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Noemí Pinilla-Alonso Astrofísica ovetense, investigadora del Instituto Espacial de Florida y directora científica del observatorio de Arecibo (Puerto Rico)

“Del telescopio espacial James Webb esperamos mucho: revolucionará nuestra forma de entender el Universo”

“Nada me alegraría más que Asturias participase en el proyecto; estoy interesada en sus experimentos sobre hielos similares a los que podemos encontrar en el Sistema Solar”

Noemí Pinilla-Alonso, que recibió en 2019 el premio “Asturiana del mes” de LA NUEVA ESPAÑA. | LNE

Noemí Pinilla-Alonso es astrofísica, directora científica del emblemático observatorio de Arecibo (Puerto Rico), destacada investigadora planetaria del Instituto Espacial de Florida y... asturiana. La astrónoma ovetense estará esta semana en su tierra natal para buscar colaboraciones e impartir dos charlas en la universidad en la que estudió Física e inició su sueño de explorar el Universo. Pinilla-Alonso ha participado en varias misiones de la NASA y ahora lidera uno de los programas de observación –llamado “DiSCo”– del James Webb, el mayor telescopio espacial de la historia, que comenzará a tomar imágenes del Sistema Solar el próximo verano.

–Vuelve a su Asturias natal, pero por trabajo…

–Volver a Asturias es siempre un placer, aunque implique trabajo. Y sí, vengo a colaborar con el ICTEA (Instituto Universitario de Ciencias y Tecnologías Espaciales de Asturias) y a dar un par de conferencias públicas. Comunicar el nuevo conocimiento es una actividad que me resulta especialmente atractiva. En primer lugar, tiene sentido por el gran componente que tiene la ciencia de financiación pública. También porque es un placer compartir aquello que te gusta con gente a la que le interesa. Y finalmente, porque acerca al científico a la sociedad; nos saca de nuestros cálculos y de nuestras oficinas, nos despoja del aura de “cerebritos” ingeniosos y hace que las nuevas generaciones tengan espejos en los que mirarse y se planteen la ciencia como una posibilidad de futuro.

–La NASA eligió el año pasado Asturias para observar unos asteroides claves para entender el Sistema Solar en el marco de la misión Lucy. ¿Podría tener ahora la región algún papel en el James Webb?

–Eso es lo que quiero averiguar y nada me alegraría más. Por mi parte estoy muy interesada en los experimentos de campo y de laboratorio que el ICTEA hace con hielos similares a los que podemos encontrar en el Sistema Solar. Esos hielos son lo que mi programa “DiSCo” está buscando más allá de Neptuno y el trabajo desarrollado por científicos de la Universidad de Oviedo podría ser una de mis herramientas.

–La revisión final del telescopio espacial James Webb ha demostrado que es capaz de capturar imágenes nítidas y bien enfocadas. ¿Qué esperan de él?

–Muchos datos y muchos descubrimientos que van a revolucionar nuestra forma de entender el Universo en el que habitamos. Espero que se pueda estudiar en detalle las atmósferas de los exoplanetas. ¿Y quién sabe? Quizás descubramos alguno que tenga condiciones de habitabilidad. Espero también que se encuentren respuestas a la pregunta de cómo nacieron las galaxias en nuestro Universo y cómo evolucionan dando lugar a las estructuras complejas que observamos hoy. Como científica planetaria, espero investigaciones detalladas de Urano y Neptuno, dos gigantes sorprendentemente desconocidos en nuestro Sistema Solar y, por supuesto, estudiar el clima de Plutón y Caronte, saber si en algún momento las lunas mayores de Urano tuvieron un océano, y averiguar qué hay en la superficie de los objetos transneptunianos.

–Además de un telescopio, el James Webb es una especie de máquina del tiempo: nos permitirá ver cómo nació el Universo.

–Así es, el Webb va a continuar el legado del telescopio espacial Hubble. Por su diseño específico para ver el Universo infrarrojo y por su gran sensibilidad, el Webb permitirá ver las galaxias y estrellas más lejanas que nunca hayamos sido capaces de observar. La luz que el Webb va a recoger de esas galaxias partió de ellas hace miles de millones de años. Por ello, es como si estuviéramos viendo el Universo tan solo unos pocos cientos de millones de años después del Big Bang o de la gran explosión que supuso su nacimiento.

