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Cien alumnos asturianos participan en un plan pionero para prevenir los riesgos de internet

“Cada año llegamos más tarde; el móvil ya entra en la vida de los niños en 5.º de Primaria”, advierten los creadores del programa

Por la izquierda, Ana Dávila, Joaquín González Cabrera y Marta Tirado muestran en el portátil una diapositiva del programa sobre “ciberbullying”, con los alumnos de 1.º de la ESO del colegio Dulce Nombre de Jesús de Oviedo tras ellos. | Luisma Murias

Marta Tirado, profesora en el colegio Dulce Nombre de Jesús de Oviedo, proyecta en la pizarra de una clase de 1.º de la ESO la palabra “ciberbullying”. Es la hora semanal de tutoría en la que los alumnos de 12 años reflexionan sobre los muchos riesgos que esconde internet. Tirado lee en voz alta la primera diapositiva que empieza con una pregunta: “¿Te gustaría verte en estas situaciones?”. Y expone dirigiéndose a los adolescentes: “Que te llamen gordo, feo o guarro, que te amenacen, que te suplanten la identidad, que te excluyan, que creen una página web para humillarte, que te peguen una paliza, te graben y los difundan por internet, que...”.

La clase, formada por una treintena de adolescentes, enseguida toma la palabra. “A mí si me insultan, los bloqueo y listo”, dice uno. “Que me llamen gordo no me molesta; es su opinión”, señala otro. “¡A mí me pasó! Me suplantaron la identidad”, reacciona otro. Son algunos de los más de cien estudiantes asturianos que participan en un programa de prevención pionero en España –llamado Safety.net– diseñado por el grupo de Ciberpsicología de la Universidad Internacional de La Rioja (UNIR) y que encabeza el investigador Joaquín González Cabrera, granadino afincado en Asturias desde hace años. Lo novedoso de este proyecto, que se imparte a unos 500 jóvenes de todo el país, es que aborda de forma conjunta hasta ocho riesgos derivados de internet: desde el ciberacoso, el sexting, el online grooming y el abuso online en la pareja hasta el uso problemático de internet, la nomofobia (el miedo a no tener móvil) y el juego patológico online.

Este plan y otros de prevención existentes cobran ahora más importancia que nunca. Los expertos aseguran que el acoso escolar ha aumentado en Asturias tras la pandemia, se da cada vez en edades más tempranas y se han multiplicado los casos de autolesiones, sobre todo entre las víctimas chicas. El último incidente de bullying salió a la luz esta semana e involucra a alumnos de varios colegios de Oviedo. La Fiscalía de Menores investiga las amenazas y agresiones entre estudiantes, amplificadas con su difusión por Instagram y WhatsApp.

Mil seguidores en Tik Tok

Joaquín González Cabrera, uno de los mayores expertos del país en nuevas tecnologías y adolescentes, asegura que el programa Safety.net es “un antibiótico de amplio espectro”. Y se explica: “Abordamos un riesgo por sesión, porque no podemos ponernos las gafas y centrarnos solo en un problema. Las estadísticas demuestran que en el 15- 20% de los casos hay multirriesgo, porque las amenazas están relacionadas”. El psicólogo insiste en que la prevención debe llegar antes de que los jóvenes tengan un teléfono móvil y esto cada vez se adelanta más. “No se debería llegar cuando ellos ya han hecho cosas”, advierte. Pero la realidad, lamenta, es que “cada año llegamos más tarde”, pues el smartphone ya entra en la vida de los niños en 5.º de Primaria, con solo 10 años.

Así lo confirman los alumnos de 1.º de la ESO del colegio las Dominicas de Oviedo. “Yo ya tuve móvil en el verano de 5.º de Primaria”, señala Lucía Murguía, de 12 años en la actualidad. “Y yo lo mismo”, apostilla César Miranda, de la misma edad. ¿Y para qué tan pronto? “Yo me sentía apartada porque otras amigas lo tenían”, contesta Murguía. ¿Y qué hacen con él? “Básicamente lo utilizamos para hablar por Whatsapp con el grupo de clase, descargar juegos y ver Instagram y Tik Tok”, indica María Antuña. Pese a no tener la edad legal para utilizar estas redes sociales (13 años), casi todos tienen cuentas propias. “Te preguntan la edad cuando te registras pero es tan fácil como poner otra”, reconoce Luis Tosal, que es de los pocos que aún no tiene móvil. “Tenemos compañeros con mil seguidores en Tik Tok”, apunta María Antuña. “Y mogollón manejan un Iphone 13”, añade César Miranda.

La clase de 1.º de la ESO de las Dominicas de Oviedo, durante la sesión sobre el ciberacoso. | Luisma Murias

Los adolescentes del Dulce Nombre de Jesús ven “muy bien” el programa desarrollado por la Universidad Internacional de La Rioja, pues reconocen que muchos de los problemas tratados en clase los desconocían. Por su parte, al centro le sirve, en palabras de su directora pedagógica, Ana Dávila, para conocer mejor a los adolescentes y sacar a la luz problemas. “Muchas veces no somos conscientes de lo que pasa en el cole. En estas clases creamos, además, un ambiente de confianza y seguridad en el que los alumnos se sueltan y se sienten con la capacidad de reflexionar”, detalla Dávila. El taller se desarrolla todas las semanas en la hora de tutoría para no alterar, puntualiza la directora pedagógica, el discurrir de las clases. “Que nadie piense que un niño se va a transformar con una sesión de ciberbullying. Pero al menos en los centros de la Fundación Francisco Coll se da una respuesta a estos problemas y es de agradecer su implicación. No hay que discutir si el teléfono móvil sí o el teléfono móvil no, porque lo van a tener. El tema es enseñar cómo lo pueden utilizar bien”, destaca Joaquín González Cabrera, que ha desarrollado este programa junto a la investigadora Jessica Ortega Barón.

El proyecto Safety.net se lanzó en el curso 2019/20, justo antes de la pandemia, como una experiencia piloto que llegó a 300 alumnos de 6.º de Primaria y 1.º y 2.º de la ESO de colegios de la Fundación Francisco Coll en toda España. El Virgen Mediadora de Gijón fue el primer centro asturiano en participar en el programa de González Cabrera y su equipo. En la actualidad, ya se aplica en 18 colegios de todo el país, con entre 400 y 500 niños. Cinco de los centros están ubicados en Asturias: además de Gijón y el Dulce Nombre de Jesús de Oviedo, están el Santo Domingo de Navia, el Nuestra Señora del Rosario en Sama y el Nuestra Señora del Rosario en Ribadesella. El curso pasado estaban implicadas en el proyecto 56 personas, de las cuales una treintena impartían los contenidos. “Todos los profesores que dan las sesiones han recibido unas 40 horas de formación. El programa funciona y estamos muy contentos con el resultado. En un futuro nos gustaría que se sumaran más centros”, remata Joaquín González Cabrera.

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