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Daniel Sánchez Velasco Director de orquesta, dirigirá el estreno de su concierto para violín y orquesta con la OSPA en el Día de les Lletres

“No vale todo por innovar; la música tiene que estar escrita para el cerebro humano”

“Una orquesta necesita un director con el que trabajar un sonido que la identifique y eso es lo que esperamos en la OSPA de Nuno Coelho”

Daniel Sánchez Velasco, en el Auditorio de Oviedo. | Luisma Murias

Daniel Sánchez Velasco (Avilés, 1972) dirigirá a la Orquesta Sinfónica del Principado de Asturias (OSPA) el jueves, a las 20.00 horas en el Auditorio, en el concierto del Día de les Lletres. Sánchez Velasco se incorporó a la OSPA en 1994 como clarinetista y la ha dirigido varias veces. Lo que no había hecho nunca es tomar la batuta para dirigir a sus compañeros en el estreno de una obra propia. Será un concierto para violín y orquesta, con Héctor Corpus como solista. El programa incluye otro estreno, el de Juan Méndez, con su Tributo a Richard Estes, y una obra de Raquel Rodríguez, ”Córdoba en el sueño”. Todos son asturianos.

Sánchez Velasco se formó en la dirección de orquesta de la mano de Maximiano Valdés, que fue director de la OSPA, y con Ari Rasilainen en Alemania. Lleva unos 15 años compaginando interpretación, dirección y composición y estaba deseando que llegara este día: “¿Quién mejor que yo, que la he escrito, para dirigir el estreno de mi obra?”

–¿Recuerda su primer estreno?

–Tenía 15 años y fue una obra que estrenó la orquesta del Conservatorio, estaba escrita para un quinteto. Luego compuse obritas, pequeños arreglos... Hubo unos años en los que no componía nada, estaba muy dedicado a mi carrera como clarinetista. Hacia los 26 me puse otra vez a componer e intenté meterme en el mundo de las bandas sonoras, en pequeños cortos. Tengo muchas influencias de los compositores de Hollywood.

–¿Y con la OSPA?

–La OSPA ha hecho bastantes cosas mías: unas canciones basadas en canciones populares en el 2010; “Danzas flamencas” en 2015, dirigida por Rossen Milanov; también la Obertura del Cantábrico. En 2019 estrené mi concierto para clarinete y orquesta con la Orquesta Nacional en el Festival de Soria, con Enrique Pérez como solista. Lo de estrenar obra sinfónica con una orquesta ya lo he vivido, pero ésta es la primera vez en que además de estrenar estoy en la dirección.

–¿Fue un encargo?

–Hace un año la orquesta invitó a Héctor Corpus y yo le dije: “No te preocupes que te voy a escribir algo para ti”. La terminé en agosto del año pasado y surgió este concierto. Es una obra en la que he contado con Héctor, para que le echara un vistazo.

–¿Cómo compone?

–Voy cogiendo pequeñas ideas, unos compases, una melodía y una progresión armónica... Es una cosa artesanal. A veces escribo una línea melódica, una voz, una línea de piano. Tengo una pequeña idea para el principio, otra para en medio, para el final, y busco un nexo de unión, algo que se repita para que el oído detecte algo familiar al principio y al final. La partitura de este concierto está hecha para que se luzca el violinista. Es una obra musical, no hay un mensaje ni un sentido metafórico: es música pura.

–Luis Vázquez del Fresno elogiaba hace unos días, en una entrevista publicada en LA NUEVA ESPAÑA, a los compositores asturianos. Parece que Asturias es una tierra prolífica en compositores.

–No sabría decir. La carrera de los compositores es bastante difícil en todos los lugares. Vamos escribiendo y hacemos lo que podemos. Estrenar una obra es difícil, hay competencia, se suelen programar muchas obras clásicas –merecidamente porque son obras maestras– y es difícil abrir huecos para que todo el mundo estrene con regularidad. Bach componía a tiempo completo, pero eso ya no existe.

–¿El público asturiano recibe bien la música contemporánea?

–Se escribe mucha música mala, y se toca. El público tiene su opinión subjetiva y si no le gusta está bien que exprese su opinión. Muchas veces a mí tampoco me gusta la música que se estrena. Mi estilo difiere mucho de la escuela actual. Yo escribo la música que a mí me gusta escuchar: si coincido con el público estupendo, si no es así lo acepto. El oído y el cerebro humanos tienen sus limitaciones, no puedes esperar que entiendan muchas de las cosas que le queremos meter con la excusa de no volver sobre lo que ya se ha hecho. La música popular no evoluciona, la armonía y la melodía no evolucionan, de los Beatles hasta hoy es lo mismo, no se está haciendo más compleja sino más simple. No vale todo por innovar, la música tiene que estar escrita para el cerebro humano.

–La OSPA está a punto de emprender nueva etapa, con el director Nuno Coelho.

–Lo conocemos bastante, yo he tocado con el cuatro o cinco veces. Es muy expresivo, hace muy buen trabajo. Una orquesta necesita un director musical, alguien que marque las pautas, con el que trabajar un sonido especial y personal que la identifique. Eso es lo que estamos esperando de Nuno.

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