”, explica Capín.

Traje de noble, asociado a Alfonso II. | Maite Capín

Cada una de las creaciones de la diseñadora riosellana, asentada en Ventanielles, está testada por historiadores. “No trabajo sola, ni mucho menos. En cada diseño me ayudan del orden de 20 personas, y en algunos diseños me han asesorado estudiosos del pasado e historiadores, como José Javier Esparza o Álvaro Solano, para que fuesen lo más próximo posible a la realidad histórica”, explica. Con Esparza y Solano colaboró en “El crucigrama de Jacob”, documental histórico con el que llegó a optar al premio “Goya” al mejor diseño de vestuario. “Siempre busco el asesoramiento que sea necesario, me documento cuanto sea preciso y no dejo nada al azar, yo quiero que mis trajes sean veraces a la historia”, sostiene Capín.

En el caso concreto del traje de fraile franciscano, Capín señala que esas vestimentas son, en sí mismas, piezas históricas. “Estaba en el convento de las Carmelitas Descalzas de Oviedo, donde fui con Juan Pérez Isla, a través del deán de la Catedral. Les pregunté si tenían algún traje guardado para la película, para que me los prestaran, y ellas me regalaron género de hace cien años y un traje de religiosa que desmonté y transformé en un traje de hombre”, relata. Gracias a donaciones como ésta, y a través de colaboradores que saben de su pasión por los géneros antiguos, tiene en su taller algunas joyas como capas, zapatos o incluso cotas de malla y armaduras, que le envían desde Alemania. “Soy un poco como una cazatesoros”, afirma, entre risas.

Un peregrino medieval. | Maite Capín

Más allá de la restauración de piezas antiguas, Capín trabaja por lo general con géneros actuales, a los que da una apariencia de antigüedad con diversos métodos de envejecimiento. “Es un trabajo muy laborioso. Si por ejemplo cojo una pieza con un color específico tengo que rebajar ese color, con productos que hacen que la trama del género quede como natural, y a partir de ahí hago el color que quiero. Tiene que notarse la trama del tejido. A partir de ahí, lo lijo y lo tiño con fresas, arándanos... con aquello que dé color y sea consistente, que no destiña”, explica Capín, que trabaja con procesos ecológicos que son, además, muy recomendables para evitar alergias.

Maite Capín tiene una agenda muy apretada. Está completando el rodaje de “Los Caballeros de la Orden de Santiago”, de Ana López Martín; acaba de cerrar “Vamos a volvernos locos”, con Desenfocado Producciones; “Con ojos de mujer”, un documental de Marino Franco; y varios videoclips y series de televisión, además de los cursos de Oficios de Cine en la Factoría Cultural de Avilés y las exposiciones “Xacobeo. El Camino de Santiago a través del vestuario”, y “Tintes naturales”, que realiza con el programa “Asturies Cultura en Rede”, del Gobierno del Principado.

Compartir el artículo

stats