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Noches de teatro para reírse fallo tras fallo

El Jovellanos de Gijón acoge desde el viernes cuatro pases de “La función que sale mal”: “Es un prodigio de carpintería teatral”

Representación de “La función que sale mal”.

Hay detalles que el espectador no aprecia. Momentos de tensión, fallos, alteraciones en el guión y contratiempos varios durante un espectáculo. ¿Y qué ocurriría si todo eso no pasase desapercibido? “Pues que el espectador da la vuelta y se ríe de todas las desgracias que suceden en escena”, destaca Víctor Conde, director del espectáculo “La función que sale mal”, una comedia que tendrá cuatro pases entre este viernes y el domingo en Gijón, en el teatro Jovellanos. “Es un prodigio de carpintería teatral y de ensayo. Es como aquellas viejas comedias donde esta todo medido al milímetro; es una función que para que salga mal se tiene que hacer muy bien”, relata.

Con más de 500 representaciones en España y más de 450.000 espectadores, “La función que sale mal” llega a Asturias, en la adaptación española de una obra original que vio la luz en el West End de Londres en el año 2012, y que desde entonces ha viajado a una treintena de países.

El éxito, según cuenta Conde, pasa por su estructura y concepto: “Es un poco darle la vuelta a ese dicho del teatro de que todo lo que puede salir mal acaba saliendo bien, como esa película de ‘Shakespeare in love’. Aquí vemos qué pasaría si todo saliese mal. Aquello que nunca sucede, o que lo hace de manera imperceptible, en esta función empieza a pasar y se crea una corriente de sucesos que acaba por arruinar la experiencia de los actores”.

Sean Turner es el director de la versión española de la obra, en la que parte del reparto lo integran Héctor Carballo, Víctor de las Heras, Carla Postigo, Armando Pita o Aránzazu Zárate. “Hay mucho talento”, relata Víctor Conde, que analiza el papel de la adaptación española de “La función que sale mal”: “Es muy sutil, pero a la vez conecta mucho con nuestra cultura. De todo lo que la gente se ríe en Nueva York o Londres también se ríe en España, en buena medida por los sutiles giros de la adaptación”.

Casi como haciendo un guiño al mundo real, la obra ha tenido que sobreponerse a una pandemia mundial, catástrofes climáticas –le tocó en Madrid la gran nevada– o un sinfín de “accidentes” en escena. “Hubo un tiempo durante la pandemia que parecía que esto iba a desaparecer, que muchas ramas de la cultura tardaríamos mucho en tener ese sentimiento de comunión con el público, pero por fortuna no ha sido así”, relata Víctor Conde, que destaca el hecho de que en Gijón vaya a presentar cuatro funciones.

Uno de los argumentos que ofrece para destacar esa circunstancia es el poder de la comedia. “El humor siempre es una vía de escape para el ser humano, le da felicidad de espíritu, hay ciertos momentos trágicos en la historia, pero siempre acudimos al humor. La gente busca esa paz de espíritu y esa felicidad”, relata el director de montaje de “La función que sale mal”, que buscará esa perfección entre el caos en Asturias.

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