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El Prado, protagonista del año en el Bellas Artes

El Museo asturiano prepara una exposición con los fondos de la pinacoteca nacional que tiene en depósito, además de la nueva remesa que espera en febrero, y editará un catálogo científico con todas las obras

"El príncipe Baltasar Carlos", de Velázquez.

El Museo de Bellas Artes de Asturias y el Museo Nacional del Prado estrechan lazos y afianzan una colaboración que se remonta años atrás. En este 2022 la buena relación entre ambas instituciones se hará más visible. Para empezar con un nuevo depósito de la pinacoteca nacional, con obras de pintura asturiana del siglo XIX, que se materializará en febrero y además, en verano –esa es la previsión inicial, aunque es posible que se retrase unos meses–, con una gran exposición en la primera planta del Palacio de Velarde, con una selección de obras de los depósitos del Prado en el Bellas Artes, entresacadas de su colección.

De las 44 piezas del Prado, de entre el siglo XVI y principios del siglo XX, que actualmente están depositadas en el Bellas Artes, la dirección del museo elegirá, aproximadamente, una treintena de ellas, para agruparlas en esa exposición. Los depósitos del Prado incluyen obras de estilo renacentista, manierista, del barroco, el neoclasicismo, el romanticismo y el realismo, salidas de los talleres de artistas como Tiziano, Rubens, Murillo, Velázquez, Carducho y, ya más próximos en el tiempo, de los pinceles de Ventura Álvarez Sala y Cipriano Folgueras.

Será la exposición central en la programación del Bellas Artes en 2022 y se completa con la edición de una guía catálogo en la que estarán recogidos todos los depósitos del Prado, los antiguos y los recién incorporados, con la ficha respectiva de cada obra redactada por los conservadores del museo nacional y del asturiano, y por el director del Bellas Artes, Alfonso Palacio. “Será una publicación de alto nivel científico”, adelanta el responsable del museo regional y añade que facilitará “un acceso más directo a los fondos depositados, con información extensa y científica”.

Palacio destaca que “el Prado es uno de nuestros mejores amigos y siempre ha confiado en nosotros”, haciendo referencia al equipo del Bellas Artes. Prácticamente la totalidad de sus depósitos cuelgan de sus salas y son, según su director, “obras clave en el discurso de la colección”.

El Prado y sus depósitos vertebrarán la programación anual en el Bellas Artes, pero habrá otros eventos importantes, como las exposiciones de dos de los artistas asturianos contemporáneos más sólidos y reconocidos como son María Jesús Rodríguez y Pablo Armesto. La primera en llegar al museo será la retrospectiva dedicada a María Jesús Rodríguez, el próximo mes de marzo, que se titulará “En un abrir y cerrar de ojos” y que se emplazará en la planta -1 del edificio de la ampliación. Se trata de la segunda entrega del programa que inauguró otro de los grandes del arte en Asturias, Bernardo Sanjurjo, y que el Bellas Artes dedica a artistas con una larga e indiscutible trayectoria y en plena madurez creativa. El comisario de la muestra dedicada a María Jesús Rodríguez será, también esta vez, Arturo Alonso Molina, que planteará una relectura de toda su obra, desde sus primeros cartones hasta la actualidad.

María Jesús Rodríguez, junto a uno de sus grabados.

En el mes de abril le llegará el turno a Pablo Armesto, dentro de otro de los programas expositivos en los que, desde 2013, está volcado el Bellas Artes, en este caso dedicado a creadores contemporáneos y con proyectos específicos para el museo. El de Armesto se titulará “El color del tiempo” y se instalará en el patio del Palacio de Velarde y en un par de salas contiguas.

Ambas exposiciones se complementarán con su correspondiente catálogo, concebido como si de una pieza más se tratara. Con esas publicaciones, además del catalogo científico dedicado a los depósitos del Prado, el Bellas Artes confirma su apuesta editorial de los últimos años. “La parte editorial es capital y ya es marca del Museo”, subraya su director.

El Bellas Artes también dedicará especial atención este año a la implementación de la Agenda 2030 “Transformar nuestro mundo” y los 17 objetivos priorizados por el ICOM, el Consejo Internacional de Museos, en relación con la gestión sostenible de los centros de arte, tanto desde el punto de vista medioambiental como social y cultural. Eso se materializará, en el caso del museo de referencia del Principado de Asturias y según explica su director, en el diseño de una programación que incorpore asuntos como las consecuencias de la globalización, las corrientes migratorias, la igualdad de género, el envejecimiento demográfico, el cambio climático o la polarización de la sociedad.

Si hasta ahora se ha trabajado en dar al museo una dimensión más social, ahora el esfuerzo se reorientará a hacer de él, en palabras de Alfonso Palacio, un foco de “propagación de ideas y valores”.

La ampliación conllevará cierres parciales y puntuales

El Museo de Bellas Artes de Asturias ha completado prácticamente el vaciado del edificio del Palacio de Velarde afectado por la segunda fase de la ampliación. A día de hoy lo único que queda en el edificio al que se accede por la calle Santa Ana son las mesas y los ordenadores imprescindibles en las oficinas. En los últimos seis meses han salido del edificio 30 toneladas de libros y unas dos mil obras de arte, protegidas por estructuras portátiles y efímeras y reubicadas a los espacios acondicionados a ese fin en el sótano del edificio de la primera ampliación, que en el futuro servirá de almacén a todo el complejo. La segunda fase de la ampliación del Bellas Artes, presupuestada en 5,9 millones de euros, debería iniciarse en abril o, a más tardar, en el mes de octubre, aunque la fecha concreta depende de la tramitación burocrática de los fondos europeos vinculados al Plan Nacional Xacobeo. Cuando el comienzo de las obras sea inminente los despachos se trasladarán a la actual sala de conferencias, panelada. El Museo de Bellas Artes solo tienen previstos cierres puntuales durante la ejecución de las obras de ampliación. Las conferencias se mantendrán, en un espacio contiguo. Dado que las prospecciones llegarán al segundo nivel de sotanos, con las vibraciones y el riesgo que conllevan para las obras de arte, a medida que sea necesario se vaciarán y se cerrarán las salas que puedan estar afectadas.

Pablo Armesto, tras una de sus obras.

Los códigos QR sustituirán a las audioguías en las visitas

El Museo de Bellas Artes de Asturias incorporará la tecnología QR a sus salas. Con la imposibilidad de usar las audioguías en las visitas por las prevenciones sanitarias a las que obliga la epidemia de covid, el museo ha decidido recurrir a los códigos QR, que ya son de uso común en otros lugares y que los visitantes podrán leer directamente con sus dispositivos móviles durante el recorrido por las salas. Se colocarán 80 códigos en total, con explicaciones sobre distintos aspectos de las colecciones, tanto generales como de obras concretas. La mayoría estarán vinculados a obras, 70 en total comprendidas entre los siglos XIV al XIX, aunque también habrá otros que proporcionarán información más general, para contextualizar los fondos expuestos. Uno, por ejemplo, estará dedicado al arte industrial; otro, al Apostolado del Greco. El director del museo, Alfonso Palacio, se refiere a esta nueva herramienta como a “una muleta cognitiva” para los visitantes. El proyecto se ha realizado con el apoyo económico de la Asociación Amigos del Museo de Bellas Artes de Asturias, de la elaboración de los contenidos se ocuparán los trabajadores del departamento de Educación de la propia pinacoteca y para el desarrollo técnico se valoran ofertas de empresas especializadas, emplazadas en Asturias.

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