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Horizontes vitales

Una verdad relativa: las mujeres no siempre viven más que los hombres

Un nuevo estudio con datos de 200 países a lo largo de más de dos siglos concluye que la brecha de longevidad entre sexos no es tan grande como se presupone y se está acortando en las últimas décadas

Dos ancianos pasean por la ciudad japonesa de Osaka. JORDI JUSTE

Las hembras de gusanos, moscas, perros, ratones o ratas no son más longevas que los machos. Tampoco al contrario. Depende de las condiciones. Pero sí hay una especie animal muy estudiada, los seres humanos, sobre la que todos los datos suelen encaminarse a la misma conclusión: los ejemplares de sexo femenino viven más tiempo que los de sexo masculino. 

Las pruebas se apilan desde hace más de un siglo. El 15 de septiembre de 1912, por ejemplo, el ‘New York Times’ se hacía eco de un estudio basado en las compañías de seguros francesas. “Las mujeres viven 20 años más que los hombres”, tituló el periódico. Ahora mismo, más de un siglo después, el hombre más anciano del mundo, Juan Vicente Pérez Mora, que tiene 113 años y reside en Venezuela, no entraría en la clasificación de las diez personas más viejas, todas mujeres, que encabeza la francesa Lucile Randon con 118 años. La esperanza de vida es de 80,9 años para ellos y de 86,2 años para ellas en España, donde los mayores de 90 años son 409.329 de sexo femenino y 168.136 de sexo masculino, según las últimas cifras del Instituto Nacional de Estadística

El porqué de esta diferencia nunca ha estado del todo claro. El debate sobre si solo obedece a motivos de conducta o también biológicos dura ya décadas, con investigaciones como la publicada el mes pasado en la revista ‘Science’, que imputa la brecha a una mutación muy común del cromosoma Y, que solo tienen los hombres y aumentaría el riesgo de sufrir problemas cardiacos. Así que parece indiscutible. Ellas viven más que ellos.

Hasta ahora. Un reciente estudio viene a desmontar parte de todo lo anterior. Las mujeres no tienen por qué vivir más que los hombres, concluye el trabajo. De hecho, la brecha de longevidad entre sexos es cada vez menor. 

Posibilidades en ascenso

Publicado el pasado miércoles en la revista médica ‘BMJ’, la investigación analiza los datos sobre longevidad de 199 países de todos los continentes entre 1751 y 2020, para acabar concluyendo que los hombres tienen bastantes posibilidades (al menos bastantes más de lo que hasta ahora se pensaba) de sobrevivir a las mujeres. El estudio, señalan sus autores, demógrafos en universidades de Dinamarca, “cuestiona la idea tradicional de que los hombres no viven tanto como las mujeres”. 

El trabajo contiene muchos datos que ayudan a relativizar esa impresión. El principal, que entre el 25% y el 50% de los hombres en los periodos y lugares estudiados sobrevivieron a las mujeres. Es decir, entre uno y dos de cada cuatro han sido más longevos. Aun así, las probabilidades solo se han situado por encima del 50% en casos muy concretos: Islandia en 1891; Jordania entre 1950 y 1954; Irán entre 1950 y 1964; Irak entre 1960 y 1969; India, Bangladesh e Islas Malvivas antes de 1985, y Bután entre 1995 y 2010. 

Otros estudios previos habían dibujado un paisaje histórico muy ambivalente. Hace 10.000 años, las mujeres cazadoras-recolectoras en el suroeste asiático tenían una tasa de mortalidad más baja que los hombres. Pero aquello cambió dos mil años más tarde, con el fin del nomadismo y el amanecer de la agricultura: ellas comenzaron a morir antes que ellos, probablemente debido a que empezaron a tener más hijos. Después la balanza tampoco se inclinó hacia un lado u otro. Las mujeres vivían más que los hombres en el Medievo japonés, por ejemplo, pero ocurría al revés en Finlandia durante el siglo XVIII. La mayor longevidad femenina no comenzó a emerger de forma clara hasta los dos últimos siglos. 

Y no de forma tan clara como se creía. El estudio publicado la semana pasada también concluye que la educación y el estado civil tienen mucho que ver en la longevidad de hombres y mujeres. La salud de un miembro de la pareja siempre influye en la del otro, pero esto, explican los autores, es especialmente cierto en el caso de los hombres, que se benefician más que las mujeres de una relación estable. La probabilidad de que ellos sobrevivieran a ellas es del 39% cuando están casados, según los datos obtenidos de EEUU entre 2015 y 2019. Cuando tienen un título universitario, del 43%. De hecho, los hombres casados o licenciados viven más tiempo que las mujeres solteras o con un título de secundaria o inferior, asegura la investigación.

Los años 70, punto de inflexión 

Uno de los hallazgos más llamativos de la investigación también alude a etapas muy recientes. “En los países desarrollados, la probabilidad de que los hombres sobrevivieran a las mujeres se redujo hasta los años 70. Después se ha ido incrementando en todos los sectores de la población”, explica el trabajo, que atribuye este cambio a “la epidemia del tabaco y otras diferencias de conducta entre sexos”. Cada vez se fuma menos, y el porcentaje de adultos que lo hacen ha pasado en todo el planeta del 22,7% en 2007 al 19,6% en 2019 (España se sitúa una décima por encima de la media: el 19,7%), pero los hombres lo siguen haciendo más que las mujeres.

Solo que aquí tampoco está tan claro que la diferencia sea conductual, no biológica. Hay estudios que concluyen que los elevados niveles de testosterona, la hormona sexual masculina, están detrás de comportamientos arriesgados, como fumar, beber en exceso, no acudir al médico, pelearse o conducir a gran velocidad. La testosterona incluso podría estar relacionada con una peor respuesta inmune y problemas cardiovasculares, concluyó en 2012 una investigación de la Universidad Inha, en Corea del Sur. Sus autores analizaron los historiales médicos de 81 eunucos del país asiático. Los castrados vivían entre 14 y 19 años más que los hombres del mismo nivel socioeconómico que conservaban sus testículos.

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