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¿Deberes escolares sí o no en verano? Esto es lo que dicen los expertos asturianos

Los psicólogos asturianos defienden que las vacaciones estivales son para que los escolares "se diviertan, sean creativos y, si es posible, lean": "Mal haríamos si necesitamos utilizar el tiempo de descanso para que finalicen aprendizajes que no han sido capaces de asegurar en diez meses"

Un alumno de primaria hace los deberes Europa Press

Deberes escolares durante el verano, ¿sí o no? Los expertos asturianos tienen clara la respuesta: no, nunca hay que obligar a los niños a estudiar durante sus vacaciones. "Es suficiente con el curso escolar; no es admisible que tengan que seguir trabajando aspectos académicos durante los meses de descanso", aseguran José Carlos Núñez Pérez, catedrático de Psicología Evolutiva y de la Educación de la Universidad de Oviedo, y Rubén Fernández Alonso, técnico de la Consejería de Educación y profesor asociado del departamento de Ciencias de la Educación.

En líneas generales, los dos especialistas consultados por LA NUEVA ESPAÑA defienden que el periodo estival es tiempo para que los niños y los adolescentes se diviertan, sean creativos y se plateen en todo caso alternativas a los deberes como la lectura. "Yo a los padres les diría que procuren que sus hijos en verano lo pasen lo mejor que puedan, que descansen académicamente y que no se aburran. Y si es posible, que lean todo lo que puedan", dice José Carlos Núñez. El también decano de la Facultad de Psicología despeja de esta forma las dudas que tienen muchas familias en torno a las tareas escolares ahora que ha acabado el curso y que los estudiantes empiezan dos meses de largo descanso.

Núñez tiene claro que, después de haber trabajado duro durante diez meses, el verano debe ser un periodo de descanso para los alumnos. "El tiempo de verano debe ser un momento en el que los niños y adolescentes desarrollen y maduren todos los ámbitos de su personalidad, que han dejado algo de lado durante el curso académico", comenta. "Mal haríamos –añade– si necesitamos utilizar el tiempo de descanso estival para finalizar aprendizajes que no hemos sido capaces de asegurar durante diez meses". Y dice más: "Lo que no es admisible es que los niños y adolescentes tengan que seguir trabajando aspectos académicos en verano; esto debería ser atendido durante los meses de colegio. Es suficiente el curso escolar, sin necesidad de tener que someter a niños y niñas, y a sus familias, a tiempos académicos extra".

Por su parte, Rubén Fernández Alonso cree que los deberes en vacaciones dependen de tres aspectos. El primero, las características del estudiante (motivaciones e intereses). El segundo, su situación académica; es decir, cómo le va en los estudios, si presenta o no dificultades puntuales. Y tercero, de la capacidad y posibilidades de apoyo familiar. Dicho esto, "es importante entrenar el ‘músculo gris’". Eso sí, de forma diferente al resto del año. El experto pone varios ejemplos: "Plantearse hacer un diario, planificar un viaje o una excursión, hacer una receta...".

Con respecto a las voces que advierten de que las tareas escolares durante el periodo estival podrían contribuir a acrecentar las diferencias sociales entre aquellos alumnos que tienen ayuda en casa y los que no cuentan con ningún tipo de apoyo, José Carlos Núñez dice que "las diferencias son debidas a que el sistema educativo no es capaz de atender correctamente a la diversidad de necesidades". Los expertos aclaran que el problema no está en los deberes en sí. "Son una estrategia que los profesores utilizan para que los estudiantes se den cuenta de dónde tienen dificultades", puntualizan. Por ello, dicen, "lo ideal sería, como diría David Ausubel , conocer lo que tus alumnos saben y enseñar en consecuencia, una educación personalizada al alumno".

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