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Miguel Falomir Faus | Director del Museo Nacional del Prado

“El Greco de Selgas quedaría bien en el Bellas Artes”

“Cuando el Prado aceptó el ‘Aníbal vencedor’ lo hizo con todas las garantías de que la venta era legal”

Miguel Falomir, ayer, en el Reconquista. | Irma Collín

Miguel Falomir Faus (Valencia, 1966) es, desde 2017, el director del Museo Nacional del Prado. El historiador del arte está en Oviedo participando en las deliberaciones del Premio “Princesa de Asturias” de Comunicación y Humanidades, el mismo que reconoció, en 2019 y coincidiendo con su bicentenario, la historia y la aportación a la cultura universal del Museo del Prado.

–El Bellas Artes de Asturias acaba de recibir un depósito, magnífico, del Prado.

–Ya había un magnífico depósito antes, que se ha incrementado y diversificado. Yo estoy convencido de que no será el último capítulo en la relación entre las dos instituciones. El Museo del Prado está inmerso en una reordenación de sus fondos fuera de Madrid. De alguna manera, lo que se trata es de repensar el modo en cómo el Prado quiere estar en toda la geografía española, y algunas instituciones son un poco la punta de lanza en esa nueva política. Sin duda el Bellas Artes de Asturias, por la cantidad y la calidad de los depósitos, es uno de los más destacados. Es muy fácil trabajar con el Museo de Bellas Artes, tiene un magnífico director y hay unas sinergias y unas complicidades evidentes. Lo que hay está muy bien, y todavía es susceptible de mejorarse.

–Habla de repensar la presencia del Prado fuera de Madrid, de ese proyecto de “Prado extendido”, ¿no?

–Es esa idea, sí, el “Prado extendido”. Es algo que el museo empezó hace un siglo y medio y hay que reconocer, de vez en cuando, que las cosas no se han hecho bien y no creo que debamos sacar mucho pecho de lo hecho hasta ahora. La mayoría de veces, la gente ignora que hay miles de obras del Prado repartidas por España porque no se ha establecido ningún tipo de relación afectiva entre esos cuadros y los públicos. Probablemente esto ha pasado porque quizá se pretendía que fuera así, porque se pensaría que estos cuadros volverían pronto a Madrid, a un museo gigantesco. Pero es curioso que uno no encuentra ningún cuadro catalán en Cataluña: los encuentra en Andalucía. Y los andaluces están en Asturias, y los asturianos en Valencia, y los valencianos en otro sitio. Ahora lo que estamos haciendo es que la gente nos diga lo que quiere retener, qué es lo que no quiere e intentar darle aquello que realmente les apetece. Y en ese sentido la experiencia con Oviedo, con el Bellas Artes, está siendo fundamental.

–Han incorporado a sus colecciones el “Aníbal vencedor” de Goya, procedente de la Fundación Selgas-Fagalde. El Principado, acaso para tapar sus propios errores en la gestión de esa obra, ha mostrado su oposición a la venta. ¿Cómo lo ve usted?

–Es un cuadro que lleva muchísimo tiempo en depósito en el Prado, que además fue restaurado en el museo y, de hecho, quien identificó que era un cuadro de Goya fue el entonces director adjunto del museo, Jesús Urrea. Es un cuadro que es importante, pese a que el Prado ya tiene la mejor colección de Goyas del mundo, pero hablamos del primer cuadro realmente importante en su carrera. Y en un momento dado la Fundación de Amigos del Museo del Prado, para celebrar los 40 años de su creación, pensó en adquirirlo. Y nosotros, lo hemos dicho siempre, evidentemente si el Prado lo aceptó es porque nos dieron todas las garantías jurídicas de que el proceso se había hecho de acuerdo a la ley. La Fundación (Selgas) autorizó su venta, y de hecho se sobreseyó el caso (se refiere a las denuncias presentadas por Podemos y Foro Asturias, ambas archivadas por la Fiscalía). Para nosotros es importante, entiendo que es un cuadro de Goya que sería importante en cualquier lugar, y estamos contentos de su incorporación.

