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Bertín Osborne Cantante

“Sorprendería si cuento la cantidad de tiempo que paso en Asturias, en Malleza”

“Es insólito y asqueroso lo que está pasando en Ucrania; no tengo palabras para describir a ese sinvergüenza, ese criminal que está loco”

Bertín Osborne.

Bertín Osborne anda agobiado con mil proyectos empresariales, pero si hay un plan que le devuelve la sonrisa es el de volver a ponerse en gira por los escenarios de España. Esa gira tiene una parada en Asturias el próximo 18 de junio, en el teatro de la Laboral. Va a presentarles a los asturianos el disco “40 años son pocos”, que lanzó hace solo unos meses con canciones hechas durante la pandemia. Y es un trabajo que lleva implícita su declaración de intenciones de que le queda cuerda para rato sobre las tablas.

–¿Qué tal va el disco?

–No creas que pregunto mucho. En la compañía me dicen que va muy bien, y con eso me vale. Ya no pregunto porque la situación en la industria discográfica es tan dramática que he perdido los referentes. Antes decir que un disco iba muy bien era llevar vendidos 150.000. Ahora con “muy bien” igual te refieres a 8.000 discos. Así que ya no me interesa. Y sé que nos pasa a todos lo mismo; hasta la televisión lo está sufriendo.

–¿Y al margen de números?

–La sensación es que me sigo divirtiendo. Y cualquier cosa que hago, si me divierte, normalmente la suelo hacer bien. Y ya está. Y de todo, de todo, lo que más me pone y me divierte es la gira de conciertos.

–Presenta un trabajo surgido en pandemia. ¿Los cantantes mataron la angustia escribiendo?

–En este trabajo todas las canciones –menos la que hago con El Puma, que es una de Manuel Alejandro de hace mil años– son nuevas, chapadas por mí aquí en el campo en pandemia. No había nada qué hacer y yo, igual que otros músicos, me puse a escribir.

–¿Siempre ha escrito canciones?

–Desde el principio de mi carrera. Las canciones que la gente recuerda, “Buenas noches señora” o “Noches de San Juan”, por ejemplo, son mías. Escritas por mí hace 38-40 años.

–¿Es una parte creativa que le gusta?

–A mí lo que me divierte de verdad es cantarlas. También me gusta escribir, pero para eso tengo que tener tranquilidad y últimamente me falta. Ahora estoy agobiado de trabajo y de todo, y sin tranquilidad no se puede escribir.

–¿Después de tantos años, y con tantos proyectos, no le da pereza echarse a la carretera otra vez?

–¡Uy, que va, que va! Todo lo contrario. La gente no sabe cómo me divierte. Me lo paso fenomenal y disfruto muchísimo con el viaje, con la convivencia con los músicos, con todo.

–Pero supone un gran esfuerzo físico. Es lo que dicen todos los artistas.

–Ya, pero métete en Instagram hoy mismo y verás cómo estoy. Machacándome a tope. Estoy como una moto.

–¿Qué se va a ver en su espectáculo?

–Se va a ver algo muy divertido, lo garantizo; la gente que venga al concierto se conocerá casi todas las canciones y tengo un grupo genial de 14 tíos, todos mariachis perfectamente uniformados y preciosos, que tocan de cine. Y todo eso con el mejor ingeniero de sonido de España, que va conmigo, con lo cual garantizo que el concierto sonará como un disco. Es tan bueno que sonamos espectacular hasta encima de una caja de Coca-Cola. Y así se disfruta el doble.

–¿Qué le falta por hacer al Bertín cantante?

–Aún estoy pensando en lo que he hecho... así que me es difícil contestar. Después de Semana Santa comenzaré los ensayos para la gira y el día 30 será el primer concierto. O sea, que no sé lo que voy a hacer luego. Lo que sí sé, seguro, es que este año no me voy a poner a escribir porque estoy desbordado de trabajo. No tengo la tranquilidad que tuve hace año y medio o dos años y seguro que no voy a poder escribir un disco nuevo. Así que probablemente vuelva a hacer rancheras.

–Dice que está lleno de proyectos. ¿Se puede contar alguno?

–Ahora mismo lo que me agobia no tiene nada que ver con el mundo mío que se conoce. Estoy metido en un montón de proyectos empresariales y son los que ahora me están robando más tiempo. También es verdad que estoy en tres cadenas distintas de televisión y eso es una locura. Tengo muy poco tiempo para estar tres días en un mismo sitio y si no estoy tres días en un mismo sitio no puedo escribir ni una sardana.

