Desea que la exposición sea importante para el público. Pero, sobre todo, reconoce que "es una exposición muy emocionante para mí". Lo decía ayer Leonor Navascués, la hermana de José María Navascués, en la inauguración de la muestra que reúne doce obras del artista en la Junta General del Principado de Asturias. Nacido en Madrid, Navascués se mudó pronto a Gijón, donde se crió. "Fue un artista complejo que dejó en apenas diez años de producción una de las obras más importantes a nivel de la plástica que se estaba haciendo en España en aquella época", señaló Alfonso Palacio, director del museo de Bellas Artes de Asturias, de cuyo fondo proceden las obras que ahora se encuentran ubicadas en el vestíbulo del palacio de la Junta General y en la sala Europa. "Un entorno precioso", según Leonor Navascués, quien se reconoció maravillada y emocionada con la exposición. Para Palacio, la muestra es otra forma de que el público se acerque a un artista que "escribió una de las páginas más brillantes de nuestra escultura regional de 1969 a 1979, y una de las más brillantes de la escultura española de esos años".

La exposición nace para enriquecer, en colaboración con el Museo de Bellas Artes de Asturias, las Jornadas de Puertas Abiertas que va a vivir el Parlamento regional. El presidente de la Junta, Marcelino Marcos, precisó que "la Junta quiere ser posibilitadora y difusora", y resaltó "la importancia de "educar en sensibilidad para una inteligencia más perfecta. Darle al arte y a esta sensibilidad artística la importancia que se merece".

Por su parte, Sara Moro, comisaria de la exposición, recalcó que la muestra incluye doce obras "representativas de sus aspectos como artista"; del plano escultórico están representadas sus dos grande series "las maderas negras", piezas de pino báltico con anilina, y "madera + color". Además "hemos escogido los dibujos como tercera gran línea de su trabajo, una de las vías de desarrollo artístico que él más transitó", señaló Palacio, para añadir que "todas ellas son piezas maestras de una artista muy original, muy singular con una obra cargada de misterio, profundidad y humorismo".

En ocasiones , "cómo hacían los griegos", desde el Museo de Bellas Artes reflexionan sobre como sería la obra de Navascués si no hubiese fallecido a los 45 años. "Creemos que seguiría trabajando sobre la línea de su serie 'Madera + Color,' que fue la que quedó más abrupta a raíz de su fallecimiento. Unas piezas que fueron perdiendo color con el paso del tiempo", afirma Palacio quien asegura que el artista hubiera "profundizado en esa línea de los aventamientos más a mitad de camino entre lo escultórico y lo pictórico de pared".

En lo personal José María Navascués era un hombre callado, y así lo recuerda su hermana. "De pequeño era un niño muy tranquilo, luego cambió y era muy extrovertido con el arte". Leonor Navascués rememoró como su hermano pasaba las horas "trabajando en el taller que tenía en casa, en Somió. Estaba todo el día allí dedicado al arte, dedicado a discurrir y a pensar. Era un genio, yo a veces pienso cómo podía montar todo esto".

La exposición, que estará abierta hasta el 31 de agosto, no dejará indiferente quien decida estos días conocer el palacio de la Junta General de Principado en sus jornadas abiertas ya que, como asegura Moro, se trata de una exposición "con la fuerza que su propia obra irradia", pero pensada también "para sorprender, incluso incomoda, pero sobre todo, para hacer disfrutar a quienes las visiten".