–¿Considera que está donde tiene que estar, con la mayor colección de Goyas del mundo?

–Podría estar en muchos sitios y son muchos los museos que estarían encantados de tenerlo, pero sin duda uno de los sitios donde mejor puede estar es el Prado. No me atrevería a decir que es el único, pero es un sitio en el que está bien acompañado.

–La Fundación Selgas tiene también un Greco, una “Inmaculada”, que trató de vender a un museo extranjero. Usted estuvo en la Junta de Calificación, Valoración y Exportación de Obras de Arte que rechazó su exportación y, según diversas fuentes, tuvo un papel crucial en la decisión.

–Bueno, yo formaba parte de aquella comisión entonces y las decisiones que se toman, la junta las toma de forma colegiada. En todo caso, en relación a esa obra sí que había, yo creo, un sentir unánime de que ese era un cuadro que debía permanecer en España.

–¿Debería el Principado tratar de adquirir ese cuadro para garantizar que siga formando parte del patrimonio de todos los asturianos?

–Yo reo que cualquier incorporación de una obra importante a las colecciones públicas es una medida inteligente, se tome en Asturias, en Galicia o en Minnesota. Piezas como esta cada vez quedan menos, cada vez es más difícil el encontrarlas y cuando se puede tener esa posibilidad, sobre todo cuando se ve que hay cosas que se pueden hacer, hay que hacerlas. A veces olvidamos que, a diferencia de otros museos, el Bellas Artes de Asturias es un museo casi neonato, de los 80, no es un museo del siglo XIX. Y cuando uno ve lo que se ha conseguido en estas pocas décadas, todo lo que sea apostar por el futuro de ese museo puede estar bien.

–¿Le gustaría entonces ver el Greco de los Selgas en el Bellas Artes?

–No me importaría, creo que quedaría bien, sinceramente.

–Venimos de dos años duros, ¿cómo van las cifras de visitantes al Prado en lo que llevamos de año?

–Van bastante bien. En cifras brutas, estamos aproximadamente en un 70% de las cifras prepandémicas. El Prado es un museo que, antes de la pandemia, tenía muchísimo visitante extranjero, en torno a un 70%. Los estadounidenses, tradicionalmente el mayor contingente, han vuelto, pero de los asiáticos ninguno, y eso se nota. Ya el año pasado fue francamente bueno, cada vez iba mejor hasta el puente Constitución-Inmaculada, que llegó ómicron y dimos un paso atrás. Ahora hemos vuelto a esas cifras: en Semana Santa tuvimos algún día con más de 10.000 visitantes. Aún no son los 16 o 17.000 que podíamos tener en los mejores días de 2019, pero lo importante es que ese miedo que había al principio de si la pandemia iba a cambiar los hábitos sociales se ha demostrado que no es así. La gente vuelve a subirse a los aviones y vuelve a acudir a los museos, que además han demostrado ser sitios seguros durante toda esta crisis, que ojalá no vuelva a repetirse. Pero se ha visto que tenemos un papel importante en la sociedad. Y en todo este proceso ha pasado algo para mí maravilloso, lo mejor que me ha pasado desde que soy director, aparte del premio “Princesa de Asturias”.

–¿De qué se trata?

–Hemos notado un rejuvenecimiento del público: en estos momentos, más del 50% del público del museo tiene menos de 34 años. Son cifras absolutamente impensables antes de la pandemia. Es verdad que la población de más edad se retrae más a este tipo de visitas, porque es más vulnerable, pero hace ya año y medio que lo venimos constatando y para un museo cuyas obras fueron pintadas por artistas que llevan más de cien años muertos, ver esto es maravilloso.

–¿A qué cree que se debe?

–Nuestro programa educativo es importante, pero también el de comunicación. Se trabajan las redes sociales y se hace muy bien, y además sin frivolizar, sin caer en la banalidad. Todo eso va sembrando y al final la cosecha es sorprendentemente positiva.

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