Suscríbete

La Nueva España

Contenido exclusivo para suscriptores digitales

La Universidad pide “no ver como una penalización” que se obligue a los eméritos a dar clases

“Queremos que las nuevas generaciones aprovechen su sabiduría”, dice el Rectorado sobre la nueva medida que afecta al profesorado jubilado

La reunión del claustro de la Universidad de Oviedo. | Luisma Murias José Luis Salinas

Antes los profesores eméritos podían dar clases, ahora la novedad es que deben hacerlo. El Rectorado de la Universidad de Oviedo pide ver esta medida, aprobada el miércoles en Consejo de Gobierno, “no como una penalización”, sino al revés: como una oportunidad. “Queremos que las nuevas generaciones aprovechen la sabiduría de estos profesores (ya jubilados y que, por tanto, acumulan una larga experiencia)”, explica el vicerrector de Políticas de Profesorado, Pedro Alonso Velázquez. En concreto, los eméritos estarán obligados a impartir un mínimo de 30 horas de clase al año. “Es un tiempo que les permitirá seguir perfectamente con la investigación, que es el motivo principal por el que optan a esta figura”, detalla. Además, la docencia la darán en estudios de máster, en donde “los estudiantes son más maduros”. 

El reglamento referido a los eméritos recién aprobado también establece un límite de plazas. La actual normativa permitía acogerse a esta figura al 3% de la plantilla docente. Si la asturiana ronda los 2.000, estábamos hablando de hasta 60 eméritos, aunque ello en último término estaba sujeto a la situación presupuestaria. Además, la norma no dejaba claro si dentro de ese 3% también entraban otras figuras similares pero no remuneradas como los profesores eméritos honoríficos o el profesorado honorario. Esto daba lugar, dice Pedro Alonso, a que en la práctica “en cada universidad hubiese un modelo diferente”. Lo que ha hecho el Rectorado de Ignacio Villaverde es concretar el marco estatal y “limitar el coste del profesorado emérito” en medio de un momento económico difícil. 

Así, según lo acordado el miércoles, solo se podrá nombrar a un máximo de cuatro eméritos (un 1% de la plantilla de catedráticos, que son 392) por curso. Puesto que el cargo dura dos años, lo normal es que haya siempre más de cuatro. En la actualidad, hay cinco profesores en este puesto y tres de ellos lo dejarán el próximo 31 de agosto. Un emérito percibe la pensión más 5.777 euros anuales de la Universidad. 

Nueva figura de embajador de la Universidad de Oviedo

Otra novedad que ha establecido la Universidad es la creación de la figura de “embajador” para reconocer “a personas o instituciones que hayan contribuido de forma notoria a la difusión de la institución académica asturiana por el mundo”. El vicerrector Pedro Alonso detalla que lo que se ha aprobado ahora son “las pautas” generales; lo que queda por delante es implementarlas y fijar un número mínimo por año. “No tienen por qué ser profesores. Qué menos que reconocer a aquellas personas que trasladan nuestros conocimientos y capacidades fuera y muchas veces de forma completamente desinteresada”, comenta. Según recoge el marco normativo, estos embajadores se “incorporarán a la red de antiguo alumnado, ocuparán un lugar preferencial en los actos solemnes de la Universidad y podrán representar oficiosamente a la institución en el mundo”.

Compartir el artículo

stats