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Gervasio Sánchez expone en Gijón retratos de activistas amenazados de muerte: "Contamos su historia para que matarlos no sea tan fácil"

La muestra estará disponible en el Museo Barjola hasta el día 5 de junio

Gervasio Sánchez, durante la visita guiada por la exposición en el Museo Barjola. | Juan Plaza

“Click”. La cámara captura justo el momento en el que la comisura de los labios de Ramón Santiago Matute se tuerce en pena. Mira al cielo, frente a las cruces que encumbran las tumbas de su padre y de su hermano.

Detrás de esa cámara está el fotoperiodista Gervasio Sánchez. Es la imagen que cerró la iniciativa “Activistas por la vida”, junto a la entidad Soldepaz Pachakuti. Una colección de retratos de cuarenta activistas, amenazados de muerte por su labor en Honduras y Guatemala. El autor inauguró ayer esta muestra que, en colaboración con “Entre Pueblos”, permanecerá expuesta en el Museo Barjola (Gijón) hasta el 5 de junio. Más que fotos colgadas: “Queríamos contar la historia de estas personas para que se lo piensen dos veces antes de matarlas”, afirma Sánchez.

“Matar a un activista en uno de estos países les sale muy barato. Ni siquiera tiene repercusión mediática, no ocupa más de diez líneas en un periódico”, afirmó ayer el fotoperiodista en la visita guiada para inaugurar la muestra. Dice que uno de los momentos más duros de su experiencia, fue el día que durmió en casa de Ramón Santiago Matute: “Pudimos acercarnos más a lo que él siente”.

Público asistente al encuentro, ayer por la tarde.

Siente verdadera angustia. Ramón Santiago Matute es un indígena tolupán, perseguido por su labor en el Movimiento Amplio por la Dignidad de la Justicia (MADJ). Le amenazaron de muerte. El día que fueron a casa él no estaba, así que dispararon a bocajarro contra su padre y contra su hermano. Murieron en el acto.

“Y ahora me quieren matar a mí también”, recibió Matute a Sánchez. Y le invitó a dormir en su casa, en la cama que había ocupado su hermano. “Por la noche, los campesinos rodearon la casa para proteger a Ramón. También para protegernos a nosotros. Fue emocionante y angustioso a la vez”, afirma el fotoperiodista.

Hay pocos hombres en la muestra: “Queríamos que las mujeres tuvieran un papel relevante”, apunta Sánchez. Y sus historias. Como la de Fabiana Felipe Ortiz (Huehuetenango, Guatemala): en 1982, embarazada de nueve meses, unos soldados mataron a su marido e intentaron violarla. Dio a luz sola y caminó cuatro horas hasta llegar a casa.

“En occidente somos totalmente ajenos a todo lo que no nos toca de cerca. Basta el ejemplo de la guerra de Ucrania, la mayoría de las personas ni siquiera saben que empezó hace años con la guerra del Donbass”, señala Sánchez. Y añade, abarcando la exposición con sus brazos: “De todas estas personas he aprendido lecciones de entereza, de humildad, de resistencia y de verdadero compromiso”.

Asistentes miran una de las imágenes de la exposición. | Juan Plaza

Como el día que Carmen Álvarez (Vallecito, Honduras), le miró a los ojos muy seria: “¿Vale la pena arriesgar la vida por un trozo de tierra? Es la tierra de nuestros hijos y nietos”. Y Gervasio Sánchez, que dice que no “embarrarse las botas” en una historia es solo “periodismo de balcón”, alzó el objetivo. “Click”.

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