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Consecuencias del covid en el aula: más TIC y problemas psicológicos

Profesores asturianos debaten en la Facultad Padre Ossó sobre los efectos de la pandemia, que aceleró el cambio tecnológico

La inauguración de las jornadas, ayer, en la Facultad Padre Ossó. | Fernando Rodríguez

“La pandemia supuso un problema inicial y un aprendizaje al final que ha llegado para quedarse. Todo esto, además, ha generado unos problemas emocionales que están apareciendo ahora en segundo plano”. La reflexión la hacía ayer José Antonio Prieto, decano de la Facultad Padre Ossó de la Universidad de Oviedo, minutos antes del inicio de unas jornadas, celebradas en este centro, y en las que, con ayuda de profesores, orientadores e inspectores en educación, se analizaron las consecuencias que había dejado la pandemia en el sistema educativo. Hay unas secuelas buenas, y otras negativas. Primero la mala. “Nunca habíamos visto tantos problemas psicológicos entre el alumnado”, señaló Prieto. La positiva fue que los cambios tecnológicos se aceleraron, una mudanza que era inevitable.

Gerardo Fernández González, doctor en pedagogía y licenciado en psicología y que ofreció una charla sobre la gestión de las emociones, aseguró que durante estos dos últimos años “los centros educativos sufrieron una presión psicológica muy fuerte, tanto en alumnos como en profesores y en sus familias. Dejó una huella sobre la sociedad”. También puso el acento en la importancia de dar formación al profesorado en determinadas habilidades psicológicas como la asertividad o la empatía. Raquel Pérez Gutiérrez, maestra de pedagogía terapéutica y docente de la Facultad Padre Ossó, destacó que en una mesa redonda que se celebrará hoy “habrá profesores de cada especialidad, música, inglés o educación física, y se hablará de las dificultades que tuvieron durante la pandemia, y cómo las compensaron. Serán unas reflexiones que nos ayudarán mucho a seguir mejorando”.

La pandemia aceleró los cambios tecnológicos dentro de las aulas. “Ahora se está haciendo un esfuerzo más amplio, sobre todo en algunos niveles educativos como la etapa de secundaria, para dotarlas de recursos tecnológicos”, aseguró, “la generación Z, toda aquella que ha nacido después del año 2000 es ya completamente digital, lo que obliga a tener unos planteamientos metodológicos muy diferentes con ellos”. Raquel Pérez añade al debate: “Durante la pandemia hubo familias que tenían tres niños y que necesitaban tres dispositivos para estudiar, hubo que priorizar, y se priorizó a los mayores”.

“No se ha hecho y es necesario, un reconocimiento a la comunidad educativa, se ha reconocido públicamente el esfuerzo de muchos colectivos, merecidamente, sin embargo, la comunidad educativa ha estado en el anonimato”, apunta José Antonio Prieto. Fueron los profesores los que necesitaron un reciclaje mayor. En buena parte porque Asturias cuenta con una plantilla de docentes bastante envejecida, señala Fernández González, que supera los cincuenta años. “Son personas que en algunos casos está alejados del mundo digital”, agrega.

También asegura que la pandemia ha dejado importantes secuelas psicológicas como crisis de ansiedad o depresiones.

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