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El Alma de Asturias, en Netflix: recorremos con el director los paisajes asturianos de su nueva serie

La plataforma estrena mañana la nueva obra de el director Sergio G. Sánchez, rodada íntegramente en el Principado

Asturias vuelve a ser un plató. Netflix tendrá mañana un nuevo paisaje "de fábula". La plataforma estrena el 19 de agosto a nivel mundial Alma, la nueva serie de ficción dirigida por Sergio G. Sánchez con un cierto "aire de cuento" y rodada íntegramente en el Principado. Asturias ha encajado a la perfección con las más de treinta localizaciones a las que el director ha recurrido para desarrollar la trama. "Si haces la cuenta, eso significaba que cada semana teníamos que hacer dos o tres traslados", explica Sánchez. 

Al director de la serie el plató no le era ajeno. Nacido en Oviedo abandonó la ciudad a los quince años para vivir en Estados Unidos, donde estudió cine. Pero siempre tuvo presente su tierra a pesar de que cuando acabó su formación "aquí no había trabajo". Luego llegaron las filmaciones al rededor del mundo y la excusa de los rodajes se convirtió en un habitual para volver a su casa: "Ya habíamos rodado aquí 'El Orfanato' y 'El Secreto de Marrowbone'. Ahora hemos podido dar vida a Alma". 

Momento de la grabación en Asturias QUIM VIVES / NETFLIX

Sánchez llevaba toda su carrera peleando por traer producciones a su tierra y en esta ocasión contó con el apoyo total de Netflix y de sus productoras, Sandra Hermida y Belén Atrienza; y con la ayuda de la Asturias Paraíso Natural Film Commission. Así consiguió mover al equipo a la zona para un rodaje de 20 semanas -de las cuales seis se desarrollaron con dos unidades de rodaje a la vez-. 

El rodaje, de 20 semanas, se desarrolló en 30 localizaciones diferentes por toda la comunidad

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La trama transcurre principalmente en Luarca y en la zona del refugio de Brañagallones (Caso). Pero hay más. Entre las treinta ubicaciones escogidas por Sánchez, el director destaca lugares como los Lagos de Somiedo, la Cueva de Ardines, en Ribadesella, o Llanes. Al hablar, Sergio G. Sánchez lo cuenta todo con cierta cautela por miedo a desvelar sorpresas: "Me atrevería a decir que puede que haya algún asturiano que vaya a descubrir paisajes muy remotos que no conoce". 

A la izquierda, el director asturiano Sergio G. Sánchez. A la derecha, Mireia Oriol como Alma LANDER LARRAÑAGA / NETFLIX

La nueva serie de Sánchez es una excepción dentro del mercado. Hasta ahora no había habido en el Principado un rodaje de este calado. "Es muy difícil encontrar a un equipo completo en Asturias, lo que hace que tengas que traerte a mucha gente de fuera", relata. Y es que muchos de los profesionales necesarios para este tipo de trabajos no pueden ganarse el pan en Asturias todo el año. "Para una persona que construye a decorados, para un actor o un especialista en fotografía, la oferta en Asturias es tan limitada que necesariamente quien se quiera dedicar a esto tiene que irse fuera". Según datos del Ministerio de Cultura y Deporte, Asturias alberga siete de las 402 empresas productoras de cine que hay en total en España. "Hay pequeñas productoras que hacen sus programas o algunos cineastas que son casi francotiradores, que trabajan por su cuenta intentando levantar esto", añade Sánchez.

Producto de la casa

Alma estaba ya pensada desde el primer momento para llevarse a cabo en Asturias, por lo que Sánchez optó por una estrategia que abaratara costes: tirar del producto local.

"El 80 por ciento de los actores que salen en la serie son asturianos", comenta el director ovetense. Encontrar símiles con la realidad social, sin embargo, será más complicado entre quienes vean la serie. En la ficción se construye un universo con personajes que van desde las clases sociales más bajas hasta "gente de muy buena familia" que no tienen nada que ver con la realidad asturiana. 

Uno de los empeños de Sánchez ha sido apoyar al mayor número posible de jóvenes cineastas: "Teníamos a más de 20 personas trabajando en los departamentos de dirección y producción que acaban de terminar los módulos de audiovisual. Para ellos ha sido una oportunidad muy especial poder rodar esta serie, tener su primer trabajo en Asturias", explica. Alma les abrió camino y luego algunos consiguieron nuevos trabajos en largometrajes como "La Sociedad de la Nieve".

