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Difundir la Universidad de Oviedo por el mundo tendrá premio: la institución académica crea la figura de “embajador”

El Rectorado limita a cuatro por curso el número de profesores eméritos, que ahora estarán obligados a dar un mínimo de clases

Premios Santa Catalina y Santo Tomás 2021 de la Universidad de Oviedo Pablo Solares

La Universidad de Oviedo crea la figura de “embajador” para reconocer “a personas o instituciones que hayan contribuido de forma notoria a la difusión de la institución académica asturiana por el mundo”, y limita a cuatro por curso el número de profesores eméritos, que a partir de ahora estarán obligados a dar clases. Estas son algunas de las novedades que aprobó ayer el Consejo de Gobierno de la Universidad, que también sirvió para dar luz verde a la convocatoria de 156 plazas de personal docente e investigador y de personal de administración y servicios, con el objetivo de estabilizar y rejuvenecer las plantillas. Con estas vacantes, explicó el Rectorado, se llegará a reducir la temporalidad al 8%, tal y como exige la ley.

El Consejo de Gobierno de ayer aprobó un nuevo reglamento para conceder la Medalla de Oro así como las Insignias de Plata y de Oro. El documento detalla que serán merecedoras de estas distinciones “las personas o instituciones que hayan prestado servicios muy relevantes en la Universidad, porten méritos muy destacados o sean mecenas de la institución”. Dentro de los posible candidatos también se incluyen a los exrectores y a los expresidentes del Consejo Social. El reglamento recoge una nueva figura: la del Embajador de la Universidad de Oviedo. Los futuros embajadores, explica el Rectorado de Ignacio Villaverde, se “incorporarán a la red de antiguo alumnado, ocuparán un lugar preferencial en los actos solemnes de la Universidad y podrán representar oficiosamente a la institución en el mundo”.

Cinco eméritos a día de hoy

Otra de las grandes novedades aprobadas ayer afecta a la figura de profesor emérito. Hasta ahora, el real decreto de fecha 30 de abril de 1985 decía que “el número de profesores eméritos contratados no podría exceder, en ningún caso, del 3% de la plantilla docente de cada universidad”. Si consideramos que la plantilla asturiana ronda los 2.000 profesores, podía haber entonces hasta 60 eméritos, aunque la norma no dejaba claro si dentro de ese 3% entraban también figuras similares sin remuneración como los profesores eméritos honoríficos y el profesorado honorario. En cualquier caso, a día de hoy, en la institución académica asturiana solo hay cinco eméritos. Son Jorge Cannata Andía, Ana María Cano González, Pedro Sánchez Lazo, Francisco J. Bastida Freijedo y Rafael Núñez Ramos. Este cargo dura dos cursos, de forma que los tres primeros dejarán de ser eméritos el próximo 31 de agosto, mientras los dos últimos el 31 de agosto de 2023.

Según lo acordado ayer, la Universidad establecerá ahora un máximo de eméritos del 1% sobre la plantilla de catedráticos. Esto es: cuatro por curso, a los que habría que sumar los del año anterior (ya que el nombramiento es por dos cursos). Además, el Consejo de Gobierno ha decidido que este profesorado tenga la obligación de impartir clases. En concreto, deberán dar “tres créditos correspondientes a docencia recogida en el Plan de Ordenación Docente, con especial dedicación a las enseñanzas de máster”. Ahora mismo podían desempeñar actividades académicas, pero dar docencia no era un requisito obligatorio.

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