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"Hay mucha presión, nos jugamos la estabilidad", aseguran los maestros asturianos que aspiran a lograr una de las 398 plazas fijas

Los aspirantes primaron el descanso al repaso en el último día de estudio antes de las oposiciones de hoy

Parte de los opositores del primer examen, en la Feria de Muestras. | Juan Plaza M. C.

Un poco de repaso, sí, pero ante todo desconexión. Así fue para muchos opositores al cuerpo de Maestros el día de ayer, previo a la gran prueba, que reunirá hoy a 6.459 profesores para 398 plazas. Entre sus prioridades estaban salir a tomar el aire y acostarse pronto para levantarse frescos y afrontar el inicio del proceso selectivo con «optimismo». «Hay que confiar en la preparación que llevas detrás y en todo el esfuerzo hecho», afirmaron a LA NUEVA ESPAÑA seis aspirantes, que cuentan en este reportaje su entrenamiento.

Pablo García Roche, mierense de 25 años, no es capaz de dejar los nervios a un lado. «Sé a lo que me enfrento y lo que todo ello puede acarrear. Es mucha presión; me juego la estabilidad en mi trabajo», asegura este maestro que hoy hará el examen por la especialidad de Primaria. Lleva dos cursos como interino y actualmente trabaja en el colegio Teodoro Cuesta de Mieres. A pesar de dar clases, su rutina de estudio es intensa: ha dedicado a la preparación de las oposiciones entre cinco y seis horas diarias.

«Siempre intento aprovechar al máximo las mañana pese a que trabajo en ese horario. Habitualmente, estudio de pie, moviéndome en la habitación (mi lugar de estudio), ya que afianzo mejor los conceptos. Por la tarde retomo la misma dinámica y, a continuación, escribo un breve esquema de lo estudiado. Intento evitar todo tipo de distracciones como el uso del móvil, ruidos... Por la noche reviso un poco los esquemas para comprobar que lo tengo todo redactado y no se me olvidó nada», describe. García Roche le dio ayer un último repaso a los temas y a partir de ahí... Tocó descansar. «Posiblemente salga de tarde a tomar algo y despejar un poco la mente, nada del otro mundo; iré pronto para casa, cenaré y me dormiré pronto», cuenta.

Cristina Alonso Martínez, madrileña de 39 años aunque afincada en Asturias desde hace más de una década, no ha podido dedicarle en esta ocasión mucho tiempo a los libros. Trabaja y tiene un hijo de 2 años. «Es él (su bebé) el que ha determinado mi rutina de estudio. Mi idea era estudiar a última hora de la tarde una hora, pero me ha resultado muy difícil. Un día se me ponía malo, otro tenía que hacer trabajo del cole...», comenta. Aun así, esta maestra de Infantil va tranquila al examen. «Hoy (por ayer) leeré algo del temario por la tarde, luego me iré a casa a atender a mi hijo y espero tener una noche tranquila (se ríe). Para despertarme temprano e ir a la prueba con fuerzas, optimismo y ganas de hacerlo lo mejor posible», señala. En su caso, es el momento de demostrar «los conocimientos y la experiencia que tengo», después de llevar diez años en el Principado como interina. ¿Su secreto para mantener los nervios a raya? «Ir paso a paso, vivir el momento, hacer lo que te corresponde en cada día y no pensar más allá, en qué pasará si sale este tema u otro, en el próximo sábado...», contesta.

Beatriz Coto Suárez, mierense de 33 años, va por Pedagogía Terapéutica y lleva desde octubre preparándose para el examen. Trabaja, pero solo a media jornada para poder dedicarle el mayor número de horas posibles al estudio. Su táctica es «aprovechar cada momento libre, siempre llevar una libreta en el bolso para consultarla e ir afianzando definiciones importantes». Coto se entrenó para la prueba de hoy en una academia y asegura que es clave «confiar» en el preparador, que en su caso, además, fue de «diez». Otra clave, apunta, es «tener un planning de trabajo, con un calendario muy claro para saber qué tema hay que estudiar cada día».

Esta maestra hace hincapié en el descanso. «Al final preparar las oposiciones es otro trabajo y también hay que encontrar momentos para desconectar. Yo me tomé libres los domingos hasta este último. Igualmente, intentaba descansar la mañana o la tarde del domingo». Ayer guardó los apuntes a las siete de la tarde. Ya no hubo más repaso. «Iré a dar un paseo, a tomar algo en una terraza para que me de el aire y cenaré con mi hermana que me da mucha tranquilidad. Volveré pronto a casa para dormir pronto o al menos intentarlo», comenta. Aunque es de personalidad «nerviosa e insegura», Beatriz Coto intentará hoy «pensar en positivo y concentrarme al máximo una vez empiece el examen». 

