Eran 5.043 aspirantes para optar a 398 plazas de maestro. En ese contexto –en el que la participación fue del 77,63 por ciento, con 6.469 inscritos– comenzaron ayer las primeras oposiciones de docentes desde el pasado 2019 en las ocho sedes del Principado de Asturias, repartidas entre Oviedo, Gijón, Avilés y Mieres. A la Universidad Laboral de Gijón –sede para los candidatos en la especialidad de Educación Física– acudió Lydia Espina, consejera de Educación, quien dio ánimos en los pasillos antes de la primera prueba estipulada: “Nos hace falta gente muy preparada y estamos esperándolos con los brazos abiertos”.

En primer término, Lydia Espina y Javier Cueli, director general de Enseñanzas Profesionales, conversando con David Blanco, presidente del tribunal número 1 de Educación Física, ayer.

Lo vivido ayer a las puertas de la Laboral una vez terminado el examen fue una mezcla de emociones. Tras mucho esfuerzo e incluso años de preparación, entre los 598 opositores que concurrían a once plazas para la especialidad de Educación Física se mascaban los nervios, la tensión y cierto alivio, fruto de haber terminado por fin el examen para el que tanto tuvieron que prepararse. “Traje una tila en un termo para ir más calmado”, apuntaba Jorge López, vecino de Soto del Barco, de 24 años. “Siento como si me hubiera pasado un autobús por encima de toda la tensión que llevaba”, reconocía por su parte Miguel Sánchez, también de 24 años y vecino de Piedras Blancas (Castrillón).

Uno de los docentes responsables de supervisar la prueba explica las instrucciones previas al examen a varios opositores, ayer, en un aula de la Universidad Laboral de Gijón. | Fernando Rodríguez

Si buen para muchos fueron sus primeras oposiciones, otros ya contaban con experiencia previa en este tipo de prueba. En el caso de Natalia Moñino, de 40 años y residente en Perlora (Carreño), fueron las quintas. “Me presenté en 2007, 2009, 2011, 2019 y ahora en 2022. Todas me fueron bien, con una nota superior al ocho. Me gustaría optar a plaza, pero si no lo logro el objetivo es ir subiendo en la lista”, explicaba Moñino a la salida del primer examen de las oposiciones. Para David Fernández, de 30 años y vecino de Lugones (Siero) eran las cuartas: “Me presenté en Madrid en 2015 y en Valladolid al año siguiente, pero las dos las suspendí. En 2019 me volví a presentar en Asturias y saqué un siete. A ver este año qué tal”. Aunque no descarta hacerse con una de once plazas su principal meta es mejorar la nota y subir en la bolsa. En cambio, Iris Fernández –de 30 años y residente en Tineo– no espera sacar plaza. Fue la segunda vez que se presentó a las oposiciones: “Solo espero aprobar y entrar en bolsa, porque está muy difícil”. El último año intensificó su método de estudio y a un mes vista “estudiaba como una loca”. La tinetense recuerda que la semana previa “me dediqué a dar paseos y repasar mucho. Tenía la sensación de un bloqueo mental y de que no me acordaba de nada. Me resultó muy frustrante”. No obstante, habló con más compañeros y se dio cuenta de que no era solo una sensación suya: “A ellos también les pasaba y me quedé algo más tranquila”.

La de ayer fue la primera de las pruebas a las que se enfrentarán los aspirantes a una plaza fija en el cuerpo de maestros. Ahora toca recargar pilas para la siguiente, que tendrá lugar el próximo sábado 25 de junio y consistirá en el desarrollo de un caso práctico para las diferentes especialidades. “Para nosotros es muy importante enriquecernos de buenos docentes que cada día aporten a nuestros sistema educativo”, apuntó la titular de Educación, Lydia Espina, quien admitió como “fundamental” que “los trabajadores estén motivados y se dignifique su labor docente”. Por especialidades, el número de inscritos y plazas habilitadas fue el siguiente: Educación Infantil (1.871 para 107), Educación Primaria (1.646 para 81), Pedagogía Terapéutica (845 para 59), Inglés (822 para 86), Educación Física (598 para 11), Audición y Lenguaje (422 para 27) y Música (255 para 27).