Suscríbete La Nueva España

La Nueva España

Contenido exclusivo para suscriptores digitales

Una zarzuela contra los elementos

La huelga de transportes puso en peligro el estreno en Oviedo de “El rey que rabió”, cuyo decorado llegó desde Madrid en camiones custodiados por la Guardia Civil

Un momento del ensayo general de “El rey que rabió”. | | LUISMA MURIAS

El teatro Campoamor lucirá esta tarde noche (20.00 horas) sus mejores galas para el estreno de “El rey que rabió”, el nuevo título de la Temporada de Teatro Lírico Español de Oviedo, que organiza la Fundación Municipal de Cultura (FMC). Pero este esperado estreno estuvo en el alambre hasta hace unos pocos días debido a la huelga de transportes que bloqueó el tráfico de gran tonelaje por carretera durante doce días, justo en las fechas en las que se debían trasladar a Oviedo los decorados de la obra, una producción del Teatro de la Zarzuela.

“La huelga del transporte nos complicó mucho la vida. Los decorados tenían que salir de Madrid y llegar hasta Oviedo con tiempo suficiente para montarlos. Hablamos de un montaje bastante espectacular; si no hubiesen llegado a tiempo solo teníamos dos opciones: o transformar la producción en una gala lírica o, directamente, suspenderla”, relata José Luis Costillas, presidente de la FMC.

Los espectaculares decorados, obra del escenógrafo Juan Guillermo Nova y de la directora de escena Bárbara Lluch, son de tal calibre que tenían que ser trasladados en cinco camiones. Para lograr que el convoy cruzase la Meseta y la cordillera Cantábrica y llegase a Oviedo a tiempo, la FMC contó con tres aliados de excepción. “Hay tres entidades que nos prestaron una ayuda clave, hasta tal punto que si no llega a ser por ellos no lo hubiéramos logrado: la Delegación del Gobierno en Asturias, la Guardia Civil y la contrata, Algama”, revela Costillas, quien agradece especialmente el apoyo personal de la delegada del Gobierno, Delia Losa: “Su colaboración fue completa desde el primer minuto, desde el mismo momento en que la llamamos para solicitar que nos echara una mano; lo puso todo de su parte por ayudarnos”.

Pese a esta colaboración, el operativo no fue en absoluto sencillo. Para empezar, los cinco camiones tuvieron que salir en días distintos y completar todo el recorrido escoltados por la Guardia Civil. El operativo afectó al calendario de ensayos, ya que los artistas tuvieron que preparar la obra sin contar la mayor parte del tiempo con la referencia escénica, pero, sobre todo, afectó a la previsión para hacer el montaje.

“Lo que en condiciones normales se hubiera montado en un plazo de diez días lo tuvimos que hacer en seis, porque los decorados tenían que estar en Oviedo un lunes y hasta el jueves no lo teníamos todo aquí. La contrata nos dio un gran apoyo e hizo un esfuerzo enorme ajustando al máximo los plazos para poder montar, concentrando esfuerzos en seis días”, relata José Luis Costillas, quien destaca un último protagonista de este esfuerzo colectivo: Manolo Álvarez, el capataz del teatro Campoamor.

Al final, todos los decorados llegaron “in extremis” a Oviedo y el montaje se completó en tiempo récord, de tal manera que este martes, para el ensayo general, los decorados ya estaban completamente instalados.

“Hubo dudas de que pudiésemos llegar a tiempo, pero con la colaboración de todos logramos estar listos”, sostiene Costillas. Un auténtico salvamento en el último minuto –como aquellos de las películas de David Wark Griffith– para una zarzuela que resistió una huelga nacional y que se sobrepuso a un calendario apretado en extremo para poder ver la luz en Oviedo.

Compartir el artículo

stats