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El próximo presidente de la Fundación Princesa, visto por sus colaboradores: un “superclase” que sabe trabajar en equipo

Mauro Guillén, al que sus compañeros definen como “riguroso, dialogante y práctico”, compartió curso con José Manuel Campa, presidente de la Autoridad Bancaria Europea

Mauro Guillén y Luis Fernández-Vega, en el Reconquista. FPA

Mauro Guillén, el nuevo presidente electo de la Fundación Princesa de Asturias, se desempeñaba en las canchas de baloncesto, en las que destacó en sus años de estudiante universitario, como un pívot intenso y aguerrido. Pero en su faceta de investigador, en la que se ha labrado un prestigio internacional, el economista y sociólogo se desenvuelve como un auténtico base: lo suyo es dar juego. Así lo ven los investigadores que han trabajado junto a él en algunos proyectos, que solo tienen buenas palabras para el sucesor de Luis Fernández–Vega como presidente de la Fundación. Un cargo que Guillén asumirá en diciembre, tras cerrar la edición de este año de la Fundación “Princesa de Asturias”.

Aunque Mauro Guillén ha desarrollado su carrera en los Estados Unidos –ha pasado por Yale y la Universidad de Pennsylvania, y actualmente es decano y catedrático de Dirección de Empresas en la Judge Business School de la Universidad de Cambridge– nunca ha dejado de tener un ojo puesto en España y en Asturias, ni ha perdido el contacto con los investigadores de su alma mater, la Universidad de Oviedo.

“En aquellos años destacaban dos estudiantes: Mauro y José Manuel Campa, actual presidente de la Autoridad Bancaria Europea. Eran mucho mejores estudiantes que el resto de nosotros, y luego los dos tuvieron la oportunidad de irse a Estados Unidos: Campa a Harvard y Mauro optó por Yale”, rememora Roberto Mochales, amigo y compañero de Guillén en las aulas de Económicas.

Un año más joven que ambos era otro alumno prometedor, con el que Guillén establecería una relación de amistad luego convertida en una estrecha y prolongada colaboración profesional: Esteban García–Canal, hoy Catedrático de Organización de Empresas de la Universidad de Oviedo. García–Canal destaca “el rigor científico” de Guillén y “su amplitud de miras”.

“Es alguien muy positivo, tranquilo y con talante conciliador, con las ideas muy claras”, señala García–Canal, que le destaca además como una persona “muy generosa con su tiempo”, en el sentido de que nunca perdió la oportunidad de ayudar “a todos aquellos alumnos y colegas españoles que hacían una carrera académica en los Estados Unidos”. Una actitud en la que identifica la “voluntad de servicio” de Guillén.

Un discípulo de García–Canal, Pablo Sánchez Lorda (profesor del área de Organización de Empresas de la Universidad de Oviedo), también colaboró con Guillén en una investigación. “Mauro es brillante tanto profesional como personalmente, es un superclase que está en primera línea, publicando siempre en las mejores revistas, firmando artículos de científicos de primer nivel. Una trayectoria intachable. Colaboramos en un proyecto de investigación sobre la expansión de las empresas españolas hacia América Latina, y fue todo muy bien”, señala.

Aquella relación profesional se tradujo en un artículo, “La expansión de las empresas españolas hacia América Latina: un balance”, que vio la luz en 2008 en la publicación científica “GCG: revista de globalización, competitividad y gobernabilidad”, y que cofirman García-Canal, Guillén, Sánchez Lorda y Ana Valdés Llaneza.

De aquel proyecto, Sánchez Lorda recuerda la capacidad de Guillén para facilitar la confluencia de las opiniones de los cuatro firmantes. “En un trabajo así, poner de acuerdo a cuatro personas no es sencillo, pero con él no costó nada, porque es una persona que planifica muy bien y optimiza el tiempo de trabajo, no se pierde en disquisiciones metafísicas teóricas que no van a ningún lado”, recuerda.

“Mauro Guillén es muy práctico, tiene las ideas muy claras y sabe cómo sacarlas adelante. Es un genial coordinador y trabaja muy bien en equipo, siempre ayuda mucho a las personas con las que colabora”, añade Sánchez Lorda. Unas cualidades que le van a venir muy bien para su futuro desempeño como presidente de la Fundación Princesa de Asturias.

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