Una aurora boreal dentro del Bellas Artes: así será la nueva exposición de Pablo Armesto

El artista gijonés estrena una nueva vía creativa marcada por el color en una muestra creada para la pinacoteca regional

La “aurora boreal” de Armesto en el Bellas Artes y otras obras de la muestra, aún en proceso de montaje.

La “aurora boreal” de Armesto en el Bellas Artes y otras obras de la muestra, aún en proceso de montaje. / E. Lagar

Eduardo Lagar

Eduardo Lagar

Pablo Armesto, gijonés nacido en Suiza en 1970, es uno de los grandes del arte contemporáneo asturiano. Tras pandemia ha decidido dar un giro a la producción artística que venía desarrollando en los últimos años. Desde sus impresionantes trabajos con la luz y la sombra, espectaculares esculturas lumínicas semejantes a estrellas o esferas incandescentes, da ahora un salto al color. La puesta de largo de esta nueva etapa en la carrera de un creador que forma parte de la selecta nómina de la galería Marlborough –y en Asturias expone con Aurora Vigil Escalera– será la exposición que se inaugurará el próximo viernes 8 de abril en el Museo de Bellas Artes de Asturias con el título “El color del tiempo”.

Una de las obras más espectaculares de este proyecto diseñado específicamente para la planta baja del palacio de Velarde de la pinacoteca regional “recuerda a una aurora boreal”, dice el artista. La fluctuación entre el azul y el verde de esta “cascada de luz” estará controlada por ordenador para que nunca se repita. Se trata de una pieza de 7,5 metros de largo por 1,5 metros de fondo y casi 3 metros de altura. “Es una obra inmersiva con un pasillo alrededor que busca lo mágico del momento, lo irrepetible”, explica Armesto. En esta pieza de “El color del tiempo”, Armesto juega con las dos acepciones de “tiempo”: como sucesión de instantes que nunca volverán y también como condiciones meteorológicas.

En el patio del palacio de Velarde los visitantes se encontrarán con otras piezas en las que el color se suma al manejo que Armesto ha venido demostrando de la luz en su obra anterior, gracias a técnicas de desarrollo propio para crear volúmenes lumínicos mediante el uso de fibra óptica modificada manualmente. La pieza central del patio será una esfera de luz construida gracias a una meticulosa colocación 797 líneas de fibra óptica ancladas a un bastidor y cuya intensidad y color irán evolucionando, siempre sin repetirse.

En ese espacio central también habrá otras obras. Un tríptico con “esferificaciones” de luz sobre campos de color pintados en rojo, amarillo y azul que es un homenaje al “maestro” venezolano Carlos Cruz-Díez, referencia del arte cinético, fallecido en 2019. También otras tres piezas de carácter individual con las que Armesto explora con la luz y el color.

El proyecto específico para el Bellas Artes se completa con las obras colocadas en la sala que los visitantes encontrarán a la izquierda del patio. Allí verán un “cuadro inmersivo” de 7 por 2 metros y otros tres en verde-amarillo, rojo-granate y azul marino.

Las instalaciones que podrán visitarse a partir del próximo viernes en el Bellas Artes ya estaban programadas antes de la pandemia y hubo que aplazarlas hasta ahora. En aquel momento, Armesto no tenía previsto dar este giro en su carrera hacia el color, después de varios años trabajando sólo con luces y sombras, en una línea “muy esencialista”, dice. Pero admite que tras su última exposición en la galería Marlborough en marzo del año pasado percibió que había llegado al final de un camino. Descubrió que había agotado una etapa, lo mismo que le ocurrió, dice, a el escultor vasco Oteíza y su búsqueda del vacío tras la bienal de Brasil, que fue el punto culminante de su carrera y también de la decisión de ponerle punto y final. Armesto, en cambio, sigue y se adentra con optimismo por el camino del color. “El color es vida, es ilusión”.

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