Suscríbete

La Nueva España

Contenido exclusivo para suscriptores digitales

Arrojar cenizas funerarias al mar será más sencillo, pero solo para empresas

El Ministerio simplifica requisitos para un servicio que “ha vivido un crecimiento exponencial en tres años”, dice un emprendedor asturiano

Una mujer con una urna funeraria para lanzar las cenizas al mar.

Arrojar las cenizas de seres queridos al mar va a ser algo más fácil a partir de ahora. Aunque solo para las empresas autorizadas a tal fin, porque los particulares interesados en ese tipo de despedidas seguirán teniendo vetada esa posibilidad.

El Gobierno acaba de publicar una actualización de la normativa que desde el 2019 ya permitía que empresas privadas desarrollaran esta actividad de una forma regulada. Pero esa normativa obligaba a pedir unos informes de compatibilidad con las estrategias marinas que, en la práctica, complicaban la vida a las empresas, retrasaban las autorizaciones y acaban disuadiendo a los menos experimentados en el trámite. “Era muy engorroso y no facilitaba nada la vida a las empresas”, reconoce David Zapico que junto con su compañero Sergio Quince son pioneros en Asturias, y en buena parte de España, en esta actividad.

Ahora esos informes de compatibilidad quedan sustituidos por una declaración responsable de los titulares de las empresas que supone la aceptación y el compromiso con las normas que rigen en ese tipo de depósitos de cenizas funerarias. A saber: que la actuación es compatible con los objetivos ambientales que tiene España, que la empresa es conocedora de los valores naturales del ámbito en el que se va a realizar la colocación, por lo que no repercutirá ni en los fondos marinos, ni en los hábitats, ni las especies que habitan en el medio marino sufrirán afección alguna; que las urnas o cenizas funerarias en el mar se ubicará en zonas donde no haya presencia de hábitats o especies protegidas, como arenales o fondos sensibles; que las urnas que se coloquen en el mar son biodegradables y que no se realizará el vertido al mar de otros objetos ornamentales u objetos personales ni se verterá desde la embarcación cualquier otro objeto diferente a la propia urna o cenizas; con la única excepción de las ofrendas florales que deben estar constituidas únicamente por pétalos.

“Todo lo que sea hacer menos complicada esta actividad es bienvenido. Sobre todo porque desde 2019, que fue cuando empezamos con la empresa, a ahora, la demanda se ha multiplicado exponencialmente”, afirma David Zapico.

El caso es que el propio Zapico reconoce que “hay enorme desconocimiento” en la población sobre la legalidad o no de depositar cenizas funerarias al mar. “Mucha gente piensa que sigue siendo una actividad sobre la que hay un vacío legal, y no es así. La actividad está autorizada, pero no para los particulares, sino para empresas que tienen que reunir unas condiciones”. Como el hecho de que el barco desde el que se haga la salida sea profesional, que se entregue a final de año todas las referencias de depósitos y sus coordenadas a la autoridad marina competente, y se tenga conocimiento estricto de que se hacen depósitos en zonas que no tengan especial protección.

Ante el crecimiento de la actividad la nueva normativa parece que facilitará la creación de empresas.

Compartir el artículo

stats