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Alarma entre los expertos por el “ciberembaucamiento” de menores: ¿En qué consiste?

El estudio de Unicef del impacto de la tecnología en los adolescentes asturianos avisa de la vulnerabilidad de las chicas de 3º y 4º de la ESO

Archivo - Imagen de archivo de una adolescente con un móvil en la calle. Europa Press

Las adolescentes asturianas, en concreto las chicas de 3º y 4º de la ESO, serían el grupo de jóvenes más vulnerables y que confiesan hacer usos de la tecnología que les sitúan en posiciones de mayor riesgo. Así se recoge en el gran informe sobre el impacto de la tecnología en la adolescencia que ha hecho Unicef, y que presentó esta misma semana con los datos desagregados relativos a Asturias.

Más de 1.400 adolescentes de la región –de los 50.000 contactados en toda España– contestaron a una encuesta que ha servido de base para un pormenorizado estudio de diagnóstico.Y ese diagnóstico pone muchos subrayados, precisamente, sobre ese grupo juvenil del segundo ciclo de la ESO. Porque, por ejemplo, es una de las dianas en las que se centra el sexting.

Para los expertos, el “ciberembaucamiento”, que es como se denomina a la interacción por la que un adulto engaña a un menor para obtener material sexual o para abusar sexualmente del menor, es una de las grandes preocupaciones a la vista del estudio. Se detecta que esas conductas constitutivas de “sexting” –otra de sus denominaciones– llega a “tasas preocupantes”. El 7,5% de los jóvenes manifiesta haber enviado fotos o vídeos personales de carácter erótico o sexual y más del triple (el 26%) manifiesta haberlos recibido. Hasta un 11% afirma que le han presionado o intentado chantajear para que enviasen fotos o vídeos de ese tenor. Y aunque el “sexting” es practicado más por los chicos, según el estudio, “las presiones las sufren generalmente ellas”. Y por tramos de edad, en 3º y 4º de la ESO la tasa de “sexting” se duplica.

A lo anterior hay que sumar, además, que los jóvenes reconocen que el contacto que establecen a través de redes sociales con personas desconocidas “es relativamente común”. Los investigadores aprecian ligeras diferencias por género: “las chicas son objeto de proposiciones sexuales por parte de adultos mucho más frecuentemente que los chicos, mientras que el consumo de pornografía online se triplica entre los chicos. Y el tránsito a la segunda etapa de la ESO hace que se disparen todas las prácticas de riesgo”, dicen.

El remate a esa vulnerabilidad juvenil viene dada por el hecho de que el control parental es bastante bajo por parte de los padres asturianos y “aunque es ligeramente mayor en las chicas, se diluye en la segunda etapa de la ESO, justo cuando mayores son las tasas de usos problemáticos de internet y de prácticas de riesgo online”, recalcan los expertos.

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