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REVOLUCIÓN EN LA SELECTIVIDAD

Menos exámenes y una prueba de "madurez académica": así es la nueva EBAU que a Asturias le gusta mucho

La consejera de Educación asturiana, Lydia Espina, alaba el borrador del nuevo plan de Selectividad, que reduce el número de ejercicios e instaura una prueba que evalúa las competencias de los alumnos

Alumnos en una jornada de la EBAU en Avilés. María Fuentes

El Gobierno ha presentado este miércoles su plan para la nueva Selectividad, más competencial y menos memorística. El borrador del Ministerio de Educación, que han conocido hoy los consejeros de todas las comunidades autónomas, reduce a la mitad el número de exámenes y apuesta por una prueba de madurez académica que evalúe las competencias de los alumnos.

Sobre ese borrador la Consejera de Educación Asturiana ha asegurado que su respaldo es total, y que considera muy adecuados y convenientes esas modificaciones, sobre todo la prueba de madurez.

La propuesta del ministerio encabezado por Pilar Alegría plantea una prueba más acorde con el nuevo Bachillerato de la 'Ley Celáa' (la Lomloe), más competencial y variado. Se trata del mayor cambio de la prueba de acceso a la universidad desde su creación y de la culminación de la reforma educativa iniciada por Isabel Celáa.

Una vez presentado el borrador, el real decreto deberá atravesar el proceso burocrático habitual: pasará por la conferencia sectorial (donde se reúne el ministerio con las autonomías), el Consejo Escolar y el Consejo de Estado. Finalmente, en octubre o noviembre, el Consejo de Ministros lo ratificará definitivamente.

Una introducción gradual hasta el curso 2026/27

El plan contempla un periodo de transición para que tanto los profesores como los estudiantes se adapten al nuevo modelo educativo. De esta forma, la nueva Selectividad comenzará su entrada en vigor de forma gradual en el curso 2023/24 y se completará en el curso 2026/27.

Por tanto, los alumnos que el próximo mes de septiembre comiencen primero de Bachillerato se enfrentarán a un modelo transitorio con cambios más leves respecto al actual; mientras que los que empiecen desde 2º de la ESO para abajo serán los que deban examinarse con el nuevo sistema de Selectividad.

A Lydia Espina le parece también muy conveniente ese proceso de adaptación que se va a llevar a cabo, y rechazó que Asturias quisiera un examen único ya que considera que lo que hay que defender es una prueba "con unas bases más homogéneas de lo que hay ahora", pero que a la vez "respete la idiosincrasia de cada región".

El modelo transitorio

Entre los cursos 2023/24 y 2025/26, los alumnos que se presenten a la prueba de acceso deberán superar un modelo transitorio que contempla un mínimo de cuatro exámenes y un máximo de seis (frente a los cuatro o cinco, y ocho o nueve, respectivamente, del sistema actual). Los cuatro ejercicios obligatorios valdrán un 25% de la nota y consistirán en:

  • Un examen sobre Filosofía y otro sobre Historia de España, ambas asignaturas comunes de Bachillerato.
  • Una prueba obligatoria sobre la modalidad de Bachillerato escogida por cada alumno.
  • Un cuarto examen de nuevo diseño, anticipo de la prueba de madurez académica, centrado en evaluar las competencias lingüísticas, tanto en castellano, como en la lengua cooficial de cada comunidad y de la lengua extranjera elegida.

El nuevo sistema

El nuevo modelo de Selectividad entrará en vigor plenamente en el curso 2026/27. A partir de entonces, los estudiantes deberán completar dos exámenes obligatorios, entre los que se incluye la prueba general de madurez académica; así como un máximo de dos ejercicios opcionales. De esta manera, el nuevo sistema incluirá:

  • Un examen de la materia obligatoria de la modalidad de Bachillerato elegida por el alumno, que valdrá un 25% de la nota.
  • Una prueba general de madurez académica, que abarcará las destrezas de las materias comunes de segundo de Bachillerato (Historia de la Filosofía, Historia de España, Lengua Castellana y Literatura, Idioma extranjero y, cuando corresponda, lengua cooficial). Esta prueba valdrá el 75% de la nota.
  • Un máximo de dos ejercicios opcionales, a escoger tanto entre las materias de la modalidad de Bachillerato cursada por cada estudiante (siempre que sea una asignatura distinta de la del examen obligatorio) como en las comunes.

SE MANTIENEN LA FASE DE ACCESO Y ADMISIÓN

Al igual que ocurre en el sistema actual, en el nuevo modelo las dos pruebas obligatorias constituyen la 'fase de acceso'. En dicha fase, las pruebas suponen un 40% del total de la nota final, mientras que el 60% restante corresponde al expediente académico de Bachillerato.

La segunda parte, denominada fase de admisión, se refiere a los exámenes opcionales. Estas pruebas permiten a los alumnos superar el 10 y llegar hasta el 14 para solicitar plaza en las distintas universidades.

Tal y como sucede en el modelo vigente, serán las universidades las que establezcan el coeficiente que se utiliza para ponderar el peso de estos exámenes opcionales, en función de la carrera a la que solicita ingresar el alumno, La diferencia es que el número máximo de ejercicios baja de cuatro a tan solo dos.

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