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Raphael sigue siendo aquel en Avilés

El cantante andaluz inicia su gira nacional en el pabellón de La Magdalena ante 2.500 personas: “Resistiré hasta el fin”

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En imágenes: el concierto de Raphael en Avilés María Fuentes

Raphael lo dejó claro desde el comienzo de su concierto de anoche en el pabellón de La Magdalena de Avilés: “Renaceré / igual que el ave fénix”. Y siguió: “Vivir así es morir de amor”. Que “ya no puede más”. Pero solo era una canción. Una más de las que incluyó en las dos horas y pico que el cantante andaluz protagonizó a todo meter en Avilés. Y se llevó los aplausos y las aclamaciones de 2.500 personas que sonaron enormes en la mayor sala de conciertos de Asturias.

Raphael sigue siendo aquel en Avilés

El astro de Linares inició en la villa avilesina su nueva gira española: la de sus primeras seis décadas sobre los escenarios y que llama “Pa’lante”. Se trata de la cita cultural más importante del año en Avilés y que le ganó el pulso a la final de la Champions Leage. El montaje que se trajo Raphael fue enorme: pantallón, orquesta y piano de cola. Cuando tocó decir “lo que digan los demás”, la pantalla se convirtió en casi un vídeo cibernético. El respetable público se rindió en la segunda canción: palmas, pantallas de móviles en ristre.

Raphael sigue siendo aquel en Avilés

“Mi gran noche” la cantó a medias con las 2.500 personas que abarrotaron La Magdalena. “¿Qué pasará? ¿Qué misterio habrá?”. Todos, los del coro, Raphael y la organización lo supieron: la de anoche fue una “gran noche”. Aunque empezó de día, con los rayos del crepúsculo colándose por las ventanas del pabellón. “Qué voz y qué poderío... una hora sin parar”, dijo. Y todavía le quedaba otra más.

Antes de interpretar el “Resistiré” del Duo Dinámico y de la pandemia –que nunca había hecho hasta ahora– la platea gritó: “Ra-pha-el-Ra-pha-el”. “Resistiré siempre. Hasta el fin”, dijo con el pabellón puesto en pie. Pero no fue el final de la noche posrafaelita. “Qué sabe nadie” le dijo a u público devoto: no todos los días hay un astro como Raphael sobre la escena. Sobre todo, si al final regala su “Yo soy aquel” versión disco. “Aquel que reza cada noche por tu amor”. Pero faltaban los bises. Y faltaba “Escándalo”. Así que el desmelene del personal llegó cuando empezaban a echar de menos el conciertazo de Raphael. “Les quiero”, les dedicó. Y concluyó: “Siempre he contado con el apoyo de los asturianos. No sé si saben que empecé en Asturies y 60 años después vuelvo a Asturias”.

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