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El abrazo, la otra gran vacuna frente a la pandemia

“Con cuidado, pero abracémonos”, animan los expertos sobre un gesto con beneficios emocionales y físicos pero poco habitual por el covid y que celebra su día mundial

Las alumnas de tercer curso de la Escuela Superior de Arte Dramático de Asturias Sara Montes, Mayte Robles, María Terán, Alba Sarabia y Andrea García, abrazándose en Gijón. | Ángel González

Abrazar o no, esa es la cuestión. En plena pandemia (ya llevamos casi dos años) no hay muchas ganas de realizar esa muestra de afecto que los especialistas consideran beneficiosa para la salud tanto física como mental. Bien por miedo o por precaución lo cierto es que pocos abrazos se han dado desde marzo de 2020 por culpa del covid. Con todo, hoy, viernes, 21 de enero, se celebra el Día Mundial del Abrazo, una fecha creada en Estados Unidos debido, precisamente, a la preocupación por la escasez de estos gestos. El objetivo: que al menos este día la gente se dé abrazos, algo harto difícil con el virus por ahí campando libremente.

“Pongamos medidas de protección para abrazarnos. Pero busquemos la forma de reanudar nuestro contacto físico”, manifiesta rotunda Elena Arnaiz Ecker, psicóloga de Oviedo especializada en talento. “Uno de los regalos más grandes son los abrazos”, reseña la también psicóloga ovetense Nela Osorio.

No deja de ser una fecha más, pero con los tiempos que corren celebrar el Día mundial del abrazo puede ser una buena ocasión para recuperar y practicar un gesto que tiene múltiples beneficios, según los especialistas: dan confort y ponen el corazón a punto al disminuir la presión arterial, pero también emocionalmente tienen efectos, porque aportan seguridad y placer, cubren necesidades afectivas, ayudan a centrarse y vacunan contra la timidez.

Con todo, la expansión del coronavirus ha mermado el gesto, más que nada porque las autoridades sanitarias recomiendan evitar el contacto físico. Además, la distancia de seguridad se ha convertido en costumbre en la calle y entre aquellas personas que no conviven. “En esta época de pandemia nuestro estado de ánimo se ha resentido con tal situación. La privación de libertad nos afecta, al igual que la falta de contacto y los abrazos con nuestros seres queridos”, constata Nela Osorio. Todo esto, asegura, tiene efectos “nefastos” para la salud mental.

La psicóloga explica que todos esos beneficios citados de los abrazos –“relajan, dan seguridad, tranquilizan, cuidan la salud mental”– tienen su explicación biológica: “Reducen el cortisol, sustancia que favorece el estrés. Por tanto, al tener índices más bajos, se tiene menos estrés y sube la cantidad de serotonina y dopamina, que son las que proporcionan calma, tranquilidad y felicidad”. Opina Nela Osorio que antes de la pandemia “no éramos conscientes” de todos los beneficios del contacto físico y de “dar amor y cariño” a la familia y seres queridos. La especialista tiene claro que una vez se recobre la normalidad en la vida social y familiar se verán las relaciones de otra manera y una de las grandes terapias serán los abrazos verdaderos.

Javier Rodríguez y Lola Mediavilla celebran el Día del Abrazo con LNE en el parque de los Príncipes, en Pola de Laviana. | Fernando Rodríguez Mariola Riera

Elena Arnaiz defiende los abrazos, incluso ahora. Cree que es necesario recuperarlos ya. Eso sí, con cuidado.

“Con nuestras personas más allegadas, con mascarilla, por detrás, con las cabezas mirando en sentidos opuestos, con litros de gel hidroalcohólico al finalizar y cuando no tengamos ningún síntoma, pero hagámoslo”, manifiesta rotunda esta especialista en talento, quien advierte: “Es muy poco saludable para un ser humano permanecer años sin abrazar y sin ser abrazado”.

No obstante, un abrazo beneficioso debe reunir ciertos requisitos: “Los efectos que nuestro organismo disfruta llegan casi ocho segundos después de estar abrazando, abrazando de verdad. Con los ojos cerrados, pero con el corazón muy abierto, para sanar también por dentro. Que nos hace mucha falta”.

Con todo, aparte de los abrazos, hay muchas más formas de “abrazar”. Arnaiz da pistas: “No nos quedemos ahí, una palabra amable, una mirada a los ojos sonriendo, unas manos que se disculpan por evitar el contacto y el posible contagio también nos recuerdan lo humanos que somos, lo mucho que lo necesitamos y lo que haríamos en caso de que pudiéramos. Practiquemos la amabilidad en sus múltiples formas, eso también es abrazar”.

Así que, covid mediante y con responsabilidad, los asturianos que quieran y puedan, que no tengan dudas y se sumen al Día mundial del abrazo este 21 de enero. Es otra gran vacuna contra la pandemia.

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