–Sus programas de entrevistas en televisión son un éxito. ¿Lo imaginaba?

–Yo siempre tengo una fe ilimitada en mí mismo, con lo cual, nada me sorprende. Si hago un programa de televisión y me divierto y lo disfruto, en un cien por cien de los casos funciona. Y si digo “este programa no funciona”, me equivoco muy poquitas veces. Lo mismo me pasa con la música, con los espectáculos... La gente es maravillosa conmigo y yo procuro que se diviertan con lo que hago. Creo que tengo una entente muy recíproca con la gente.

–Ha estado siempre en el punto de mira de la prensa y ahora parece encantado en el papel de entrevistador de famosos.

–Nada más lejos de mi intención que suplantar a los periodistas. Tengo respeto enorme por vosotros. Además, yo sería un periodista malísimo porque no soy nada curioso y procuro no molestar nunca, por eso evito las preguntas incómodas. Si hago una entrevista a Pedro J. no le preguntaría nunca por el vídeo. En el programa me insisten que pregunte por todo, pero yo paso. Y buenas peleas que tengo por eso.

–Pues cualquiera lo diría, porque en ese clima que propicia de buen ambiente le hacen las mejoras confidencias.

–Sí, sí, me doy cuenta perfectamente de que eso pasa. Pero no hago nada para que ocurra, de verdad. Yo no hago entrevistas, sino que tengo conversaciones. Y como doy copitas de vino, eso afloja mucho. Deberíais apuntároslo vosotros los de la prensa, porque funciona.

–¿Y cuando le hacen confesiones tan íntimas como la violación que le contó Ainhoa Arteta? ¿Cómo lo pasa?

–Me quedé flipado. Asombrado. Y más que te diga que no fue una vez, sino dos. Esa fue una confesión fuertísima por la gravedad de los hechos. Pero han ocurrido otras que me hicieron hasta gracia y que me han dejado impactado. Como cuando un actor que conozco de toda la vida, casado y con familia, va y me dice que es gay, algo que tampoco había dicho nunca. Estábamos hablando y me dice que tiene “novios y novias”. Yo quedé pegado. Y todos los del equipo “Bertín, pregúntale, pregúntale más”. Y yo nada. Pasé por encima de puntillas. Esas cosas me pasan a mí.

–¿Quién era?

–No lo quiero decir.

–¿A quién le gustaría llevar a su casa?

–Creo que el programa ya no tiene mucha cuerda. Diría que estamos haciendo la última temporada, o eso creo. Ya he hecho 150 entrevistas y hay poca gente más que quiera venir al programa. Y eso es respetable.

–No parece que se prodigue mucho por Asturias. ¿Qué le une a esta región?

–Sorprendería si cuento la cantidad de tiempo que paso en Asturias. Mi familia tiene un hotel en Malleza, el Palacio Conde de Toreno, y solo hay que preguntar allí cuántas veces he ido. Te sorprendería. ¡He pasado hasta fines de año con mi familia, aunque no lo voy anunciando, claro! Paso allí temporadas y temporadas. Todos esos montes de castaño me los he paseado a caballo, desde los montes hasta la playa, y desde Pravia hacia Malleza. Asturias está en mi corazoncito, claro que sí.

–¿Imaginaba una guerra en Europa a estas alturas?

–Es asombroso, insólito y asqueroso lo que está pasando. Tanto por quienes lo hacen y como por quien lo defiende. No tengo palabras para describir el asco que me da ese sinvergüenza, ese criminal que está loco y que espero que, desde dentro de su país, alguien le arranque la cabeza. Es la única manera de pararlo sin que peligremos todos. Y hay que hacerlo, si alguien tiene un mínimo de corazón y de entrañas, habrá que hacerlo.

–Pandemia, guerra, crisis... ¿nos falta la peste?

–Todavía no sabemos, ni lo sabremos nunca, el origen de todo esto. Si el origen es un laboratorio habría que fusilarlos. Si es un error, esperemos que no se repita, y si es por una casualidad, entonces hay que echarse a temblar porque esas casualidades se repiten... Pero bueno, la cosa es bien grave. Y creo que ninguno sabemos bien de qué estamos hablando. Yo solo pido sensatez, sensatez y sensatez. Y de eso carecen gran parte de los dirigentes que nos mal llevan en este mundo.

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