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Plástica a dúo en el Museo Evaristo Valle: Miguel Galaron y José Ferrero inauguran una exposición con 50 obras en las que mezclan fotografía y óleo

"Música a dos voces o un cuarteto de cuerda es común, pero lo que hacemos nosotros no", resaltan los artistas de la muestra "Viajes de ida y vuelta"

Por la izquierda, en primer término, Galano y Ferrero, durante la inauguración de la muestra. | Marcos León

“Música a dos voces o un cuarteto de cuerda o una orquesta sinfónica es común, pero la pintura y la fotografía son mundos de solitarios. No conozco antecedentes de experiencias como esta. Tuvimos que vencer esa cosa fuerte que tenemos de solitarios, cada uno encerrado en su torre, para cantar a dúo. Ahora será el espectador el que diga como suena la canción”. El pintor Miguel Galano hacía ayer esta reflexión sobre su obra conjunta con el fotógrafo José Ferrero, en la que en un mismo papel conjugan imágenes fotográficas con técnicas de óleo, carbón, lápices o collage. Un trabajo en el que empezaron a experimentar hace 26 años y ha dado sus frutos en cerca de un centenar de obras, de las que 50 se pueden ver en la exposición que ayer inauguraron en el Museo Evaristo Valle de Gijón, con la asistencia de numeroso público.

Parte de los asistentes a la inauguración, con Galano en el centro. | M. León

La mayor parte de estos trabajos son posteriores a 2018, año en el que consiguieron los resultados que buscaban y que les permitió realizar al año siguiente una primera exposición, más modesta, en la localidad bretona de Lamballay. La muestra que se puede visitar hasta el 4 de septiembre en el Evaristo Valle se titula “Viajes de ida y vuelta”, dado que el proceso creativo de las obras se iniciaba bien con alguna forma abstracta plasmada por el pintor o con una imagen tomada por el fotógrafo y luego el papel iba y venía de un estudio a otro, solapándose nuevas aportaciones, hasta que quedaba resuelta la propuesta inicial.

La imagen fotográfica se obtenía aplicando emulsión sobre un papel de grabado o dibujo. Un proceso creativo en el que “me llevé muchas sorpresas al ver como lo que yo plateaba como una roca, él lo convertía en nube, por ejemplo”, cuenta Galano.

José Ferrero explica que en las imágenes que componen la exposición, “el territorio común es el paisaje marino, pero realmente acaban siendo una proyección personal, íntima de cada uno, porque se parte de una imagen inacabada, abstracta, que se acaba convirtiendo en algo que no existe, que no es real, en un escenario. Parecen paisajes, porque hay un horizonte y una estructura vegetal o de roca, pero realmente son escenas interiores que tú proyectas sobre el papel”.

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