Kike Maíllo, director del episodio 9, dando indicaciones LANDER LARRAÑAGA / NETFLIX

Un aliciente especial

A Sánchez no le costó convencer a sus productoras -Sandra Hermida y Belén Atrienza-, de traerlas a su tierra. "Asturias es muy acogedora, muy abierta y aquí se ayuda siempre todo lo posible, además de que el paisaje es muy agradable", cuenta. Del inicio de las grabaciones de Alma hace ya tres años. Fue en plena pandemia. En este caso, el Covid se convirtió en un aliciente especial y esta fue una de las primeras series que volvieron a grabar tras la paralización que supuso el confinamiento.

"En aquel momento, Asturias era el rincón más libre de virus de toda España. Esto también nos aportaba una capa de tranquilidad que no nos relajó porque igualmente teníamos que tomar todas las medidas y precauciones para que nadie se contagiase", recuerda el director. 

La situación sanitaria en aquel momento requería de más estrategias de las habituales, por lo que pudiera ocurrir. "Siempre había un plan A, un B y un C y por culpa del Covid teníamos hasta dos más adicionales. La mayor dificultad que ha tenido rodar en pandemia ha sido que gran parte de la energía y del tiempo que normalmente dedicas a pensar exclusivamente en la serie teníamos que dedicarlo a prever este tipo de eventualidades", explica el director.

La dificultad de trabajar en Asturias, además de la falta de producción, reside en el cambio constante de tiempo, comenta Sánchez: "Es siempre un gran reto, especialmente para los directores de fotografía que tienen que ver como la luz varía todo el rato mientras estás rodando una escena que luego en el montaje va a ir en continuidad. Hay que tener mucha previsión y también estar un poco preparados y rodar de una manera que te permita acomodar esos cambios tan rápidos", relata. 

Mireia Oriol en la grabación de la serie QUIM VIVES / NETFLIX

Un escenario fantástico

"Soy muy poco fan de revelar las tramas de las historias porque creo que eso le resta disfrute al espectador, así que prefiero que sean ellos los que la descubran por sus medios", responde Sánchez cuando le preguntan qué cuenta la serie. Considera que sus historias son como muñecas rusas, que se contienen unas dentro de otras según avanza la trama. La serie, disponible para los usuarios de Netflix a partir del día 19 de agosto, "muta" a la par que el género, inespecífico, y se desarrolla como un árbol que se va ramificando desde el punto de partida.

En este caso, ese principio cuenta la historia de un grupo de amigos en último año de instituto que sufre un accidente de tráfico a la vuelta de un viaje. Varios de ellos pierden la vida en el siniestro y otros salen con traumas y consecuencias severas. "Vamos siguiendo las vidas de todos los chicos y ahí es donde la trama se va ramificando, van apareciendo sitios que no puedo revelar porque sería arruinar la experiencia", resume su director. El único secreto que se atreve a revelar es que Asturias sale siempre bien parada.

Un territorio que ya enamoró a otros directores

El Principado se ha convertido en los últimos años en una localización a la que cada vez más producciones recurren aunque el paisaje pero que ya se había consagrado en el cine hace treinta años. En el año 1982 el director José Luis Garci estrenó "Volver a empezar", y consiguió un Óscar para la ciudad de Gijón.

En el caso de Sergio G. Sánchez -director de Alma, la nueva serie de Netflix rodada en Asturias-, esta no era la primera vez que sus equipos de trabajo trasladaban sus rodajes a su tierra natal. En 2007, el ovetense fue el guionista principal de "El Orfanato", primer largometraje de Juan Antonio Bayona. Esa película convirtió el Palaciu de Partarríu, en Llanes, en su escenario princpoial. La idea de Bayona partió de un cortometraje de terror dirigido por Sánchez, que en este caso se convirtió en guionista, en el año 2000. 

La Naviellea, en Gijón, fue el escenario para 7337, una producción de 17 minutos ambientada en el año 1973 y con un argumento similar. 

Diez años después Sánchez consiguió traer a Asturias "El Secreto de Marrowbone" su ópera prima.  El director recurrió entonces al Palacio de Arango, Pravia, para la casa Marrowbone; la antigua fábrica de armas de la Vega, Oviedo, para recrear la biblioteca y el pueblo que simula la costa del noreste de Estados Unidos; y la playa de Xagó, Gozón.

La comisión cinematográfica de Asturias, Asturias Paraíso Natural Film Commission, colabora desde el año 2016 con aquellas producciones interesadas en traer sus rodajes al Principado. 

Recientemente, ha colaborado con "Bajo la piel de lobo", del también asturiano Samu Fuentes; MAUS, del ovetense Yayo Herrero; la exitosa serie de Movistar "La zona", de los hermanos Alberto y Jorge Sánchez-Cabezudo; Lo que arde, de Oliver Lax; o "Si yo fuera rico", dirigida por Álvaro Fernández Armero, rodada íntegramente en Gijón.

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