–Usted se centrará, cómo decía antes, en lo que hay más allá de Neptuno, en el cinturón transneptuniano. ¿Por qué?

–Es una de las mayores y más desconocidas estructuras del Sistema Solar. Sabemos que existen 3.000 cuerpos helados orbitando alrededor del Sol más allá de Neptuno. Son más pequeños que cualquiera de los planetas, incluido Mercurio, y son la fuente de los cometas que nos visitan frecuentemente. Pero es más lo que desconocemos que lo que conocemos. Se estima que existen billones de transneptunianos que aún no hemos detectado, y de los que conocemos, no sabemos su forma, no sabemos si se mueven en pares, como Plutón y Caronte, no sabemos su densidad, decimos que están helados pero tampoco sabemos en realidad de qué están compuestos... Son tremendamente importantes, porque al no haberse agregado para formar un planeta están en un estado primitivo, muy similar al que tenían cuando se originaron hace 4.500 millones de años. Estudiar a los objetos transneptunianos es estudiar nuestro Sistema Solar cuando era un bebé y cuando el agua y las semillas de la vida llegaron a la Tierra.

–Los avistamientos de ovnis volvieron hace unos días al Capitolio de los Estados Unidos. ¿Cree que hay vida más allá de la Tierra?

–Estoy convencida de que hay muchas formas de vida fuera de nuestro Sistema Solar, casi tanto como estoy convencida de que eso no tiene nada que ver con lo que durante toda la vida se han llamado ovnis.

–Tras el colapso del radiotelescopio de Arecibo, ¿estamos más expuestos a asteroides peligrosos?

–Sí que lo estamos. Con la desaparición del radar de Arecibo el mundo entero ha perdido una herramienta inigualable, de momento, para la determinación de las órbitas de los asteroides potencialmente peligrosos para la Tierra. Además, no hay nada planificado que pudiera estar disponible en la próxima década, que pudiera tan siquiera igualar esa herramienta. No obstante, hay mucho trabajo que la comunidad internacional hace día a día con instrumentación óptica para descubrir y catalogar todos los asteroides con potencial para dañar la vida en la Tierra, así que no tenemos mucho que temer.

–¿Cómo se ve desde Florida el trabajo que hace el ICTEA y la Universidad de Oviedo en el campo del espacio?

–Se ve como un grupo muy diverso y muy activo. He tenido noticias, a través de publicaciones especializadas internacionales, de su participación en la detección de planetas extrasolares, en física de partículas, en astrogeología, incluso sé de su interés en minería de asteroides. Este último campo, los recursos espaciales, tiene mucho futuro. La carrera espacial está en una nueva etapa de creciente actividad, una especie de renacimiento más democrático que lo que hubo en los años 60, con tan solo había dos participantes. Hoy en día, la posibilidad de explotar los recursos en la Luna, Marte o los asteroides es un catalizador de proyectos científicos y tecnológicos muy potente, que pueden culminar en patentes, descubrimientos y puestos de trabajo. Asturias, con su experiencia en minería, en investigación de materiales y en explotación de recursos naturales, podría jugar un papel muy importante en las próximas décadas si es capaz de poner todo esto al servicio de la ciencia.

Pinilla-Alonso dará dos conferencias: el martes en Oviedo y el jueves en Gijón

Invitada por el Instituto Universitario de Ciencias y Tecnologías Espaciales de Asturias (ICTEA), la investigadora Noemí Pinilla-Alonso impartirá dos charlas la próxima semana en la Universidad de Oviedo. La primera de ellas tendrá lugar el martes, día 31, a las 18 horas en la Escuela de Minas de Oviedo. Y la segunda, el jueves, día 2 de junio, a las 18 horas en el planetario de la Escuela de Marina Civil de Gijón. Las dos charlas llevan por título “El James Webb y DiSCo: un telescopio dorado al servicio del estudio de nuestro Sistema Solar”.

En ellas, según explica el director del ICTEA, Javier de Cos, “Noemí Pinilla nos hablará sobre los Objetos Transneptunianos (TNOs), sobre el telescopio espacial James Webb y también sobre DiSCo, el gran programa de observación que lidera y que durante los próximos años ocupará a más de una decena de científicos planetarios para averiguar la composición de la superficie de los TNOs”. Para asistir a ambas conferencias, es necesario reservar plaza en la siguiente página: https://bit.ly/3Mwxq5f.

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