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Un "gigante" se levanta frente a los Picos de Europa: este es el nuevo queso envuelto en flores que hacen en Asiegu

La quesería que lanzó el primer cabrales ecológico innova ahora con un revolucionario queso curado en cueva que homenajea al enorme guerrero de la Edad del Bronce enterrado en Tárano y con una edición especial cubierta de flores comestibles

Pablo Ruiz y Rocío Bueno, con dos piezas de El Gigante d’Asiegu, una de la edición limitada cubierta de flores y otra con la corteza como sale de la cueva. | Javier Niembro

Ha nacido un gigante en las faldas del Cuera, frente a los Picos de Europa. Un gigante muy sabroso. Rocío Bueno y Pablo Ruiz, de la quesería Asiegu, en Cabrales, ya sorprendieron en el año 2020 con el lanzamiento del primer cabrales ecológico, con doble sello: el de la denominación de origen y el del consejo de producción ecológica (Copae). Fue una producción de 160 piezas que se agotó en 24 horas. Ahora, esta quesería familiar incluida dentro de la marca “Alimentos del Paraíso” acaba de sacar a la luz un queso totalmente nuevo, un producto que además tendrá una edición limitada, con una corteza envuelta en flores ecológicas comestibles. El nombre también es singular y remite a la Edad del Bronce. Se llamará El Gigante d’Asiegu y hace alusión a los restos arqueológicos encontrados a principios del siglo XX en la zona de Táranu, que conformarían el ajuar funerario de un guerrero, probablemente vadiniense, de una altura considerable. De ahí lo de gigante. “Es un queso que sabe a nueces, a caramelo”, dice Rocío Bueno. La edición limitada envuelta en pétalos incorpora sabores herbáceos, florales.

“Aunque el cabrales tiene un proceso característico y está lleno de los matices que le aporta la cueva, hay gente a la que le parece muy fuerte. Y por eso, después de darle vueltas, nos planteamos producir un queso más suave al consumo”, explica Pablo Ruiz. Así, se han aliado con el ganadero maliayés Jairo García, productor de leche ecológica, que es el que aporta la materia prima para este queso. La leche que produce, también en ecológico, el joven matrimonio de Asiegu se destina en exclusiva a su queso de cabrales. Además El Gigante d’Asiegu nace con un padrino de relumbrón en el sector quesero. Los de Asiegu pidieron el consejo del maestro quesero extremeño José Luis Martín, una de las grandes referencias del sector.

La cobertura del queso con flores ecológicas comestibles.

Y así nació un queso de leche cruda, de vaca de pastoreo, pasta semicocida, ligero prensado y luego madurado en una cueva de Asiegu durante cuatro meses. “El objetivo que se planteó José Luis fue plasmar todos los matices que le da la maduración en cueva. La verdad es que el queso tiene una corteza preciosa, con toda la flora que adquiere allí dentro. Si lo colocas en el suelo parece una piedra, de todos los colores que ha cogido en la cueva”, explica Pablo Ruiz. Luego, para redondear su aspecto, cada pieza de la edición limitada lleva una cobertura de flores ecológicas comestibles.

El Gigante d’Asiegu hace referencia al mencionado hallazgo arqueológico en Táranu, que se concretó en las 14 hachas que están depositadas en el Museo Arqueológico de Asturias, en Oviedo, y que están datadas entre el 1.700 y el 1.500 antes de Cristo. Se supone que eran el ajuar con el que aquel guerrero “gigante” pasó a mejor vida. Pero también el queso en sí es tamaño XL: “Tiene un formato grande, de 7 u 8 kilos”, explica Ruiz. Será una edición limitada, hecha con la leche que se produce durante la primavera, “cuando las vacas están a pacer, y así el producto tiene más matices”. Estos dos queseros cabraliegos presentarán a su sabroso gigante este fin de semana en la XL Feria del Queso y el Vino. El próximo fin de semana estarán también en la Feria de la Ascensión de Oviedo.

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