Suscríbete

La Nueva España

Contenido exclusivo para suscriptores digitales

Herminio llena la mina de ingravidez: Así es la última exposición del escultor

El artista asturiano toma el relevo de McCall y colma de arte el pozo Santa Bárbara: “Me causa más respeto que el Niemeyer”

Herminio, ayer, en la inauguración de la exposición, junto a una de sus esculturas. | Luisma Murias

De la luz a los campos magnéticos. El carbón ha dado definitivamente paso al arte en el pozo Santa Bárbara de Turón (Mieres). La inauguración de la intervención escultórica “Voladuras controladas” tomó ayer el relevo de la exitosa muestra que el año pasado protagonizó el británico Anthony McCall, con su proyecto “Luz Sólida”. “Fue algo espectacular, de enorme calidad”, apuntó ayer Herminio Álvarez Fernández en referencia al trabajo de McCall. El reconocido artista de La Caridad ha asumido ahora el reto de generar un nuevo juego visual con las esbeltas formas de la catedralicia sala de compresores del pozo Santa Bárbara.

La muestra, en la sala de compresores del pozo Santa Bárbara. | L. Murias

La histórica mina de Turón, conocida como La Rabaldana, se ha llenado de magnetismo a través de la propuesta escultórica de Herminio. Sus equilibrios imposibles flotan por las remozadas instalaciones mineras en un ejercicio de impactante ingravidez: “Desde el primer día que visité el pozo tuve claro que ésta no podía ser una exposición al uso”, apuntó ayer el artista asturiano. “He buscado intervenir en el espacio, integrando toda la estructura del edificio en el proyecto, desde los tubos hasta los techos”.

A Herminio le ha hecho ilusión penetrar en las entrañas de un pozo minero, en este caso, clausurado en 1995 tras más de ocho décadas de dura actividad extractiva. “Aproximadamente un tercio de las obras son nuevas y hemos incluido un homenaje directo a los mineros”, señaló el autor justo antes de inaugurarse la muestra, sin desvelar la sorpresa.

El Pozu Santa Bárbara, primera explotación minera declarada Bien de Interés Cultural (BIC) en España, se ha convertido por méritos propios en un espacio de intervención artística de vanguardia y referencia. Hasta el 31 de julio se podrá visitar “Voladuras controladas”. El concejal de Cultura de Mieres, Juan Ponte, destacó ayer la proyección internacional de Herminio. Y es que su producción artística está repartida por Canadá, Colombia, España, Estados Unidos, Francia, Japón, Panamá o Reino Unido. Ponte remarcó igualmente el envoltorio de la exposición: “Estamos en un lugar histórico, que ha contribuido a forjar nuestra herencia cultural”.

Herminio también valora el insospechado emplazamiento en el que ha trabajado: “Me ha causado más respeto que exponer en el Niemeyer”, apuntó con naturalidad.

“Con estas voladuras controladas, Herminio rinde aquí en Turón un homenaje ingrávido al arte, mediante obras prodigiosas en las que nada toca nada, rojo sobre negro, blanco sobre blanco, proyectando sombras y reflejándose en un espejo o sobre un cristal”, señaló ayer Luis Feás Costilla, comisionado de la exposición.

Con “Voladuras controladas” se podrá disfrutar este verano en Turón de la obra de Herminio, con piezas ya conocidas y otras creadas para la ocasión. Todo el conjunto “flota” en el interior de la sala de compresores del pozo mierense. La recuperación de este inmueble, construido en 1915 y modificado en 1960, supuso la actuación más importante de la rehabilitación realizada en la explotación en 2015 con algo más de 600.000 euros. El Ayuntamiento, tras evaluar diferentes alternativas, ha apostado por convertir este gastado enclave industrial en un centro de arte. Y los resultados están hasta el momento respondiendo a las previsiones.

El Ayuntamiento de Mieres confía en que la muestra de Herminio en Santa Bárbara genere una expectación parecida a la que suscitó la exposición de Anthony McCall. Lemercier llegará a Turón en otoño, y Schumann, la próxima primavera. Una mina de arte.

Compartir el artículo

stats