En casa de Richard Taylor, madrileño de 33 años y aspirante por Inglés, ayer no se estudió. «Repasé un poco los índices de los temas y alguna referencia bibliográfica que pueda ser interesante mencionar, pero poco más. Habrá que ir a la cama pronto para levantarse con tiempo de sobra y evitar imprevistos mañana (por hoy)», manifiesta. Su clave para hacer un buen examen es «conocer el formato», y para eso están los simulacros. Él participó en varios. «No es lo mismo que hacerlo en casa o en una biblioteca. Hay que verse con más gente que va a lo mismo, esperar instrucciones, el sorteo, que te vayan avisando del tiempo que te queda...». ¿Y para frenar los nervios? Lo mejor, opina, es confiar en dos factores: «El primer, la preparación que llevas detrás y todo el esfuerzo que has hecho, y la segunda, la lectura del tema, porque ahí muestras capacidades que por escrito no puedes, y tiene su propio peso en el resultado».

Gonzalo Bengoa Menéndez, ovetense con 24 años de experiencia, se enfrentará a la prueba por Pedagogía Terapéutica y subraya que tener una rutina de estudio es «fundamental». «No se pueden preparar unas oposiciones de otra manera. Madrugar mucho y sacar horas de estudio también durante la tarde. El descanso es igualmente importante, así que los domingos me los tomé como día libre. Hay que tener mucha constancia», expresa. Mientras otros apuraron a estudiar, Bengoa decidió ayer desconectar. «Iré a un concierto de música de mis hijos e intentaré no hablar del procedimiento selectivo, aunque esto último es imposible porque hay mucha gente que está pendiente y te trasmite los ánimos para mañana. Cenaré en familia temprano, veré una película e intentaré dormir más horas que estas últimas semanas», declara.

Rocío García Vijande, luarquesa de 25 años, lleva como interina desde 2019 pero «con poca puntuación», admite. Así ha preparado estas oposiciones a conciencia, aunque trabajando a la vez. «Estudiaba por las tardes cuando volvía de trabajar y los fines de semana. El sábado por la mañana iba a una academia, así que continuaba por mi cuenta por la tarde y el domingo», indica. Ayer priorizó el relax. «Fui a la playa y antes de dormir repasaré todos los temas», apunta al tiempo que reconoce que dejar a un lado los nervioso es difícil. «En mi caso me funciona salir de casa e ir a un sitio que me guste y relajarme; por ejemplo, ir a la playa y volver con las pilas cargadas», concluye.

Los opositores a Educación Física, los que más difícil lo tienen para sacar plaza

Más de 6.000 aspirantes, 890 examinadores, ocho sedes y dos horas de prueba teórica. Esos son los grandes números de las oposiciones a Maestro que empiezan hoy en Asturias, coincidiendo con la mayoría de comunidades autónomas. Hay 398 plazas fijas para siete especialidades: Educación Infantil (107), Inglés (86), Educación Primaria (81), Pedagogía Terapéutica (59), Audición y Lenguaje (27), Música (27) y Educación Física (11). Según datos de la Consejería de Educación, la ratio media de opositores por plaza es este año de 17. Los que lo tendrán más difícil serán los de Educación Física (55 profesores pelearán por cada puesto ofertado) y, por el contrario, los que lo tendrán más fácil serán los de Inglés y Música, con una ratio de 10.

Los 6.459 opositores inscritos están llamados hoy, en la mayoría de las sedes, a las 9.15 horas. Las ubicaciones son: la Escuela Politécnica de Ingeniería de Gijón, el CIFP Sectores Industrial y Servicios de la Laboral, el IES Aramo de Oviedo, el campus universitario del Cristo y los institutos avilesinos Virgen de la Luz y Carreño Miranda. Los aspirantes tendrán que esperar en las aulas 45 minutos a que empiece el examen teórico, la primera de las pruebas de las que consta este proceso y que está previsto que acabe antes del 20 de julio. Durante este tiempo de espera en las clases, se procederá al sorteo (a las 9.40 horas) de los temas. Una vez hecho, se anunciarán los dos títulos que salieron al azar y que se escribirán en las pizarras de cada aula. Los maestros dispondrán de folios en blanco para desarrollar uno de esos temas, el que elijan, el que mejor lleven preparado.

El comienzo del examen está marcado a las 10.00 horas y quienes solo vayan a firmar (para mantenerse en la lista de interinos) deberán permanecer al menos 30 minutos en la sede de la prueba. El final está fijado para las 12.00 horas. Pero ahí no acabará todo. Las oposiciones continuarán al sábado siguiente (en algunos casos, hay cambios de sedes), con la segunda prueba escrita, esta más práctica. Posteriormente, a partir del día 27, los aspirantes leerán ambas partes ante un tribunal. Y quienes consigan más de un 5, pasarán a la segunda fase de la oposición, que es la defensa de la programación y la unidad didáctica. El último filtro es el concurso de méritos.

1.054 profesionales

Según cifras de la Consejería de Educación, en el desarrollo de estas oposiciones están involucradas 890 profesores de carrera (445 titulares y 445 suplentes), 6 profesionales de la Consejería de Educación que llevan trabajando en el proceso intensamente desde el pasado mes octubre, y 158 colaboradores. Es decir, aparte de los opositores a una plaza fija, esta macroprueba moviliza a un total de 1.054 personas. Entre los aspirantes, los más numerosos son los de la especialidad Infantil: 1.871 para 107 plazas. Y los menos, los de Música: 255 profesores para 27 puestos. Todo está listo para que miles de maestros peleen por su futuro.

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