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Así es el grado en Geomática: La ingeniería de las ingenierías

Los estudios, en peligro de desaparición, tienen pleno empleo y relacionan un buen número de disciplinas

Ana Aguilera manipula un dron junto a Daniela Muñante.| Miki López

Una carrera al alcance de la mano. Así es el grado en Ingeniería Geomática –antigua Topografía– que se imparte en la Escuela Politécnica de Mieres (EPM) y cuya continuidad parece estar en riesgo. ¿Por qué se encuentra a cualquier alcance? Porque cuando alguien consulta una dirección en el navegador del móvil se encuentra con el trabajo del ingeniero geomático. Pero esta carrera abarca mucho más. Tanto, que en Asturias cuenta con pleno empleo, algo de lo que no todas las titulaciones universitarias pueden presumir.

“Quizá su problema es de identidad, está en un limbo en el que las personas no saben qué significa o sus posibilidades, pero igual si hablamos de Ingeniería de Datos Geoespaciales puede ser más representativo”, explica Carlos López, profesor de la EPM, quien destaca la transversalidad de la carrera. Por ejemplo en el ámbito forestal, que también se estudia en Mieres, donde “todos los aspectos relacionados con la monitorización de los recursos naturales van de la mano de la geomática”. Para encontrar una explicación de todo lo que engloba esta disciplina, la profesora Cristina Allende da cuenta de que “si combinamos la Ingeniería de Datos, la Geografía y Ordenación del Territorio, la Ingeniería Informática en Tecnologías de la Información y la geolocalización de los datos, tenemos la Ingeniería Geomática, la ingeniería de las ingenierías, como la definió el exministro de Ciencia y astronauta Pedro Duque”.

Volviendo a aspectos más concretos, la docente Charo González hace hincapié en conceptos como los coches autónomos, esos que no necesitan conductor. “Estos vehículos requieren una información georreferenciada para poder moverse, y eso lo da la Geomática”, apunta. Y un caso más cercano, el volcán de La Palma y todas las veces que se hablaba de las imágenes que ofrecía el satélite Copérnico. “Esas imágenes tuvieron que ser tratadas, alguien las georreferenció y combinó las bandas, eso lo hacen los ingenieros geomáticos”, subraya la profesora.

Pablo Álvarez, con uno de los drones.

Otro defensor de la carrera es José Suárez, presidente de la delegación territorial en Asturias y Cantabria del Colegio Oficial de Topógrafos. “En este ámbito soy tercera generación, mi familia cumple 100 años de dedicación en este área y considero que la Geomática es fascinante”, explica, señalando que “es un término paraguas que alberga la topografía, la cartografía, la geodesia, la fotogametría, la teledetección y los sistemas de información geográfica”.

¿Y los alumnos? Los estudiantes destacan, sobre todo, el uso de la tecnología más puntera dentro de la carrera, uno de sus principales pilares, entre otras virtudes. Roberto Fernández asegura que, desde pequeño, “siempre me atrajeron los mapas, así que era una carrera ideal para mí, pero matricularme supuso todo un descubrimiento, como la utilización de los drones”. En el caso de Ana Aguilera, su pasión siempre había sido el espacio y este es un campo que también abarca la geomática. “La carrera tiene muchos componentes espaciales y de hecho mi intención es dedicarme a algo relacionado con ello, como hacer cartografía de la luna o de cualquier otro planeta”, apunta. Pablo Álvarez, por su parte, descubrió que Geomática bebía de muchas fuentes. “Matemáticas, física, geografía, programación, informática... hasta modelado en 3D de cara a su utilización en videojuegos, la carrera abarca tantos ámbitos que va a ser muy sencillo adaptarse a un puesto de trabajo”, explica. Ellos ya están convencidos, pero todavía queda por delante una importante labor de difusión.

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