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Compatibilizar salud y trabajo

La baja menstrual que prevé Igualdad cuenta con el apoyo de los médicos

La Sociedad Española de Ginecología considera que es una medida razonable pero pide al Gobierno que la ley incluya medidas de control

Una mujer con dolor menstrual.

La decisión del Ministerio de Igualdad de reformar la ley del aborto para crear una norma que no solo garantice el derecho a interrumpir el embarazo en la sanidad pública, sino que amplíe y refuerce los derechos sexuales y reproductivos ha causado cierto malestar entre los profesionales sanitarios. El Colegio de Médicos se ha pronunciado en contra de que se limite el derecho a la objeción de conciencia a sobre la práctica de abortos y de la inclusión en la ley, como una forma de violencia sobre la mujer, de la llamada violencia obstétrica, que consiste en la práctica de tratamientos injustificados durante el parto.

Pese a estos recelos, la intención de Irene Montero de que se incluya en la legislación una baja laboral para mujeres que sufren reglas dolorosas, algo casi inédito en Europa salvo algunas excepciones de carácter limitado, sí que cuenta con un amplio respaldo médico. El presidente de la Sociedad Española de Ginecología (SEGO), Txanton Martínez-Astorquiza, explica que apoya el permiso laboral siempre que esté avalado por un médico. "Cuando la regla duele, duele de verdad y para muchas mujeres es incapacitante", señala.

El problema es que no siempre hay un diagnóstico asociado, dado que "la mayoría de las veces los ginecólogos no encontramos el motivo del dolor, pero eso no significa que no duela". Además, no hay datos rigurosos sino estimaciones en las que se calcula que entre un 25% y un 50% de los casos las reglas son dolorosas, por causas como quistes, miomas, pólipos, infecciones o enfermedades como la endometriosis, pero a veces no se encuentra el motivo. Algunos estudios apuntan que incluso el 70% de las mujeres, alguna vez en su vida, han sufrido reglas dolorosas. Por ello, un porcentaje similar, el 78%, indica que los dolores menstruales han afectado a su desempeño laboral, según una encuesta realizada por el colectivo Cyclo.

Los riesgos

En muchas ocasiones, el dolor remite con analgésicos, pero en otras es tan fuerte que apenas da tregua y provoca malestar, vómitos, pinchazos muy fuertes, irritabilidad y dolores asociados que hacen muy difícil desempeñar un trabajo, sea cual sea. A todo ello se añade el síndrome premenstrual, que muchas mujeres sufren entre 7 y 10 días antes de la llegada de la menstruación y que también provoca dolores o hinchazón de pecho y abdomen.

Dado que la incidencia es tan amplia y que no siempre hay diagnóstico, la posibilidad de que las mujeres estén unos días de baja todos los meses es algo tan abierto que algunos expertos temen que puedan volverse en contra de las mujeres a la hora de encontrar trabajo o promocionar en su empleo, si se ven discriminadas por la existencia de la incapacidad temporal; o podría crearse un conflicto empresarial.

La necesidad de consenso

Por eso, en declaraciones a EL PERIÓDICO, diario que pertenece al mismo grupo que este medio, el máximo representante de los ginecólogos solicita al Gobierno que la norma "se negocie con todos los sectores afectados, sea meditada y consensuada e incluya mecanismos de control" para que las bajas no acaben perjudicando a las mujeres o a las empresas. En su opinión, la ley debería recoger "todas las opciones y todas las formas de actuar", como por ejemplo si la afectada debería acudir todos los meses a un médico de atención primaria a solicitar la baja o se podría prescribir para un periodo más amplio si la paciente tiene una menstruación que se prevé que no va a mejorar en ese tiempo.

También apoya la creación de una baja específica el doctor del hospital Clinic Francisco Carmona, uno de los máximos especialistas en endometriosis, pero exige que no sea una medida "propagandística" sino que se articulen las "medidas necesarias" que permitan que las mujeres que lo necesitan puedan disfrutar de ese derecho. Carmona aplaude este paso pero lo considera "insuficiente" porque no se prevé que llegue acompañado de un aumento de la inversión en investigar una enfermedad que se calcula que sufren casi 2 millones de españolas y no tiene cura. Además, ve necesario "aumentar la información y divulgación" de la enfermedad entre la sociedad y en el ámbito sanitario porque porque se tarda, de media, 8 años en diagnosticar. "Hace falta hacer esfuerzos en luchar contra el dogma de que el dolor de regla es normal", tanto en las escuelas como en todos los ámbitos posibles", reclama.

La negociación de Igualdad

Tras consultar a decenas de colectivos, incluidos del ámbito médico, Igualdad está negociando la ley con el PSOE y dado que son varios los puntos a limar con el Ministerio de Sanidad, como la regulación de la objeción de conciencia o de la violencia obstétrica, aún no hay un horizonte claro de aprobación por parte del Consejo de Ministros. Sobre las bajas menstruales, la secretaria de Estado de Igualdad, Ángela Rodríguez, reveló en una entrevista con EL PERIÓDICO que planean que el permiso exista cuando los síntomas estén dentro "del encuadre sanitario que se utiliza para las incapacidades temporales". Asimismo, anunció que la intención es rebajar los impuestos de los productos de higiene femenina y que haya educación menstrual en los colegios.

En España, lo más parecido a la baja menstrual es la medida adoptada por Girona y algún ayuntamiento más y que permite a sus trabajadoras ausentarse de su puesto de trabajo durante ocho horas al mes, un tiempo que luego tiene que ser recuperado. Ningún otro país en la UE dispone de una baja menstrual de forma generalizada, algo que sí es frecuente en los países asiáticos porque existe la creencia cultural de que no descansar durante el periodo menstrual puede afectar al parto.

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